
Potente, poderoso, torrencial, demoledor, devastador, brutal, incontenible, irresistible, arrollador, excesivo, vamos... flipante. Hasta aquí, la crónica del concierto de ayer de U2 en el Camp Nou.
Aquí tenéis uno de los momentos más desbordantes de la noche.
Y claro, no pudo faltar un clásico de la banda, el
Bloody Sunday. Pues como éste es un blog para interesados en la historia, vamos con lo que fue exactamente el
Bloody Sunday, o "Domingo Sangriento" del 30 de enero de 1972.
Ese trágico día marcaría el punto sin retorno del conflicto civil en Irlanda del Norte entre republicanos –favorables a la integración de ese territorio en la república de Irlanda- y unionistas –partidarios de continuar formando parte del Reino Unido-.

Aquella tarde, en la ciudad de Derry (Londonderry para los unionistas) estaba convocada una manifestación a favor de los derechos civiles y en contra de las medidas consideradas opresoras por parte de la población católica. como el
internment, el encarcelamiento sin juicio a los sospechosos de pertenecer al IRA. Amparándose en ese decreto, centenares de personas, muchas de ellas inocentes, fueron detenidas. Además, cientos de soldados británicos peinaban a diario las calles de los barrios católicos, cacheando a los viandantes, rebuscando en las bolsas de la compra de las amas de casa, o efectuando registros en los hogares sin orden judicial.
En Derry, en aquellos momentos, los nacionalistas habían establecido un área llamada
no-go, donde no permitían operar a las fuerzas del orden británicas, que sería conocida como Free Derry o Derry Libre. Abarcaba los barrios católicos del Bogside y Creggan, y estaba delimitada por una cadena de barricadas.

Los manifestantes tenían intención de acabar la marcha en el centro de Derry, frente al Ayuntamiento, pero para evitar incidentes en la ciudad les prohibieron que la marcha traspasara el Free Derry. Los organizadores tampoco deseaban que se produjesen disturbios, como lo demuestra el que consiguieran el compromiso de las dos facciones del IRA activas en aquel momento (el IRA Oficial y el IRA Provisional) de que suspender la lucha armada ese día, para conseguir una marcha pacífica y multitudinaria.
Ese domingo, el día de la manifestación, la ciudad amaneció sitiada por la policía. Para reforzar la seguridad, un regimiento de paracaidistas del Ejército británico había sido enviado a Derry, con la misión de tomar posiciones cerca de la ruta prevista para el recorrido de la marcha, para intervenir en caso necesario.
Por la tarde, unas 15.000 personas acudieron a la convocatoria y se concentraron en barrio de Bogside, dando inicio a la manifestación. A la vista de la prohibición de salir del Derry Libre, la marcha debía terminar en el llamado
Free Derry Corner. Cuando los asistentes comenzaron a llegar a ese punto, en el que la manifestación debía disolverse, un centenar de manifestantes se desgajó del grupo principal y se dirigió hacia una de las barricadas que marcaban los límites de la zona y en la que se hallaba apostado un grupo de soldados del Primer Batallón de Paracaidisas. Los católicos increparon a los soldados que las ocupaban, lanzándoles piedras y botellas.
Ante ese ataque, los soldados respondieron al principio con gas, balas de goma y agua a presión. Pero esta reacción, lejos de conseguir ahuyentar a los más exaltados, caldeó aún más los ánimos. Unos minutos después, las tropas británicas salieron de las barricadas y abrieron fuego abiertamente contra los manifestantes.

Hubo una carnicería. Dos chavales de 17 años fueron abatidos mientras corrían huyendo de los disparos. Un hombre fue tiroteado por la espalda mientras se arrastraba buscando refugio. Un muchacho recibió un tiro en el estómago mientras permanecía junto a una barricada de escombros. Y así hasta 14 personas, incluido un tipo que pasaba por allí.
Pues eso es lo que pasó. Luego se abrió una investigación oficial y, claro, se cerró diciendo que los paracaidistas habían actuado correctamente. El Tony Blair abrió una nueva comisión, que actuó con total independencia, pero a fecha de hoy aún no se han publicado las conclusiones.
Pues desde aquel 30 de enero, el
Bloody Sunday se ha convertido en una fecha mítica, que revive continuamente gracias Bono y sus muchachos,
como ayer en Barcelona.