miércoles, noviembre 03, 2010

La épica aventura del Afrikaschiff

Bueno, amigos, disculpad mi prolongada ausencia… como dije, he estado liado con un asuntillo personal. Nada serio, simplemente que me he operado de la miopía; después de algunos años de dudas, ya que eso de que te anden en el ojo no es algo que despierte entusiasmo, me decidí a ello. Gracias a Dios y la precisión del láser todo ha ido todo perfecto, y ahora lo único que lamento es no haberlo hecho antes. Si alguno de vosotros le está dando vueltas y no se decide, que se anime; eso sí, que vaya a una clínica de reconocido prestigio sin mirar el precio, que en este tema las ofertas salen muy caras, y si tiene alguna duda que me lo comente por mail.

Pues vamos con el tema de hoy. Seguimos con mi libro de reciente aparición, EL DESASTRE DEL HINDENBURG. Ya he comprobado que está por todas partes, y bien situado, ahora a esperar a ver qué tal responde el público; todavía no tengo ningún dato al respecto.

Como es lógico, en mi libro hablo del malogrado Hindenburg, pero también hablo de la historia de los dirigibles, explicando todo el proceso que llevó a la construcción de ese prodigio de la técnica. Y el capítulo que me gusta más es el dedicado a los dirigibles durante la Primera Guerra Mundial.

Podréis comprobar que se dieron entonces historias realmente increíbles. Hay que reconocer que los tripulantes de los zepelines los tenían bien puestos para subirse a aquellos entonces rudimentarios artefactos, debido al alto riesgo de que cualquier tormenta los desmantelase a varios miles de metros de altura.

De eso hablo en el libro, pero hay otra historia que me ha llamado la atención. Se trata de la épica aventura de un dirigible al que se le encargó la misión de atravesar el continente africano de norte a sur. En el otoño de 1917, el káiser autorizó una operación para avituallar por aire, mediante un dirigible, a las tropas que se encontraban luchando heroicamente en el Africa Oriental alemana. Allí, el general Von Lettow-Vorbeck -un tipo que me cae genial-, al mando de un puñado de hombres y tropas indígenas, resistía todos los intentos británicos por desalojarlos del continente negro, una épica aventura que explico también en mi libro TODO LO QUE DEBE SABER SOBRE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.



Estaba previsto que la nave partiese a principios de octubre de 1917 y que llegase a mediados de mes. Para esta misión se recurrió al L 57, que fue construido añadiéndole dos bolsas de gas suplementarias, con lo que se convertiría en el mayor dirigible del mundo en ese momento. El Afrikaschiff, como así se denominó, fue cargado con ametralladoras, munición, víveres, medicinas y piezas de repuesto para la radio. Como el viaje sólo iba a ser de ida, el L 57 se construyó con materiales que pudieran ser aprovechados; la cubierta era de algodón destinado a la confección de uniformes -se enviaba una máquina de coser para ello- y con las piezas de la estructura de metal podía ensamblarse un generador eléctrico. Las bolsas de gas también podían reutilizarse.



El Afrikaschiff llegó al aeródromo de Yambol, situado en el sur Bulgaria, la base más meridional con que contaban las potencias centrales. Desde allí debía partir rumbo a un punto de la actual Tanzania previamente acordado por radio con Von Lettow-Vorbeck. Pero en la base búlgara la mala suerte se cebó con el L 57. El 7 de octubre, una vez cargado y listo para el viaje, se decidió realizar un vuelo de prueba para ver su comportamiento en vuelo, pero una tormenta tan violenta como inesperada le hizo precipitarse a tierra, quedando totalmente destrozado. Sin embargo, como venía siendo habitual, el desastre no hizo mella en el ánimo de los alemanes; un nuevo dirigible, el L 59 fue adaptado para la naturaleza de la misión y a mediados de noviembre ya estaba listo para emprenderla.

El nuevo Afrikaschiff partió de Yambol el 21 de noviembre de 1917. Pero, inmediatamente después de que el L 59 iniciase su largo viaje rumbo al sur de Africa, llegó a Alemania la noticia de que las tropas de Von Lettow-Vorbeck habían tenido que marcharse del lugar en el que se hallaban a la espera del dirigible, acosados por las fuerzas británicas, y se habían internado en la colonia portuguesa de Mozambique. El vuelo del L 59 debía abortarse, pero resultó imposible ponerse en contacto por radio con él, así que el Afrikaschiff siguió adelante con su viaje sin saber que sus compatriotas no estarían esperándoles en el punto de encuentro acordado.

El L 59 voló a través de Turquía, el Mediterráneo oriental y penetró en el continente africano al oeste del delta del Nilo, para evitar ser descubierto por los británicos, que se hallaban en la zona de El Cairo.



Cuando el Afrikaschiff se hallaba a la latitud de Khartum, el 23 de noviembre, se consiguió establecer contacto por radio él; se le informó por fin de que el encuentro con Von Lettow-Vorbeck no sería posible y que la misión quedaba anulada. Por tanto, debían dar media vuelta; así lo hicieron, y el L 59 regresó a Yambol el 25 de noviembre.

