Bueno, mirando en la wikipedia la definición de marketing he visto que pone: "es el arte o ciencia de satisfacer las necesidades de los clientes y obtener ganancias al mismo tiempo". Más acertada me parece la definición de la RAE, referida a la palabra mercadeo: "Conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda".
Pues sí, el marketing es crear una demanda en donde no la había antes. Por ejemplo, pese a que todo el mundo tiene ya todos los discos de los Beatles, tanto en vinilo como en CD, en discos sueltos, en cajas, en ediciones especiales, para coleccionista y para mediopensionista, ahora han sacado la nosecuanta versión de los mismos discos. La excusa es que están remasterizados, y hay una versión en mono, otra en estéreo, una en estéreo de lo que antes era mono, otra en mono de lo que era estéreo y caña al mono hasta que hable inglés.

Pero para colocar semejante mochuelazo es necesario crear ambientillo líacretinos, así que hemos visto cómo El País da las tazas de los Beatles por un euro y en su dominical salía un reportaje sobre Abbey Road, en el que varios periodistas fueron invitados a recorrer esos estudios. Además, se han sacado de la manga un videojuego de los Beatles... total, que uno acaba saliendo a la calle con la necesidad imperiosa de comprarse de nuevo todos sus discos. Un 10 en marketing para el que ha diseñado ese levantamiento masivo de pasta, que, si no estoy errado, irá a pasar a manos de los herederos de Michael Jackson, que era quien había comprado los derechos.

Aunque a otro nivel, lo estamos viendo con el libro que aparece este jueves,
EL DÍA D de Antony Beevor. Ya antes del verano, El País -qué casualidad- sacó un reportaje sobre su libro para calentar motores, y este 5 de septiembre ha sacado otra entrevista, que la podéis leer
aquí. Además, como os dije, han surgido varias iniciativas en feisbucs, tuiters y yutubes para promocionar el libro, como podéis ver
aquí.
(Que conste en acta que me alegro de la salida de este libro y le deseo un gran éxito, aunque sólo sea por el efecto arrastre que generará; tras el éxito de Stieg Larsson con su Millenium, ahora se venden como churros todos los libros de autores con nombre de catálogo de IKEA)
Pues eso, que tenemos desembarco de Beevor, con mulberrys y todo. Bueno, es lógico que así sea, porque imagino que Crítica -es decir, Planeta- ha pagado una paaasta por los derechos del libro y tiene que recuperar la inversión, así que estará dispuesta a poner en liza toda la artillería, y nunca mejor dicho.
Pues nada, el objetivo de esa expectación milimétricamente diseñada es que se hable del libro de Beevor en todas partes, que la gente le haga publicidad gratuita, como es éste mi caso... aunque la editorial ya podía tener un detalle y, al menos, enviarme el libro por la cara. Si además quieren una buena reseña, con el compromiso firme de enviarme una cesta navideña que incluya una caña de lomo será suficiente.
Lo que es una lástima es que otros libros que son tan buenos o mejores que el de Beevor no reciben la atención que merecen. Sin ir más lejos, el Hitler de John Toland es difícil que se venda mucho, siendo un gran libro. El Jungvolk, de Tempus, también es un libro fantástico, pero no alcanzará la difusión que merece. Y sobre mis libros, menos mal que la publicidad gratuita está garantizada gracias a la labor estajanovista de mis detractores, que si no...
Pues eso, que ya ha salido el libro de Beevor.