jueves, octubre 24, 2019

"EL FACTOR CHURCHILL" DE BORIS JOHNSON: BRILLANTE, MAGNÍFICO, ESPECTACULAR...



Acabo de terminar el libro EL FACTOR CHURCHILL, escrito por el actual primer ministro británico Boris Johnson. Aunque seguro que muchos ya sabíais que tenía en su haber esta biografía, quizás a los demás os sorprenda saber que, en efecto, Johnson la escribió en 2014. Y tanto a unos como otros os puede sorprender también saber que esta obra es de una brillantez sólo al alcance de los grandes periodistas o divulgadores históricos.

Sí, es cierto que la imagen que transmite Johnson no invita a pensar que pueda ser capaz de escribir una obra que pueda calificarse de magnífica. ¿Cómo es posible que un botarate como él pueda escribir algo interesante?, se preguntarán muchos. Pues si, Johnson no es el excéntrico patán que los medios se empeñan en presentar, sino que es, sin duda, un intelectual brillante.



Antes que nada, hay que decir que El factor Churchill no es una biografía al uso. Es más bien un ensayo biográfico, en el que el autor no aspira a ser objetivo, sino que admite su apasionada admiración por la figura de Churchill. Eso no quita que Johnson describa el lado más oscuro del estadista, pero con el objetivo de someterlo a un juicio en el que, obviamente, sale triunfador.

En este libro Johnson despliega una variedad de recursos para relatar la vida de Churchill que deja anodadado al lector. Quizás porque yo sé, por propia experiencia, lo difícil que es escribir pareciendo que ha sido muy fácil hacerlo, soy consciente de su mérito a la hora de escribir esta obra que se lee volando, con una perenne sonrisa en los labios gracias a su sutil sentido del humor.




Johnson recurre a sus experiencias personales visitando los escenarios de la vida de Churchill, reconstruye escenas con la habilidad del mejor novelista, idea efectistas metáforas, describe situaciones con ágiles pinceladas y sabe encontrar siempre la palabra justa (aunque algo tendrá que ver en esto también su traductor, Ramón Buenaventura). Y para encontrar esa palabra justa no duda en recurrir a palabras de uso popular o incluso vulgar, que no serían pertinentes en una obra académica pero que aquí encajan como un guante.

Tampoco duda Johnson en recurrir a elementos de la cultura popular actual, que sirven para que el texto resulte muy vivo. Es decir, da la sensación de que el autor te está explicando la vida de Churchill sentado a la barra de un pub inglés, mientras se toma una pinta de cerveza. Pero, como digo, esa aparente ligereza tiene detrás un gran esfuerzo, no es en absoluto un texto improvisado. No en vano Churchill aseguraba que el mejor discurso improvisado era el que se había podido preparar antes...




La obra es interesante también para conocer el pensamiento del actual premier británico, sin los filtros que imponen los medios. A la luz de lo que escribe en el capítulo dedicado a Churchill y su relación con el proceso de unión europea, se entiende mucho mejor su euroescepticismo. Y también, con su estilo arriesgado, desenfadado e iconoclasta, podemos concluir que estamos ante un tipo valiente, al que no le preocupa demasiado el juicio de los demás, aunque algo de eso podíamos intuir al ver su peculiar peinado.

Por último, el libro sirve de advertencia para todos aquellos que tienen la tentación de infravalorar a Johnson, que seguramente son los mismos que cometieron el error de hacer lo mismo con Donald Trump (apuesto a que la mayoría de los que pontifican sobre el presidente norteamericano no se han leído ninguno de sus numerosos libros). Creo que, antes de emitir un juicio de valor sobre alguien, es indispensable hacer algo tan sencillo como leer lo que esa persona ha escrito, pero ese es un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a hacer.

