
Bien, amigos, vamos con lo prometido, la entrevista con nuestro amigo
Alvaro Lozano, que amablemente me ha concedido.
Como sabéis, siguiendo la táctica del bombardeo de saturación puesta en práctica en su día por los Aliados, Alvaro ha publicado dos libros este pasado mes de febrero:
MUSSOLINI Y EL FASCISMO ITALIANO, y el libro que nos ocupa,
ANATOMÍA DEL TERCER REICH. Y para este mes está prevista la aparición de
STALIN. EL TIRANO ROJO, aunque ya está a la venta la
versión para el Kindle. Hay que decir en su descargo que este bombardeo masivo no ha sido premeditado, sino que los plazos de publicación de las diferentes editoriales han coincidido justo ahora, pero eso son imponderables ante los que los autores bien poco podemos hacer...

Aquí vamos a hablar de ANATOMÍA DEL TERCER REICH, que he tenido la suerte de leer. No hace falta decir que el libro es realmente interesante, ya que es el primer libro en español que refleja el debate historiográfico sobre este período.
Sí, el tema parece árido al haber historiadores académicos por el medio, pero Alvaro consigue hacerlo ameno y esclarecedor. Las primeras páginas pueden resultar más densas, al tratar de las interpretaciones marxistas, pero a partir de ahí el libro adquiere una creciente velocidad de crucero que te lleva sin darte cuenta hasta el final.
En referencia a la entrevista, hay que agradecer a Alvaro el extraordinario nivel de sus respuestas, que por sí mismas constituyen un documento, y, como podréis comprobar no exagero. Su opinión sobre la atracción que despierta el nazismo me la voy a aprender de memoria para recitarla cuando me pregunten por ello.
Pues ahí va la entrevista:
JH -
¿Cómo surgió la idea de escribir el libro?AL: Durante los años 80 me atrajo enormemente la ferocidad del debate de la llamada “controversia o querella de los historiadores” en torno al pasado nazi de Alemania e intenté seguirla con los escasos medios disponibles entonces y con la poca información que llegaba a España. A partir de ese momento -1986- con la publicación del famoso artículo de Ernst Nolte (“Un pasado que no quiere pasar”), siempre me interesé por los debates historiográficos en torno al nazismo y el Holocausto y fui preparando fichas que resumiesen lo más destacado en torno a ellos.
Sin embargo, siempre eché en falta una obra de carácter general que permitiese al lector acercarse a ellos sin tener que seguir de cerca unos debates en ocasiones oscuros, densos y fragmentados en los que resulta complejo situar a cada historiador en su “sector”. Muchos de estos debates son académicos y se producen en el seno del sistema universitario por lo que muchos de ellos apenas trascienden al publico generalista. Asimismo, siempre he notado lo alejada que se encuentra España de estos debates. Apenas hay nada publicado sobre los principales debates y, que yo sepa, no existía ninguna obra como “Anatomía del Tercer Reich” en el mercado español.

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Teniendo en cuenta la amplísima bibliografía que has debido utilizar, ¿Qué metodología has empleado para escribirlo?En realidad, ha sido un largo proceso. La segunda parte de la obra iba a acompañar una historia del Holocausto que finalmente he descartado por el momento por la aparición en los últimos años de obras muy destacadas sobre el tema. En particular, El Tercer Reich y los Judíos de Saul Friendlander. Con esa parte de la historiografía realizada, me comencé a plantear que no existía nada publicado en español que fuera un resumen de todos los debates en torno al nazismo. En mi obra La Alemania Nazi (Marcial Pons, 2009) ya adelanté esta idea dedicando un epígrafe en cada capítulo temático a resumir lo más destacado de las opiniones de los historiadores del Tercer Reich. En esta ocasión, el objetivo era que la obra pudiese servir de guía para los que se inician en el tema, pero que fuera útil también a aquellos que ya conocen el tema pero que no tienen una idea clara de conjunto sobre los debates historiográficos.
Sin duda, lo más complejo ha sido qué obras incluir y cuales dejar fuera. En este caso he recurrido a las que considero han aportado más al debate o han sido más controvertidas, siempre en el convencimiento de que otros autores hubieran elegido otras obras u otros historiadores, por supuesto. Pero creo que todo lo relevante ha sido incluido. Asimismo, he intentado, en la medida de lo posible, recurrir a obras que hayan sido traducidas al inglés y, en algunos casos, al español. En algunos casos, por supuesto, esto no ha sido posible. La respuesta del público está siendo muy buena y en breve saldrá la segunda edición.

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Leyendo el libro, uno comprueba cómo cada interpretación que se hace sobre el nazismo es posteriormente rebatida por otra, o que cuando se establece un esquema para entender algún aspecto concreto, siempre aparece un punto que desmonta esa teoría... ¿debemos considerar el nazismo como un fenómeno indescifrable?Yo creo que ese es uno de los innegables atractivos del periodo. Dado que es muy poco probable que aparezcan nuevos documentos significativos sobre la Alemania Nazi (descontando tal vez los de la antigua URSS que, en cualquier caso, versarán más sobre las relaciones germano-soviéticas), los debates se centran en la interpretación de la evidencia que poseemos. Por citar tan sólo un ejemplo, la biografía de Ian Kershaw, que muchos consideran “definitiva” (aunque desde luego, no sería esa mi valoración), se construye sobre un, en principio intrascendente, discurso de un funcionario alemán del periodo sobre la “obediencia anticipatoria” como explicación del funcionamiento del Tercer Reich.
Es posible que aparezcan nuevos documentos que, si bien no aportarán demasiado a lo que sabemos sobre el Tercer Reich, la interpretación que se hará de ellos, permitirá una nueva lectura de algunos episodios del nazismo. Por ejemplo, tras finalizar la guerra, nadie dudaba de que Hitler era “dueño y señor” en el Tercer Reich. Hoy existe una práctica unanimidad sobre el hecho de que esa interpretación era errónea y de que, en realidad, el régimen nazi fue una “policracia” con varias fuentes de poder y con un centro (Hitler) desligado en gran parte del aparato burocrático del estado.

