lunes, enero 20, 2020

"1917" (2019): LA "MUY OLVIDABLE" GUERRA DE PIJOTRINCHERAS DE SAM MENDES



Bien amigos, vamos con la primera entrada del año, y comenzamos como terminamos el anterior, con la crítica a una película, en este caso 1917, dirigida por Sam Mendes.

Lo bueno de ir sumando velas a las tartas de cumpleaños es que ves las cosas venir ya de lejos, y no sueles equivocarte. Así, cuando me enteré de que Sam Mendes -un muy buen director, pero de otro tipo de películas- iba a dirigir un film de la Primera Guerra Mundial ya me temía algo así, y no andaba errado.

Pues el sábado fui a verla con mi hijo de catorce años y la verdad es que íbamos como corderos al matadero pero, aun así, había considerado necesario visionarla para poder opinar, y sobre todo después de que varios amigos me la recomendaran entusiásticamente.




Hay que admitir que técnicamente está bien realizada, con ese meritorio falso plano secuencia, pero una película no puede sostenerse únicamente en ese brillante tour de force cinematográfico.

Aunque sea algo que, por desgracia, es necesario recordar en el Hollywood actual, una película ha de tener un guion potente, un argumento que te haga, como mínimo, interesarte por el destino de los personajes. En el caso de 1917, la verdad es que me daba igual si los dos soldados cumplían la misión encomendada. El que uno de los afectados por ese ataque condenado al fracaso por la trampa germana fuera el hermano de uno de los protagonistas se supone que debía aportar el peso dramático, pero a mí me resultó un recurso simple y nada efectivo.

Se supone que debía haber suspense, y que el espectador debía tener el alma en un puño, padeciendo por si al final no se detenía el ataque suicida, pero me cuesta creer que alguien haya tenido ni remotamente una sensación de ese tipo. El único argumento para defender la película parece ser el plano secuencia; en parte es cierto, porque uno de los escasos alicientes es ir detectando los cambios de plano con los sucesivos fundidos en negro.



Y, para colmo, la trinchera desde la que se debe lanzar el ataque final es una auténtica monada. Esa tierra blanquita contrasta de maravilla con un césped digno de Wembley, una pijotrinchera que no puede compararse con aquellas tan desaseadas se veían en Senderos de gloria, dónde va a parar...

Desde el punto de vista histórico, no entiendo cómo se lanza una ofensiva por parte de un grupo aislado, situado más allá de la tierra de nadie (!), cuyas líneas de comunicación -según dicen- han sido cortadas por los alemanes y, además, sin ninguna preparación artillera... Es lo que pasa cuando, en vez de contratar a un asesor histórico (yo les hubiera hecho precio de amigo) preguntan a los expertos en el Yahoo Respuestas.

El mejor resumen es el que me hizo mi hijo cuando salimos del cine: "Muy olvidable". Qué diferencia de cuándo salimos entusiasmados de ver Midway...


miércoles, diciembre 11, 2019

MIDWAY (2019), UNA ESPECTACULAR EXPERIENCIA PARA VIVIRLA EN PANTALLA (MUY) GRANDE




Bien, amigos, esta recomendación seguramente llegará un poco tarde, ya que me imagino que la mayoría de vosotros ya habrá acudido raudo y veloz a ver MIDWAY (2019), el film basado en la célebre batalla, dirigido por Roland Emmerich.

Yo la vi hace cinco días, pero me he esperado a hacer la crítica para ver de nuevo un clásico del cine bélico, LA BATALLA DE MIDWAY (1976) y así poder comparar.

Pero vamos primero con la cinta que se acaba de estrenar. Esta es la típica película que los críticos gafapastas gustan de destrozar, y que otra gente le encanta despachar con algún comentario desdeñoso sin ni siquiera haberla visto.

Lo que puedo deciros es, obviamente, que no hagáis caso de esos aguafiestas. Si os gusta el cine bélico, las explosiones, los bombardeos en picado, los barcos de guerra, los arriesgados aterrizajes en portaaviones, las persecuciones aéreas, los ataques con torpedos... esta es vuestra película y, no sólo no os decepcionará, sino que os entusiasmará.




Aunque dura más de dos horas, el metraje pasa en un santiamén, con continuas escenas de acción separadas por los correspondientes paréntesis para tomar de nuevo aliento, pero sin que baje el ritmo en ningún momento.