Creo que los británicos son muy afortunados de tener en la sala de mandos a alguien tan brillante como él en una situación tan complicada como la actual. Por cierto, que no consigo vislumbrar ningún político español de primera, segunda o tercera fila capaz de escribir una obra similar...

miércoles, septiembre 25, 2019

V MEMORIAL MARCH EN ALBENTOSA: BATALLAS, ESPECTÁCULO Y CAMARADERÍA




Bien, amigos, aquí estamos de nuevo después de haber disfrutado de un fin de semana de recreación histórica en Albentosa (Teruel), en donde se ha celebrado la V MEMORIAL MARCH.

Este es el segundo año que he acudido y puedo decir que el evento goza de una estupenda salud, y eso que las condiciones climatológicas no acompañaron, por lo que hubo que suspender la marcha campo a través prevista para la tarde del sábado. No obstante, la organización dio una vez más muestras de buenos reflejos y supo imprimir los cambios en el programa necesarios para que tanto los participantes como el público pudiésemos colmar nuestras expectativas.

La novedad de este año ha sido el concurso de displays, es decir, de las escenas que los diferentes grupos recrean en distintos puntos del pueblo, y que el público puede votar. Esas escenas, para los que se emplean objetos reales y de atrezzo, vehículos y los propios recreadores como figurantes, constituyen todo un espectáculo.

Nuestro grupo, Red Devils Barcelona, montó un campamento con una tienda, un camión y un jeep, además de sacos terreros, bidones, una ametralladora y un mástil con la bandera norteamericana.




Como sabéis, yo acudo a estos eventos caracterizado de US War Correspondent. Para esta edición conseguí convencer al divulgador histórico y buen amigo Pere Cardona, creador de la web Historias Segunda Guerra Mundial, para que me acompañase, también transfigurado en corresponsal de guerra norteamericano, y ha quedado entusiasmado con lo que ha visto y vivido, por lo que ya contamos con un miembro más en el grupo...



Y es que, realmente, el mundo de la recreación histórica de la Segunda Guerra Mundial engancha. Creo que es porque se satisface ese sueño de meterse en el túnel del tiempo y aparecer allí, con la ventaja de volver a casa sano y salvo.

Pero, además, el hecho de compartir pasión con otras doscientas personas procedentes de toda España, en una atmósfera de cálida camaradería, en un pequeño pueblo en el que uno puede pasearse tranquilamente uniformado de soldado, cruzándose con jeeps y kübelwagens, y participar después en una batalla entre el humo y el estruendo de los disparos, es algo que a lo que ninguno de nosotros se puede resistir.

Pues vamos con algunas de las fotos que hice durante el evento. Primero, las del sábado.


Como veis, este año me centré más en retratar el cuartel general alemán:


















Alemanes, norteamericanos y británicos, formando juntos en la ceremonia de homenaje a los caídos:







Los norteamericanos, prestos para marchar en dirección a sus posiciones de ataque en la batalla urbana que estaba a punto de comenzar:





Aquí, algunas imágenes de la batalla que tendría lugar unos minutos más tarde, a la que se sumarían corajudos miembros de la Resistencia:












El bando aliado tuvo que lamentar numerosas bajas, pagó cara su victoria:







De la batalla a campo abierto del domingo os pongo estas imágenes.

Los soldados norteamericanos, listos para el asalto a las posiciones alemanas:




La carga de los británicos, con los miembros de la Resistencia haciendo el fuego de cobertura:



El punto álgido de la batalla, en este caso en una foto tomada con el móvil:




Y aquí, el triste final de los aguerridos soldados teutones, no por previsible menos desolador:







De propina, aquí os dejo este Kübelwagen:



Y, por último, este precioso Citroën Stromberg:




También tuve la oportunidad de firmar ejemplares de mi último trabajo, ESO NO ESTABA EN MI LIBRO DEL TERCER REICH, así como de los títulos anteriores:



Como habéis visto, ha sido un fin de semana intenso y, si los dioses quieren, el año que viene disfrutaremos de otro fantástico viaje en el tiempo.

Muchas gracias a la organización y al Ayuntamiento de esta hospitalaria localidad turolense por hacerlo posible.


viernes, septiembre 13, 2019

"THEY SHALL NOT GROW OLD" (2018): PETER JACKSON INSUFLA VIDA A LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL ( ¡Y DE QUÉ MANERA!)



