Como sabéis, estoy en plena redacción de mi próximo libro, por eso no me prodigo tanto por mi blog, pero hay algunos caramelos que no hay que dejar pasar. Por ejemplo, hoy hemos conocido a la señora que actualmente desempeña la profesión más difícil del mundo. Se trata de una tal Avital Leibovich, encargada de ser la portavoz del Ejército israelí, cuyas acciones suelen requerir de algo de pedagogía para ser interpretadas en sus justos términos.

Como bien sabéis, unos barcos que llevaban ayuda humanitaria a Gaza han sido atacados esta pasada madrugada en aguas internacionales por el Ejército israelí. El asalto se ha saldado con la muerte, al menos, de diez de los tripulantes de esos barcos, aunque la cifra podría ascender a una veintena.
Me imagino a la portavoz del Ejército israelí cuando la despertasen de madrugada escuchando por el teléfono: "Pues esto... es que nos hemos cargado diez pacifistas en un barco de ayuda humanitaria... así que apaña el tema un poquito, vístelo como tú veas". Pues la Avital ésta, que sin duda es una gran profesional, se ha puesto al tema.
Sin ponerse roja y sin ni siquiera carraspear, esta mañana se ha puesto la tía delante de los representantes de la prensa internacional para decir que habían decidido lanzar el asalto porque "no sabían qué ocurría en los barcos". Así que abordaron la nave desde helicópteros usando gases y fuego real. Según su relato, los tripulantes "trataron de apuñalar y lanzaron piedras" contra los asaltantes. Según esta buena señora, los activistas habían preparado “un linchamiento” de los soldados de elite israelíes.
Leibovich también ha dicho, sin pestañear, que fueron sus soldados “los que fueron atacados” con “palos, piedras, cuchillos e incluso con fuego real”, pese a que en los barcos de la flotilla, cuya carga tiene la obligación de ser examinada por las autoridades portuarias de los países europeos de donde zarparon, no había ningún arma.
Bueno, pues lo que hay que reconocer es que el Ejército israelí cuenta con un Departamento de Recursos Humanos de lo más competente, porque, a pesar de la dura papeleta que tenía, esta señora ha explicado esta película con desenvoltura, donaire y salero, ahí está, con un par.