Preparaos para poneros en la piel de los pilotos americanos, especialmente cuando deben dejar caer una bomba sobre la cubierta de un portaaviones japonés mientras les están ametrallando; el pulso se acelera, uno se incorpora en su butaca... imposible no vibrar con esta espectacular experiencia que, sí o sí, hay que disfrutar en pantalla grande (y si es posible, muy grande y en las filas de delante), y que vale cada euro que cuesta la entrada.




Como hay que decirlo todo, vamos con los puntos débiles de la película. Quizás los personajes resultan planos, y hay ausencia de conflicto o de cualquier otra relación entre ellos. Me da la impresión de que, al centrarse en los hechos bélicos (y resulta que, por el mismo precio, tenemos el ataque a Pearl Harbor, el raid sobre Tokio de Doolittle y una referencia a la batalla del Mar del Coral), en apenas dos horas y pico no había tiempo además para desarrollar esas historias personales.

La parte buena de eso es que nos ahorramos la típica historia de amor que suelen incrustar en este tipo de películas para atraer al público femenino. Aquí no hay nada de eso, la única protagonista es la guerra. Ligado con eso, la película tampoco tiene tiempo de describir el plan de invasión japonés y el despliegue norteamericano para neutralizarlo.

Emmerich, por tanto, hubiera necesitado tres horas como mínimo para completar el film, o mejor aún, que lo hubiera convertido en una miniserie.


En cambio, a donde no llega esta cinta llega su predecesora de 1976, que sólo se centra en esa batalla. En ella tenemos una mejor descripción del choque y de sus principales protagonistas. Además, recurrió a filmaciones reales, por lo que prácticamente es un documental. Incluso se permite incluir una historia de interés humano, como es el inoportuno noviazgo del hijo del oficial interpretado por Charlton Heston (el único personaje ficticio) con una japonesa.

No tendría sentido dirimir cuál de las dos películas es mejor, ya que creo que son muy diferentes y se complementan a la perfección. Si podéis, lo mejor sería revisitar la de 1976 para refrescar todo lo que uno sabe sobre la batalla y después ir a ver la de Emmerich. Sería una combinación perfecta.



Por cierto, no sé si reparasteis en el gran parecido entre los oficiales japoneses que aparecen en el film de 1976 con los oficiales de la Armada Imperial de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (1977).


No hay duda de que George Lucas se inspiró en ellos para elegir el uniforme de los esbirros de Darth Vader, quien claramente lleva un casco inspirado en el alemán...


El Eje representado por partida doble para que quede claro quiénes son los malos de la película.

Pues ya sabéis, estas fiestas tenéis una cita en los cines. Yo fui con unos amigos y mi hijo de catorce años y le encantó; varias veces nos miramos como reacción ante el Efecto WOW que provoca algunas de sus espectaculares escenas, así que no tengáis duda de que, si vais con chavales, se lo pasarán tan bien como vosotros. Espero vuestros comentarios.


sábado, noviembre 16, 2019

DOS RECOMENDACIONES LIBRESCAS (Y UNA FÍLMICA POR ALUSIONES)



Bien, amigos, estamos aquí de nuevo para recomendar un par de lecturas, después de que os haya dejado un tiempo para leeros la magistral biografía de Churchill escrita por Boris Johnson.

Vamos primero con una obra que me ha gustado bastante, EL CAMINO HACIA LA VICTORIA, del historiador norteamericano Douglas Porch, y traducido por Javier Romero Muñoz (que los traductores también son hijos de Dios). Está publicado por Desperta Ferro Ediciones.

Hay que advertir que, aunque se ha publicado ahora en español, no es una novedad, ya que se publicó por primera vez en inglés en 2004. Aun así, creo que esa espera ha valido la pena, ya que está a la altura de las obras de Antony Beevor, Max Hastings o Rick Atkinson, con quien comparte estilo. En este caso, Porch se centra en un teatro de guerra que no suele despertar la atención de los historiadores, como es el del Mediterráneo, en beneficio de otros considerados más decisivos para la suerte del conflicto, como el del norte de Europa o el frente oriental.

Ese menosprecio ya era entonces sentido tanto por Hitler, a quien ese escenario le exasperaba y le aburría, como por los norteamericanos, que lo consideraban una distracción del objetivo principal, que era alcanzar el corazón de Alemania. Tan sólo los italianos, por motivos obvios, y los británicos, por su situación estratégica para conectar su imperio, le concedieron una importancia vital.

