martes, febrero 09, 2010

Las otras batallas del Führer



Bueno, pues nada, sigo exiliado, hasta que los señores de Endesa les dé la gana de volver a dar la luz en mi piso, va para tres semanas. No sabía que costase tanto volver a dar de alta un contador dado de baja, pero ya me es igual, lo acepto con estoicismo...

Sobre mi próximo libro, EL REICH DE LOS MIL AÑOS, no hay novedad. Supongo que estará ya en máquinas, a ver si me dicen algo.

Y nada, pues siguen dándome las entradas del blog hechas... Supongo que habéis leído las últimas "revelaciones" sobre Hitler. Pues sí, resulta que ha aparecido un libro, titulado "¿Estaba Hitler enfermo?" en el que se afirma que su doctor, Theodor Morell, le facilitó en 1944 un preparado similar a la actual Viagra, compuesto de testosterona y un cóctel de semen y glándulas de próstata de toro, para que el Führer pudiera cumplir como un campeón.

Pues ya estamos con lo de siempre. Eso lo sabía ya hasta el tato, porque sobre las inyecciones que le arreaba el apestoso doctor Morell -es verdad, se ve que era un cerdo- ya se ha escrito bastante, pero como ahora lo ha publicado un diario británico, haciéndose eco de ese libro, parece que han descubierto América. Esto es igual que el libro de Beevor sobre Berlín, en el que se "revelaba" con detalle el tema de las violaciones de alemanas por los soldados rusos, cuando ya Cornelius Ryan trató ampliamente el tema treinta años antes...

Pero dejando de lado esto, es innegable que el tema de la Viagra del Führer da de sí. Así, parece ser que Hitler, con 55 tacos, necesitaba alguna ayudita para mantener alto el pabellón del Reich ante Eva Braun, de 32 añitos, una moza alegre, pizpireta, vital y deportista...



Pero bueno, hay que admitir que el tema no era nada fácil; todos sabemos que el estrés en el trabajo hace que uno descuide esas otras facetas, así que imagínate que tu problema, en vez de que este mes no llegas a los objetivos, es que tienes una guerra mundial entre manos. Igual estás en la fase de calentamiento cuando llama el asistente a la puerta para informarte de que una división ha quedado cercada en los alrededores de Kiev y que qué hacemos... así cualquiera se concentra.

Pues sí, la verdad es que estaba el asunto complicado; además del frente occidental, el oriental, el africano y el atlántico, Hitler tenía ese otro frente... Así se entiende que a la mínima subiese a Eva a uno de sus aviones oficiales y la enviase a Milán a comprarse zapatos de Ferragamo -esto es cierto, no me lo invento, volvía con la bodega del avión llena de cajas de zapatos-.

Pero por otro lado, me pregunto qué debía tener Hitler para que Eva estuviera por él, si tenemos en cuenta que, además de estar fondón, presentaba mal aliento debido a sus dientes cariados y soltaba unos cuescos mareantes sin ningún miramiento -que se lo digan a sus generales, alguno llevaba un pañuelo con colonia cuando acudía a verlo-, total, una joya de hombre. Si añadimos que era un auténtico pesado y se repetía una y otra vez (basta leer las transcripciones de las charlas que mantenía cada noche con sus allegados en el Berghof), cuesta entender que veía Eva Braun en él, pero bueno, dicen que siempre hay un roto para un descosido...

12 comentarios:

Mario Tenorio dijo...

Hola a todos:

JH, me alegro que sigas con tu buen humor, a pesar de tus problemas con Endesa. Divertidísima entrada, si señor, y es que reirse de Hitler siempre anima. Menudo tipo el doctor Morell. guarro como él sólo, y seguramente sería tentado por servicios secretos aliados para que "despachara" al genocida. Te regalo la idea para una novela, generoso que estoy hoy, jeje.
Saludos desde el sur.

Nacho dijo...

Bueno, ya he comentado el asunto en mi blog. De todas formas yo solo digo una cosa: si Hitler era capaz de ir donde Morell y decirle que iba a echar un polvo con Eva, entonces es que todo lo que conocemos sobre Hitler es mentira. Hitler fue tan recatado en esos asuntos que, sinceramente, me parecen una nueva patraña de la que solo hay que hablar para desmentirla, una vez más.

Saludos

Kordo dijo...

Pues supongo que antes sería como ahora, que muchas se lían con futbolistas, cantantes o papuchis sólo por la fama, dinero o caprichos. Sinó a los zapatos de Ferragamo me remito ;-)
Saludos

pedroboso dijo...

Nacho estoy contigo.

Gándara dijo...