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¿Por qué consideras que el Tercer Reich despierta tanta fascinación aun hoy día, a diferencia de otros sistemas totalitarios, como el italiano o el soviético?Resulta casi imposible destacar aspectos positivos del Tercer Reich y su legado. Es por ello, tal vez, que continúa ejerciendo esa fascinación entre los historiadores y el público en general. Considerar el Tercer Reich como un episodio de locura reaccionaria resulta equivocado. Fue algo más que tan sólo un episodio. Incluso hoy, cuando ha prácticamente desaparecido el atractivo del comunismo en gran parte del planeta, existen todavía simpatizantes de la idea nacionalsocialista, personas que ven en el nazismo una alternativa al comunismo o al capitalismo.
El nazismo está dotado de un fuerte atractivo negativo para muchos individuos. Este atractivo proviene de una estética del poder absoluto en la que la grandiosidad de la visión del mal induce, por sí misma, a una macabra fascinación. La sensación de poder perfectamente orquestado (que no se correspondía con la realidad del caos gubernamental nazi) que transmitían por ejemplo las SS desfilando, resulta atemorizante pero la imagen de aquellos hombres que creían erróneamente formar parte de “una raza superior” también resulta muy intrigante. Es posible que se deba a que la fascinación y la repulsión no son conceptos que se encuentren demasiado alejados entre sí.
El caso de Stalin y el estalinismo, que trato en una obra que aparecerá el 15 de marzo con la editorial Nowtilus, es ciertamente llamativo. En Occidente se ha producido desde la caída del muro cierta atracción por el simbolismo estalinista que no ha provocado el mismo rechazo de sus crímenes que el Holocausto nazi. Hoy en día, sería impensable que nadie pensase en llevar una esvástica por la calle. Sin embargo, pocos tienen inconvenientes en llevar la hoz y el martillo prendida en la camiseta o la gorra y los mercados donde se venden gozan de gran atractivo para los turistas occidentales. Mientras que el símbolo de un asesinato masivo nos horroriza, el símbolo de otro asesinato masivo nos parece casi anecdótico y, en ocasiones, hasta atractivo.
Es cierto que en una cultura audiovisual como la nuestra la ausencia de imágenes ha tenido un impacto significativo sobre la percepción de los crímenes del estalinismo. El acceso a los campos del Gulag estaba terminantemente prohibido y ninguna cámara filmó lo que en ellos sucedía, lo que contrasta con lo sucedido en los campos de exterminio alemán al finalizar la segunda guerra mundial.
Tampoco el cine occidental se ha mostrado demasiado interesado en el fenómeno y no se han producido películas ambiciosas sobre el Gulag comparables a las que se han realizado sobre el Holocausto o sobre los campos de concentración japoneses (La lista de Schindler o El imperio del sol entre las más destacadas producciones de Holywood). Muchos ciudadanos rusos evocan el pasado de forma selectiva. Olvidando las atrocidades cometidas comparan la situación de su disminuido Estado y tienen la sensación de que Stalin les dio orgullo y seguridad. Tampoco la elite intelectual ha sido más receptiva a lo sucedido en la extinta URSS. El filósofo alemán Martin Heidegger vio su reputación muy afectada por su apoyo al nazismo, a pesar de que éste se produjo antes de que Hitler cometiera la mayor parte de sus crímenes. En claro contraste, el filósofo francés Jean-Paul Sastre no sufrió por su apoyo entusiasta al estalinismo en un momento en que ya existían numerosas pruebas de los brutales crímenes de Stalin.

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Por último, como escritor... ¿qué futuro le espera al libro? ¿crees que el futuro está en el e-book? Estoy convencido de que los soportes papel y digital están obligados a convivir pues cumplen funciones distintas. Además, la lectura en papel está muy arraigada y sigue teniendo claras ventajas. Por ejemplo, la longevidad. A la velocidad con la que cambian los aparatos, dudo que un e-book pueda durar cien años o más.
Además, un libro tiene su propia entidad, su valor como continente además del de su contenido. Resulta, por ejemplo, muy impersonal regalarle a alguien una “descarga”, mientras que una edición cuidada de cualquier obra será un regalo eterno. Creo, en todo caso, que el debate no ha hecho más que empezar. De todos modos, es una realidad con la que todos, autores y editores, tendremos que enfrentarnos antes o después.
Pues muchas gracias, Alvaro, por impartir aquí esta clase magistral, para nosotros ha sido un auténtico lujo contar con tus reflexiones y te emplazamos a que nos presentes también aquí tus otras dos novedades.