Porch, poseedor de una prosa ágil y amena, y trufada de un fino sentido del humor, analiza en detalle ese teatro de guerra vasto y enormemente complejo. Afirma que no fue en absoluto secundario; aunque reconoce que “no fue decisivo”, sí que afirma que “fue crucial”, lo que creo que demuestra de manera convincente. Así pues, os aseguro que después de su lectura no volveréis a ver el teatro mediterráneo de la misma manera.

Entre las sorpresas, destaca su retrato poco favorecedor del siempre elogiado Rommel (con unos argumentos también sólidos, que han hecho tambalear mi admiración por él), así como cierta reivindicación de la discutida figura de Montgomery.




El segundo libro es un estudio completísimo sobre una gente de la que todos hemos escuchado hablar pero de los que hay que reconocer que sabemos más bien poco: las fuerzas de operaciones especiales del Tercer Reich, los brandeburgueses.

Si nos preguntasen por ellos, apenas podríamos decir que capturaban puentes antes de que el enemigo los volase en su retirada, relataríamos por encima la increíble toma de Maikop por el audaz Adrian von Fölkersam y... poco más. Pero, como podíamos intuir, hicieron mucho más, o incluso muchísimo más. Ahora podemos descubrir sus hazañas con el libro LOS BRANDEBURGUESES DE HITLER, de Lawrence Paterson, traducido por Hugo A. Cañete Carrasco y publicado por Ediciones Salamina.

Al parecer, hasta ahora sólo un libro se centraba en estos hombres, el de Helmuth Spaeter, pero creo que era de los años setenta y ni siquiera se tradujo del alemán al inglés. Por tanto, éste de Paterson es, que yo sepa, el único estudio dedicado a ellos que resulta accesible.

Aunque el libro está muy bien documentado y ofrece infinidad de datos, debo advertir que quizás no esté indicado para todos los paladares. En mi opinión, Paterson no tiene el don de la prosa fácil y la lectura se vuelve a menudo un tanto farragosa, lo que lleva a la desconexión.

Incluso algún capítulo resulta un poco pesado, como el dedicado a la campaña holandesa, ya que se relata en detalle cada una de las operaciones, bastante similares entre ellas. El autor tampoco aprovecha las operaciones más espectaculares, como la citada de Fölkersam (en la foto) o alguna realmente sorprendente en el norte de África, para confeccionar un relato emocionante.

Hay que destacar la cuidada edición y el excelente material gráfico, con numerosas fotografías que no tenía vistas.

En suma, obviando esos puntos débiles, para el que sienta curiosidad sobre esa peculiar unidad tan desconocida este libro resulta imprescindible, ya que no hay duda de que la obra de Paterson será la referencia durante mucho tiempo.

Por cierto, ya que hablamos de Paterson, os recomiendo la película del mismo título, una cinta extrañamente encantadora y fascinante a pesar de que -ya os advierto- no sucede prácticamente nada a lo largo de sus 113 minutos de metraje.

jueves, octubre 24, 2019

"EL FACTOR CHURCHILL" DE BORIS JOHNSON: BRILLANTE, MAGNÍFICO, ESPECTACULAR...



Acabo de terminar el libro EL FACTOR CHURCHILL, escrito por el actual primer ministro británico Boris Johnson. Aunque seguro que muchos ya sabíais que tenía en su haber esta biografía, quizás a los demás os sorprenda saber que, en efecto, Johnson la escribió en 2014. Y tanto a unos como otros os puede sorprender también saber que esta obra es de una brillantez sólo al alcance de los grandes periodistas o divulgadores históricos.

Sí, es cierto que la imagen que transmite Johnson no invita a pensar que pueda ser capaz de escribir una obra que pueda calificarse de magnífica. ¿Cómo es posible que un botarate como él pueda escribir algo interesante?, se preguntarán muchos. Pues si, Johnson no es el excéntrico patán que los medios se empeñan en presentar, sino que es, sin duda, un intelectual brillante.



Antes que nada, hay que decir que El factor Churchill no es una biografía al uso. Es más bien un ensayo biográfico, en el que el autor no aspira a ser objetivo, sino que admite su apasionada admiración por la figura de Churchill. Eso no quita que Johnson describa el lado más oscuro del estadista, pero con el objetivo de someterlo a un juicio en el que, obviamente, sale triunfador.