Bien amigos, tengo pendiente mi pequeña crónica del viajecito que hice este verano, pero no puedo dejar pasar la oportunidad de recomendaros encarecidamente una película de la que seguro que ya habéis escuchado hablar, o incluso habéis visto ya. Se trata de THEY SHALL NOT GROW OLD (2018), un título muy pertinente, pero que se desnaturaliza al traducirlo al español, Ellos no envejecerán.

Su director es bien conocido, Peter Jackson, que dirigió la trilogía de El señor de los anillos, que, por cierto, no he visto. Ignorante de mí, pensaba que Jackson sólo sabía hacer películas del género fantástico, pero ahora me quito el sombrero ante lo que ha hecho, ya que ha llevado el cine documental a otro nivel.




Como sabéis, Jackson se ha dedicado a restaurar filmaciones existentes de la Primera Guerra Mundial para confeccionar este film, que cuenta con la colaboración del Imperial War Museum. Aunque ya había visto el tráiler, pensaba que su interés radicaba en ver las imágenes restauradas y coloreadas. Como ya he visto algún documental así, no tenía mayores expectativas, pero me equivocaba totalmente.

En realidad, lo importante son las vivencias directas de los soldados, explicadas por voces en off, que te transmiten la experiencia de la guerra de primera mano. Obviamente, las imágenes (centradas sobre todo en los rostros de los soldados) y los efectos de sonido ayudan a que esos testimonios resulten muy próximos.




Nada que ver con otros documentales de la Primera Guerra Mundial, en los que los soldados forman una masa anónima y desdibujada, lo que hace que ese conflicto, a diferencia de la Segunda Guerra Mundial, se vea con cierto distanciamiento.

Así pues, Jackson logra de manera brillante insuflar vida a las imágenes de aquella guerra, revelando una expresividad que no hubiéramos sospechado que pudieran contener.




La lástima es que he visto la película en el ordenador, cuando está claro que verla en la gran pantalla debe ser espectacular, y aún más si se ve en 3D, tal como se proyectó en algunas salas.

Por cierto, me ha encantado la canción de los créditos finales, la he escuchado unas cuantas veces ya...

En suma, Jackson ha logrado una obra maestra del cine documental, una película de 10 rotundo que no os podéis perder.

martes, septiembre 03, 2019

RESEÑA DE "LA KRIEGSMARINE Y LA REGIA MARINA EN LA GUERRA DEL PACÍFICO", DE RUBÉN VILLAMOR




Bien, amigos, volvemos a encontrarnos después de las vacaciones de verano, que espero que os hayan ido muy bien. Por mi parte he hecho sólo una escapada a una ciudad europea, de la que os haré una pequeña crónica de lo que podéis encontrar allí en referencia a la Segunda Guerra Mundial.


La novedad más relevante de este inicio de curso es la recientísima aparición de mi nuevo libro, ESO NO ESTABA EN MI LIBRO DEL TERCER REICH, publicado por Almuzara.

Ya habrá tiempo de presentaros su contenido, pero puedo anticiparos que he intentado ofrecer un enfoque original de esa época que tanta literatura genera, para realmente aportar algo nuevo y evitar que sea un libro más sobre el Tercer Reich. Eso hace que el planteamiento sea un poco arriesgado, pero creo que el lector va a disfrutar con él, que es de lo que se trata.

Antes vamos con una reseña de un libro que leí justo antes de las vacaciones, cuyo autor es mi amigo Rubén Villamor, ejemplo de la nueva hornada de historiadores de la Segunda Guerra Mundial que, como dice el tópico, viene apretando fuerte. Él es un auténtico especialista en el teatro oriental, e incluso ha viajado este año por los escenarios chinos, como Nanking.

Ahora acaba de publicar LA KRIEGSMARINE Y LA REGIA MARINA EN LA GUERRA DEL PACÍFICO, en la editorial Galland Books.