Coincido yo también con Nacho. Decir cualquier comentario despreciativo sobre Hitler siempre va a estar bien visto e incluso en el más triste de los casos se puede considerar veraz.

Si que es cierto que Hitler recibía inyecciones del Dr. Morell (Bormann dijo una vez de él: "un hombre con las costumbres higiénicas de un cerdo" jejeje) Y por lo que vi en el documental -High Hitler- estas contenían anfetaminas ¿era por esto Hitler un yonki? más lo era Göring con su adicción a las pastillas en la última etapa de su vida

Y por cierto, hoy me ha llegado el libro de Menguele.... En edición de bolsillo!!! AARGH! pero si al final lo dije bien claro - EN TAPA DURA - Mañana me tocará ir al Corte Ingles a pelearme con los de la librería

Pedro dijo...

Dicen que en Japón los que más ligan son los sumokas...que viene a ser algo igual de hortera y repampimflante como la extraña obsesión que hay en España por los toreros. Cosa nada baladí, porque me pregunto si en China tendrán "éxito" las súperestrellas del ping-pong o si en Aranda del Duero lo mejor es hacerse jugador profesional de mus.

En cualquier caso, estamos hablando de ese señor que quizá era judío, quizá era homosexual, quizá tuvo un trauma infantil, quizá emigró a Brasil, quizá creía ciegamente en la astrología, quizá no ganó la guerra porque no quiso, quizá suspendió el carné de panzer y quizá ocho cientas mil quinientas cosas más, a las que ahora debemos añadir que quizá era impotente.

Yo por mi parte, añadiría que quizá era rubio pero se teñía por no abusar y quizá tenía un falo de catorce pulgadas y al tener una erección se desmayaba. Así me adelanto a lo que salga, no sé si me entendéis.

En fin, una pena que Adolf y Berlusconi no se hubieran conocido. Ya tendrían algo en común.

Nota: aquí nunca se habla del papel de Croacia, ni de la resistencia cretense, ni de la independencia de Canadá... ¡pero uno viene y descubre que Hitler tenía caries y se tiraba pedos en público! ¡Cómo me chifla este blog!

Likuid dijo...

Hace tiempo que cambió mi concepción de Hitler gracias a Nacho, mi tocayo.
Además, como ya dijo alguien: "No creas nada de lo que oigas, y la mitad de lo que veas".
Saludos!

Nacho dijo...

Muchas gracias Likuid. En realidad mi idea no es ganar adeptos para Hitler sino que este tipo de noticias sobre Hitler no nos las creamos a pies juntillas. Porque con Hitler no hay semana que no sea difamado. Y creo que una cosa bien distinta es ser admirador de Hitler y otra que te traten directamente como subnormal.

Saludos

Humberto dijo...

Hola a todos.

He estado ausente unos días y a mi vuelta me encuentro con el gran post anterior a este. Mario Tenorio me has dejado de piedra.

Primero, gracias por ilustrarnos y lo segundo, como decís por ahí abajo "¡Y tú que lo veas con los ojos en la mano!" Joe, ¡Qué me has dejado un cuerpo...! De echo, estoy pensando en irme al banco, sacar la poca pasta que tengo y meterla debajo del colchón.
Eres una máquina, Mario.

Bueno, como decía al principio, he estado fuera. Y el lugar donde he estado ha sido Londres, donde he podido leer la noticia original en la prensa escrita británica. Tal como lo cuentas, Jesús. No obstante, estoy con Nacho.

Por supuesto, me he dejado caer por el Imperial War Museum, el HMS Belfast, el Churchill Museum y The Cabinet War Rooms. ¡Qué hay que alimentar el lado friki!

Y por último, estoy metido en la lectura de "El día D" de Stephen E. Ambrose. Impresionante. Os lo recomiendo.

Bueno, pues eso es todo de momento.

Un saludo a todos.

Mario Tenorio dijo...

Hola a todos:
Gracias Humberto, por tus palabras. Sólo creo estar bien informado, nada más.
Estoy de acuerdo en recomendar a Ambrose. Gracias a ese libro que leí hace unos seis años, me enganché al resto de temática 2GM. Esta muy bien escrito, todo un clásico.
Saludos desde el sur.

Mario Tenorio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Major Reisman dijo...

Buenas

La erótica del poder que le dicen.

De todas formas me extraña mucho lo de la falta de higiene de Morell. Ojo, no digo que el tipo no fuera un cerdo en su higiene personal y demás. Pero una cosa es eso y otra poner inyecciones con material sucio. El riesgo de una infección es altísimo y los médicos alemanes eran bastante cuidadosos. Supongo que en este caso es muy difícil separar la realidad del mito.

Un saludo