En este libro Johnson despliega una variedad de recursos para relatar la vida de Churchill que deja anodadado al lector. Quizás porque yo sé, por propia experiencia, lo difícil que es escribir pareciendo que ha sido muy fácil hacerlo, soy consciente de su mérito a la hora de escribir esta obra que se lee volando, con una perenne sonrisa en los labios gracias a su sutil sentido del humor.




Johnson recurre a sus experiencias personales visitando los escenarios de la vida de Churchill, reconstruye escenas con la habilidad del mejor novelista, idea efectistas metáforas, describe situaciones con ágiles pinceladas y sabe encontrar siempre la palabra justa (aunque algo tendrá que ver en esto también su traductor, Ramón Buenaventura). Y para encontrar esa palabra justa no duda en recurrir a palabras de uso popular o incluso vulgar, que no serían pertinentes en una obra académica pero que aquí encajan como un guante.

Tampoco duda Johnson en recurrir a elementos de la cultura popular actual, que sirven para que el texto resulte muy vivo. Es decir, da la sensación de que el autor te está explicando la vida de Churchill sentado a la barra de un pub inglés, mientras se toma una pinta de cerveza. Pero, como digo, esa aparente ligereza tiene detrás un gran esfuerzo, no es en absoluto un texto improvisado. No en vano Churchill aseguraba que el mejor discurso improvisado era el que se había podido preparar antes...




La obra es interesante también para conocer el pensamiento del actual premier británico, sin los filtros que imponen los medios. A la luz de lo que escribe en el capítulo dedicado a Churchill y su relación con el proceso de unión europea, se entiende mucho mejor su euroescepticismo. Y también, con su estilo arriesgado, desenfadado e iconoclasta, podemos concluir que estamos ante un tipo valiente, al que no le preocupa demasiado el juicio de los demás, aunque algo de eso podíamos intuir al ver su peculiar peinado.

Por último, el libro sirve de advertencia para todos aquellos que tienen la tentación de infravalorar a Johnson, que seguramente son los mismos que cometieron el error de hacer lo mismo con Donald Trump (apuesto a que la mayoría de los que pontifican sobre el presidente norteamericano no se han leído ninguno de sus numerosos libros). Creo que, antes de emitir un juicio de valor sobre alguien, es indispensable hacer algo tan sencillo como leer lo que esa persona ha escrito, pero ese es un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a hacer.

Creo que los británicos son muy afortunados de tener en la sala de mandos a alguien tan brillante como él en una situación tan complicada como la actual. Por cierto, que no consigo vislumbrar ningún político español de primera, segunda o tercera fila capaz de escribir una obra similar...

miércoles, septiembre 25, 2019

V MEMORIAL MARCH EN ALBENTOSA: BATALLAS, ESPECTÁCULO Y CAMARADERÍA




Bien, amigos, aquí estamos de nuevo después de haber disfrutado de un fin de semana de recreación histórica en Albentosa (Teruel), en donde se ha celebrado la V MEMORIAL MARCH.

Este es el segundo año que he acudido y puedo decir que el evento goza de una estupenda salud, y eso que las condiciones climatológicas no acompañaron, por lo que hubo que suspender la marcha campo a través prevista para la tarde del sábado. No obstante, la organización dio una vez más muestras de buenos reflejos y supo imprimir los cambios en el programa necesarios para que tanto los participantes como el público pudiésemos colmar nuestras expectativas.

La novedad de este año ha sido el concurso de displays, es decir, de las escenas que los diferentes grupos recrean en distintos puntos del pueblo, y que el público puede votar. Esas escenas, para los que se emplean objetos reales y de atrezzo, vehículos y los propios recreadores como figurantes, constituyen todo un espectáculo.

Nuestro grupo, Red Devils Barcelona, montó un campamento con una tienda, un camión y un jeep, además de sacos terreros, bidones, una ametralladora y un mástil con la bandera norteamericana.




Como sabéis, yo acudo a estos eventos caracterizado de US War Correspondent. Para esta edición conseguí convencer al divulgador histórico y buen amigo Pere Cardona, creador de la web Historias Segunda Guerra Mundial, para que me acompañase, también transfigurado en corresponsal de guerra norteamericano, y ha quedado entusiasmado con lo que ha visto y vivido, por lo que ya contamos con un miembro más en el grupo...



Y es que, realmente, el mundo de la recreación histórica de la Segunda Guerra Mundial engancha. Creo que es porque se satisface ese sueño de meterse en el túnel del tiempo y aparecer allí, con la ventaja de volver a casa sano y salvo.