El libro consta de sólo 48 páginas, que me leí en una hora y cuarto, pero son suficientes para hacerse una idea general de la participación de las marinas alemana e italiana en el teatro del Pacífico y el Índico.

El capítulo más destacado es que el describe el combate entre el buque corsario alemán Kormoran y el crucero australiano HMAS Sidney (representado en la pintura que encabeza esta entrada). Ese duelo ya lo conocía del excelente libro de Luis de la Sierra Corsarios alemanes de la Segunda Guerra Mundial, en donde se explica en detalle, pero si no tenéis ese libro, el relato de Villamor resulta muy completo.




Más me ha sorprendido la parte del libro dedicada a la marina italiana, una participación que desconocía por completo. Interesant, por ejemplo, el apunte sobre la Infantería de Marina italiana en China, con la misión de proteger las guarniciones militares en Tianjin, Shangai y Wuhan. También desconocía la existencia de corsarios italianos, aunque su desempeño no fue tan brillante como el de los alemanes.

Me ha resultado especialmente curioso saber que tres submarinos italianos prosiguieron la guerra tras la capitulación de Italia con tripulaciones mixtas de fascistas italianos, japoneses y alemanes. Sin duda, la dinámica interna de esos sumergibles daría para una interesante película.

El libro cuenta con buen material gráfico, con numerosas fotografías y varios mapas.

Hay que felicitar a Villamor por su aportación al conocimiento de lo acaecido en esos escenarios lejanos, que normalmente quedan fuera de los libros dedicados a este conflicto. Según me dijo, tiene pensado publicar una extensa obra sobre la guerra en Asia, así que esperaremos ese trabajo que, a buen seguro, se convertirá en la obra de referencia sobre ese inabarcable y complejo escenario.

viernes, agosto 09, 2019

CUATRO PELÍCULAS PARA DESCUBRIR (Y DISFRUTAR) EL CINE INDIO




Bien, amigos, vamos hoy con una recomendación fílmica por partida cuádruple. No sé si conocéis el cine indio; yo hasta hace poco tiempo no, pero gracias al torrente de posibilidades que ofrece internet he podido ver cuatro y, la verdad, es que me ha sorprendido muy agradablemente.

Antes de entrar en materia hay que tener presente que al cine procedente de Bollywood hay que acercarse con mentalidad abierta. Aunque técnicamente está a la altura del mejor cine, sus parámetros son diferentes a los nuestros y tienen otras reglas de juego.

Los personajes son arquetípicos; el chico, la chica, el amigo gracioso, el malo... lo que nos retrotrae al cine de varias décadas atrás. Los guiones tampoco son muy sofisticados, no hay giros inesperados, no se dejan cosas a la imaginación del espectador, se da todo masticado... También hay que tener presente que los ubicuos números musicales pueden aparecer en cualquier momento y circunstancia; aunque al principio sorprendan y desconcierten, uno se acostumbra a ellos rápidamente y los acaba viendo con normalidad. Por último, en las cuatro películas el patriotismo (más bien chauvinismo) es un ingrediente fundamental, llegando a unos extremos que en Occidente veríamos ridículos.

En el lado positivo, hay que decir que son películas muy amenas, tienen ritmo y no decaen en ningún momento, la tensión dramática es creciente, las piezas musicales son pegadizas y, además, todas las actrices indias están muy bien escogidas. Por tanto, aunque estas películas duran cerca de dos horas y media, se ven en un suspiro, sin que aburran en ningún momento, son puro entretenimiento.

Vamos pues con la primera de ellas, PARMANU: THE STORY OF POKHRAN (2018), que cuenta la historia de la primera explosión nuclear llevada a cabo por la India.




Si estamos dispuestos a aceptar arengas patrioteras y planteamientos maniqueos (aquí los malos son los americanos y los paquistaníes), podemos disfrutar de esta película cuyo cometido, parece ser, es justificar los ensayos atómicos que los indios llevaron a cabo en 1998, en un país caracterizado por la pobreza extrema de algunas capas de la sociedad.

