miércoles, febrero 17, 2016

LA BARKAS B 1000, LA SINIESTRA CAMIONETA DE LA STASI




Bien amigos, ya he regresado de mi viaje a Berlín, en donde he recogido material muy interesante, que podréis ver en un artículo que será publicado en una revista de historia.

Quería hablaros de la visita más relevante, a la prisión de la Stasi de Hohenschönhausen, pero la verdad es que todavía tengo que digerir lo que vi allí y lo que aprendí sobre el aparato de represión de Alemania Oriental. Aunque he estado en los campos de concentración de Sachsenhausen y Auschwitz, o la prisión de la Gestapo en Colonia, no he salido tan tocado de un sitio como de esta cárcel de la Stasi. Ya habrá tiempo para relatar en detalle lo que hay allí y lo que sentí durante la visita. Pero no quiero dejar de señalar que, si todavía hay alguien que sea complaciente con el comunismo, le recomiendo que haga una visita a ese lugar y luego hablamos.

Como aperitivo, quiero presentaros uno de los instrumentos más siniestros de la Stasi, la camioneta BARKAS B 1000. Podemos encontrar dos unidades de este vehículo, expuestas en la propia prisión de Hohenschönhausen -la que encabeza el artículo- y en el edificio del cuartel general de la Stasi,en la Normannenstrasse.





Barkas era el único fabricante de camionetas y minibuses de Alemania Oriental. La factoría se hallaba en Chemnitz, en donde hasta 1945 existía una fábrica de vehículos, que fue desmantelada por los soviéticos y trasladada a su país.

La B 1000 comenzó a fabricarse en 1961 y destacaba por su versatilidad; había versiones para camioneta de carga, de reparto, pick-up o transporte de personas, así como de policía, ambulancia o bomberos. Pero el régimen daría a la B 1000 un uso por la que pasaría a la página negra de la automoción.

Esta camioneta sería empleada por la Stasi para detener y trasladar a los detenidos. El interior sería adaptado a estas necesidades, permitiendo alojar a cinco detenidos, que debían sentarse en pequeños taburetes metálicos fijados al suelo, en una celda sin ventanillas, esposados y en completa oscuridad. La única ventanilla del espacio de carga, que permanecía tapada con una cortina, correspondía al espacio que ocupaba el vigilante.

Aquí tenéis la otra camioneta que pude ver y fotografiar, expuesta en la entrada del cuartel general de la Stasi.




Los sospechosos eran detenidos en sus casas o en plena calle, y se les obligaba a subir rápidamente a la camioneta, que aparentaba ser un inocente vehículo de reparto. Así, se les pintaba el logotipo de una falsa tienda, ya fuera por ejemplo una floristería, una panadería o una pescadería.

Para desorientar a los detenidos, la camioneta comenzaba a recorrer kilómetros durante un par de horas, para que éstos pensasen que se encontraban ya lejos de su ciudad, cuando en realidad no habían salido de ella.

Por ejemplo, en Berlín, después de dar ese rodeo, los detenidos eran conducidos a Hohenschönhausen y la camioneta entraba directamente en un garaje fuertemente iluminado con decenas de fluorescentes. El objetivo era que, al salir de repente de la oscuridad, los detenidos quedasen deslumbrados y aturdidos. Ése sería el inicio del desgaste psicológico al que serían sometidos allí, y que describiré en una próxima entrada.

La producción de la Barkas B 1000 no conseguiría cubrir la demanda particular, por lo que los plazos de entrega podían demorarse varios años. Las camionetas se seguirían fabricando hasta 1991, cuando hubo un intento fallido de trasladar la producción a Rusia. De este modo se ponía punto final a la historia de un vehículo que estará siempre ligado al régimen totalitario al que sirvió.


1 comentario:

Juanjo Galiano dijo...

Algunas unidades del modelo les toco la poco honorable tarea relatada aquí, pero no creo que el modelo en cuestión fuera culpable de nada ni fuera diseñada para tal menester, queda por lo tanto absuelta del cargo, somos los humanos que siempre somos capaces del lado oscuro...

Hauptmann Ulmann