Pero, además, el hecho de compartir pasión con otras doscientas personas procedentes de toda España, en una atmósfera de cálida camaradería, en un pequeño pueblo en el que uno puede pasearse tranquilamente uniformado de soldado, cruzándose con jeeps y kübelwagens, y participar después en una batalla entre el humo y el estruendo de los disparos, es algo que a lo que ninguno de nosotros se puede resistir.

Pues vamos con algunas de las fotos que hice durante el evento. Primero, las del sábado.


Como veis, este año me centré más en retratar el cuartel general alemán:


















Alemanes, norteamericanos y británicos, formando juntos en la ceremonia de homenaje a los caídos:







Los norteamericanos, prestos para marchar en dirección a sus posiciones de ataque en la batalla urbana que estaba a punto de comenzar:





Aquí, algunas imágenes de la batalla que tendría lugar unos minutos más tarde, a la que se sumarían corajudos miembros de la Resistencia:












El bando aliado tuvo que lamentar numerosas bajas, pagó cara su victoria:







De la batalla a campo abierto del domingo os pongo estas imágenes.

Los soldados norteamericanos, listos para el asalto a las posiciones alemanas:




La carga de los británicos, con los miembros de la Resistencia haciendo el fuego de cobertura:



El punto álgido de la batalla, en este caso en una foto tomada con el móvil:




Y aquí, el triste final de los aguerridos soldados teutones, no por previsible menos desolador:







De propina, aquí os dejo este Kübelwagen:



Y, por último, este precioso Citroën Stromberg:




También tuve la oportunidad de firmar ejemplares de mi último trabajo, ESO NO ESTABA EN MI LIBRO DEL TERCER REICH, así como de los títulos anteriores:



Como habéis visto, ha sido un fin de semana intenso y, si los dioses quieren, el año que viene disfrutaremos de otro fantástico viaje en el tiempo.

Muchas gracias a la organización y al Ayuntamiento de esta hospitalaria localidad turolense por hacerlo posible.


viernes, septiembre 13, 2019

"THEY SHALL NOT GROW OLD" (2018): PETER JACKSON INSUFLA VIDA A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL ( ¡Y DE QUÉ MANERA!)



Bien amigos, tengo pendiente mi pequeña crónica del viajecito que hice este verano, pero no puedo dejar pasar la oportunidad de recomendaros encarecidamente una película de la que seguro que ya habéis escuchado hablar, o incluso habéis visto ya. Se trata de THEY SHALL NOT GROW OLD (2018), un título muy pertinente, pero que se desnaturaliza al traducirlo al español, Ellos no envejecerán.

Su director es bien conocido, Peter Jackson, que dirigió la trilogía de El señor de los anillos, que, por cierto, no he visto. Ignorante de mí, pensaba que Jackson sólo sabía hacer películas del género fantástico, pero ahora me quito el sombrero ante lo que ha hecho, ya que ha llevado el cine documental a otro nivel.




Como sabéis, Jackson se ha dedicado a restaurar filmaciones existentes de la Primera Guerra Mundial para confeccionar este film, que cuenta con la colaboración del Imperial War Museum. Aunque ya había visto el tráiler, pensaba que su interés radicaba en ver las imágenes restauradas y coloreadas. Como ya he visto algún documental así, no tenía mayores expectativas, pero me equivocaba totalmente.

En realidad, lo importante son las vivencias directas de los soldados, explicadas por voces en off, que te transmiten la experiencia de la guerra de primera mano. Obviamente, las imágenes (centradas sobre todo en los rostros de los soldados) y los efectos de sonido ayudan a que esos testimonios resulten muy próximos.




Nada que ver con otros documentales de la Primera Guerra Mundial, en los que los soldados forman una masa anónima y desdibujada, lo que hace que ese conflicto, a diferencia de la Segunda Guerra Mundial, se vea con cierto distanciamiento.

Así pues, Jackson logra de manera brillante insuflar vida a las imágenes de aquella guerra, revelando una expresividad que no hubiéramos sospechado que pudieran contener.




La lástima es que he visto la película en el ordenador, cuando está claro que verla en la gran pantalla debe ser espectacular, y aún más si se ve en 3D, tal como se proyectó en algunas salas.

Por cierto, me ha encantado la canción de los créditos finales, la he escuchado unas cuantas veces ya...

En suma, Jackson ha logrado una obra maestra del cine documental, una película de 10 rotundo que no os podéis perder.