Seguro que habrá quienes le parezca que la cinta es realmente mala si no están dispuestos a aceptar esta otra manera de hacer cine, pero es difícil negar que consigue atraer la atención y que su metraje pasa volando. Los sucesivos obstáculos que van surgiendo hacen que se acumule la tensión hasta el clímax final y el sabor de boca que te queda es muy bueno.

La segunda película es RANGOON (2017), ambientada en la Segunda Guerra Mundial.



Esta cinta puede desconcertar, ya que se mueve entre varios géneros. Es a la vez película histórica, comedia romántica, cine bélico, vodevil... pero lo dicho, si aceptamos esas reglas de juego la vamos a disfrutar.

Para los que nos apasiona la Segunda Guerra Mundial, tiene un gran interés, ya que el filme se decanta claramente por ensalzar al Ejército Nacional Indio, promovido por los japoneses y formado por prisioneros indios que habían caído en manos del Eje y civiles indios de Malasia y Birmania. Así, en una vuelta de tuerca de reinterpretación de la historia, las tropas que luchaban con el Eje, aliadas de Hitler, pasan a ser "los buenos", mientras que los británicos son claramente "los malos".

A parte del interés histórico, la película funciona como producto, existe química entre la pareja protagonista, hay sentido del humor, escenas de gran tensión dramática... Así que estamos ante un gran espectáculo.

La tercera propuesta tiene el complicado título de SAJJAN SINGH RANGROOT (2018) y está ambientada en la Primera Guerra Mundial.




Estamos ante un filme que cuenta la participación de un grupo de sijs en la Primera Guerra Mundial, sirviendo en el bando británico. La ambientación es poco exigente (basta ver los cascos y uniformes de los soldados alemanes) y las escenas bélicas no llegan al aprobado, pero eso poco importa ante una historia de interés humano, que habla de valentía y sacrificio.

En general, la película resulta amena teniendo en cuenta su extenso metraje (curiosamente, a la mitad hay un descanso). Como he apuntado, aquí sorprenden también los típicos números musicales de toda película india, en especial uno bastante insólito que tiene lugar en una trinchera. Las interpretaciones son aceptables, pero en mi opinión el protagonista no acaba de sacarle todo el jugo que permitiría su papel. De todos modos, es también una película muy recomendable que merece una oportunidad.

Y, por último, vamos con la que más me ha gustado, GOLD (2018), que comienza en los Juegos de Berlín de 1936 y culmina con la final del torneo olímpico de hockey en los Juegos de Londres de 1948.



La cinta se desarrolla según los consabidos parámetros del cine indio, incidiendo en el componente patriótico, también hasta extremos difíciles de digerir. No obstante, aquí nos encontramos con creíbles interpretaciones, buen ritmo sin resquicio para el aburrimiento, aceptables efectos digitales y dignas ambientaciones históricas, por lo que sus 170 minutos se hacen incluso cortos. Hay que tener presente que la película no tiene ningún reparo en cambiar algunos datos reales en pos de buscar un mayor efecto dramático, sin ir más lejos el auténtico resultado de la final de 1948.

Si uno prescinde de otras consideraciones y se centra en la historia humana que hay detrás, aquello tan manido de "luchar por un sueño", seguro que va a disfrutar mucho de esta película como yo lo he hecho.

Pues aquí tenéis mis exóticas recomendaciones cinematográficas para este verano, ya me comentaréis qué os han parecido. Y espero que no seáis como aquel amigo al que le recomendé efusivamente el cine coreano y me dijo que no le gustaba. Sorprendido e intrigado, le pregunté qué películas coreanas había visto para opinar así y me dijo: ninguna.



jueves, agosto 01, 2019

EL CURIOSO ORIGEN DE LAS CHUKKA BOOTS, BOTAS SAFARI O "PISAMIERDAS"




Bien, amigos, vamos con una entrada que os va a gustar, centrada en la curiosa historia de un objeto común, como es un prosaico par de botas.