Aunque la misión no pudo completarse con éxito, el viaje del Afrikaschiff fue una gesta considerable, el viaje más largo hecho nunca por un dirigible hasta el momento. El L 59 había cubierto 7.000 kilómetros en vuelo continuado, atravesando una región de clima extremo, como era el desierto del Sáhara. La aeronave se quedó en Yambol, desde donde efectuaría varias misiones de bombardeo de larga distancia en el Mediterráneo, con un éxito modesto. Finalmente, el 7 de abril de 1918 el Afrikashiff se incendió en pleno vuelo por motivos desconocidos cuando se dirigía a bombardear Malta.

Así es como yo lo explico en el libro, pero he encontrado otras versiones sobre aquel épico viaje, así que esto que os digo aquí no es la Biblia. De todos modos, ya véis que aquí hay materia de sobras para una buena película...

Si queréis saber más cosas sobre los dirigibles durante la Primera Guerra Mundial, ya tendréis que leer mi libro… y si el tema os interesa mucho, os recomiendo consultar la obra de Osprey "Zeppelins: German Airships 1900-40", de la que AQUÍ tenéis unas páginas de muestra en el Google Books.

9 comentarios:

Luis Conde dijo...

Desde luego que muy interesante la historia, sobre todo por el desconocimiento de los dirigibles. De paso nos entra la curiosidad jeje
Por swi os interesa, esta noche a las 23:00h en canal historia "IIGM, los archivos perdidos". http://fb.me/N2dUblmY
Twitter II_GM

Javier dijo...

Desde luego las telecomunicaciones han revolucionado al Mundo. Ídem con Seur. Como bien contabas en el Todo lo que debe saber de la PGM, la radio fue un elemento esencial para el bando de las Potencias Centrales. Aún hoy en día (y cada vez más) las comunicaciones son esenciales en cualquier conflicto.

No sabemos lo afortunados que somos de poder contactar con un amigo en tiempo real.

Sobre el dirigible, MacGuiver estaría orgulloso de los alemanes. Una auténtica obra de ingeniería práctica. Y una bonita historia digna de Homero.

Gracias por adelantarnos info del libro, sabes muy bien cómo engancharnos granuja.

Sobre tu operación Jesús, me alegro que estés contento con ella. Yo soy astigmático de un ojo e hipermétrope y tengo muchas reticencias a operarme. Digamos que he estudiado óptica y biofísica y se me han quitado las ganas de que me pasen un láser por el ojo, pero por lo general la gente queda muy contenta, así que bien hecho. Mientras tanto seguiré usando gafas, que me dan un aire distinguido e intelectual y a mis abuelos parece que también les va muy bien con ellas desde hace años.

Conde de Salisbury dijo...

Interesante. Solo una puntualización geográfica: El destino no sería el África del Sudoeste Alemana (actual Namibia) que para entonces ya habían capturado las tropas sudafricanas, sino el África Oriental Alemana, Tanganika en la actual Tanzania, que fue donde actuó Lettow-Vorbeck, al otro lado del continente.

Samuel Vimes dijo...

Muy interesante las historias del L57 y el L59, sí señor.

Además del «Zeppelins: German Airships 1900-40» yo recomendaría el Campaign 193 de Osprey «London 1914-17: The Zeppelin Menace». Cuenta en detalle todas las incursiones de Zeppelins alemanes sobre suelo británico. Quizá en algunos momentos demasiado detallado (tampoco hace falta saber en qué número de qué calle cayó cada bomba), pero en conjunto muy bueno.
La verdad es que, una vez se organizaron las defensas, embarcarse en un Zeppelin era una sentencia de muerte segura (sólo te podía salvar una avería mecánica que obligase a dar media vuelta antes de llegar a destino).
Y encima, llegado el momento, la gran decisión: ¿lanzarse al vacío o morir abrasado a bordo de la cabina?

Jesús Hernández dijo...

Errata tan incomprensible como imperdonable... corregido. Muchas gracias, Conde de Salisbury.

Mario Tenorio dijo...

Hola a todos:
Cuánto más leo menos se. Ahora este asunto de los zepelines me abre una nueva senda por descubrir y para ello seguro que el libro de JH va a ser un magnífico guía.

Yo seguiré con mi miopía, que aunque es poca -eso dicen los ópticos-, no veo tres en un burro si me quito las gafas. Los precios de esas operaciones me provocarían una lesión nefropática. Y éso es peor.

Saludos desde el sur.

Javier dijo...

Por cierto, ¿alguien está siguiendo la serie de Antena 3 "Hispania"? ¿podéis dar vuestra opinión?. Yo pensaba verla dentro de unos meses, cuando esté enterita, subida a internet y yo tenga más tiempo.

A raíz de eso, una excelente noticia: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/04/television/1288865360.html

Aunque sigo sorprendido de la cantidad de gente que sigue a la Esteban...

Humberto dijo...

Solo deciros que no estoy leyendo "El desastre del Hindenburg", estoy literalmente atrapado en él.

Fabuloso.

Un saludo a todos.

pedroboso dijo...

Bueno, pues ya tengo el libro del Hindenburg.

Precio Corte Inglés de Tenerife, 19,23 euros.