Como sabéis, para conmemorar el 75 aniversario del Día D desembarqué en Omaha Beach. Pues bien, para no estropear con el agua salada y la arena mis botas réplica de las que usaban entonces los soldados norteamericanos, antes de ir decidí comprarme otras botas de inferior calidad, que no me importase que resultasen dañadas.

Así pues, adquirí en una alpargatería tradicional un par de las típicas botas safari, también conocidas popularmente como pisacacas o pisamierdas. Aunque luego investigué por qué se les llama por esos escatológicos epítetos, no hallé ninguna respuesta convincente.

Al ser de piel de ante o serraje, el aspecto inicial de las botas era muy bonito, pero tuve que pasarle bastante grasa de caballo (no hay que buscar mucho, la venden en el Mercadona) para impermeabilizarlas dentro de lo posible, así que su aspecto ha pasado a ser éste:




Como veis, aunque están nuevas, parece que ya hayan desembarcado no sólo en Normandía, sino también en Salerno, Anzio y Okinawa.

Pues, intuyendo que detrás de ese tipo de botas había una historia, me puse a investigar, y esto es lo que encontré.

La primera marca que vendió esas botas fue una muy conocida, Clarks. La primera vez que vieron la luz fue en la feria de calzado de Chicago en 1949. A partir de ahí, disfrutarían de un éxito que se prolonga hasta la actualidad.

Pero, ¿de dónde surgió la inspiración a Clarks?



Como podíais sospechar, la inspiración había surgido... durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1941, Nathan Clark, bisnieto del fundador de la fábrica, James Clark, se alistó en el Ejército británico. El avispado joven aprovecharía su servicio para descubrir nuevos diseños de calzado. Así, mientras estaba destinado en Birmania, se fijó en que los oficiales, en su tiempo libre, usaban unas botas hasta el tobillo de color arena, con suela de goma, confeccionadas con piel fina pero resistente, por lo que eran cómodas y livianas.

Se trataba de las Chukka boots. Al parecer, ese nombre hace referencia a uno de los tiempos del juego del polo, aunque no está claro que relación tenían las botas con ese deporte, pero se les llamaba así.

Nathan Clark se enteró de que esas botas eran muy apreciadas en el escenario bélico de África del Norte, siendo utilizadas por los soldados en el desierto, quienes las preferían a las rígidas y pesadas botas que les suministraba el Ejército. Su fuente de aprovisionamiento eran las zapaterías artesanales del bazar Jan el-Jalili de El Cairo.




Y ¿de dónde habían obtenido la inspiración los zapateros cairotas para fabricar esas botas?

Pues de los soldados sudafricanos destinados también al Norte de África, quienes calzaban ese tipo de botas, que en su país son conocidas como Veldskoen (en afrikaans, vel es piel y skoen, zapato).

Esas botas fueron fabricadas por primera vez allí por la Compañía de las Indias Orientales en el siglo XVII para venderlas a los primeros colonos holandeses.

¿Y de dónde sacaron la inspiración?

Pues parece que ser que dos tribus locales, los bosquimanos y los hotentotes, se protegían los pies con un calzado parecido en sus paseos por el desierto del Kalahari para ver suricatas.

Supuestamente, los descendientes de los holandeses les copiaron la idea y, a partir de entonces, los Veldskoen pasaron a ser el calzado identitario de los bóers o afrikáners. Caminando con esas botas llevarían a cabo el mítico Gran Trek, o migración hacia el norte.




Así pues, si tenemos a nuestra disposición las botas safari es gracias a algún hotentote que un día se levantó inspirado y las ideó.

Entiendo el éxito de las Chukka boots porque realmente son muy ligeras y, aunque son de piel, resultan muy frescas. También, como no quedan cerradas del todo, el pie está ventilado, así que son todo comodidad.

Por último, ¿el precio? Pues apenas 30 euros, mucho menos que la mayoría de zapatillas deportivas de marca.

Así que si este verano queréis calzar unas botas con historia, ya sabéis...