martes, marzo 21, 2017

LA MASACRE DE KHAIBAKH: CUANDO LOS SOVIÉTICOS PRENDIERON FUEGO A UN ESTABLO CON 702 CHECHENOS DENTRO



Bien, amigos. Ya sabéis que cuando tardo en subir una entrada es porque estoy bastante liado, y así es. Estoy ultimando el libro que debe salir en otoño.

Pues en este libro voy a dedicar un capítulo a una masacre poco conocida. Seguramente a la mayoría de vosotros no os sonará de nada el nombre de Khaibakh, y es normal.

Pero comencemos por el principio...

Como sabéis, aprovechando el río revuelto de la Segunda Guerra Mundial, Stalin puso en práctica una política de redistribución étnica de la Unión Soviética, lo que traducido quiere decir que inició una vasta política de deportaciones. El pueblo que sería el triste protagonista de la matanza de Khaibakh sería el checheno, quien junto a ingusetios, karachais, calmucos y balkarios sería deportado en masa a Asia Central y Siberia a principios de 1944.

El encargado de la operación sería nuestro viejo conocido Lavrenti Beria, el jefe de la policía política del régimen soviético, el NKVD.

Beria debía completarla en apenas unos días; para ello, además de con el personal de su siniestra organización, contaría con la colaboración del Ejército Rojo, indispensable para coordinar semejante movimiento de población en tan cortísimo espacio de tiempo. Se calculó que la ejecución del plan iba a costar unos 150 millones de rublos, el coste de unos setecientos tanques T-34.

La operación se lanzó el 23 de febrero de 1944, el mismo día que se celebraba el Día del Ejército Rojo. Para participar de los actos, todos los hombres chechenos fueron convocados a las sede del soviet local de sus respectivas poblaciones.

Todos los hombres acudieron voluntariamente, sin sospechar nada. Una vez concentrados en las sedes, se les comunicó que estaban acusados de traición y colaboracionismo con los alemanes, y que serían deportados. A sus familias se les permitió coger lo indispensable para un viaje "de dos días".



Cerca de medio millón de chechenos se vieron obligados a dejar sus hogares y dirigirse a un destino incierto, en Siberia, Kazajistán, Uzbekistán y Kirguistán. En total, se emplearon 180 trenes especiales en la operación. No se les proporcionaría comida ni agua, por lo que tuvieron que sobrevivir con los víveres que habían cogido al salir de casa. A los pocos días, ya no les quedaba nada de comer. Cuando el tren hacía una parada, se les permitía bajar a recoger nieve y así poder beber. El trágico trayecto, que duraría varias semanas o un mes, se cobraría decenas de miles de víctimas.

Los que iban muriendo por el camino ni siquiera pudieron ser enterrados por sus familiares; para no perder tiempo, los soldados arrojaban los cadáveres al lado de las vías del tren. Con el fin de evitar ese denigrante final, muchos familiares preferían disimular dentro del vagón los cuerpos sin vida de sus seres queridos, escapando así de las inspecciones regulares de los soldados, para poder proporcionarles un entierro digno al llegar al destino.




La expulsión de aquellos que vivían en las regiones montañosas de difícil acceso tendría que esperar unos días más. Al ser pleno invierno, la nieve obstaculizaba los caminos, por lo que no le resultaría fácil a los soviéticos desplazarse hasta allí. La operación en la región de Galanchozh había quedado bajo el mando del general Mijail Maksimovich Gvishiani.

El 27 de febrero de 1944, las tropas soviéticas llegaron a la aldea de Khaibakh y obligaron a todos sus habitantes a salir de sus casas y reunirse en la plaza. A pesar de que entonces estaba cayendo una copiosa nevada, a los que eran capaces de caminar varios kilómetros sobre la nieve se les ordenó que se pusieran en marcha para dirigirse a la estación de ferrocarril más próxima. El problema para el general Gvishiani era trasladar al resto, un total de 702 personas, entre las que había mujeres con niños pequeños -incluyendo dos recién nacidos-, enfermos, inválidos y ancianos. Era impensable poner a caminar decenas de kilómetros a ese contingente, o esperar a que mejorase el tiempo.

Pero las órdenes recibidas desde Moscú eran precisas y tajantes; había que vaciar la región de chechenos, y de manera inmediata. Según una consigna verbal de Beria, los chechenos “no transportables” debían ser liquidados en el mismo lugar. Seguramente, el temor a quedar en el punto de mira de Moscú en el caso de fracasar en su misión llevó al obediente general a apostar por la opción más drástica.



Gvishiani ordenó llevar a aquellas personas a un enorme establo que había a las afueras de la aldea, amontonar alrededor heno seco y empaparlo con gasolina. Se emplazaron ametralladoras frente a la puerta.

Uno de los soldados presentes ese funesto día en Khaibakh, Dziyaudin Malsagov, recordaría años más tarde lo que ocurrió a continuación:

"Cerramos el establo y luego le pegamos fuego. Se escuchaban gritos desesperados de mujeres y niños. La gente consiguió echar la puerta abajo. Entonces recibimos la orden de disparar con ametralladoras a los que intentaban salir, de manera que la puerta se quedó bloqueada por sus cadáveres y los demás murieron quemados vivos".



La noticia del horrendo crimen comenzó a correr por los pueblos del resto de la región; de los que todavía no habían recibido la visita de los soldados soviéticos partieron grupos de lugareños para comprobar si era cierto.

Uno de los hombres que acudió a Khaibakh fue Saydkhasan Ampukayev, cuyo testimonio nos acerca el horror que se vivió allí:

“Escuché que habían quemado gente viva en Khaibakh. Aunque estaba un poco lejos de nuestra aldea, al otro lado de la montaña, fui hacia allí con varios vecinos. En el pueblo no quedaba nadie con vida. Cuando llegamos allí, vi algo que no puede describirse con palabras. Había visto muchas cosas a lo largo de mi vida, pero aquello era increíble. La gente estaba totalmente quemada. El techo del establo se había desplomado sobre aquellos cuerpos. Podías ver cráneos quemados y rotos, trozos de cuerpos..."

"Al principio no queríamos moverlos -continúa Ampukayev-, pero pronto decidimos que había que sacar los cadáveres. Improvisamos una camilla y comenzamos a sacarlos de allí. Recogimos fragmentos de piernas, cabezas y otras partes, no había ningún cuerpo completo. Reconocimos a un hombre llamado Tutu Gayev; su cara y su barba eran reconocibles, pero su cuerpo estaba totalmente quemado. Sacamos todos los restos y los llevamos hasta un riachuelo cercano. Allí cavamos una zanja y comenzamos a enterrarlos. Tuvimos que abrir tres zanjas más. Nos llevó tres días enterrar todos los cadáveres”.



Aquí tenéis una reconstrucción cinematográfica de lo que ocurrió aquel día:





Aunque en el video dice que la fecha de la masacre fue el 23 de febrero, en todas las fuentes aparece el día 27.


Aquí tenéis otro video que conmemora la matanza de Khaibakh, en el que aparece la fecha correcta:





El éxito de Gvishiani en su misión le llevó a ser felicitado personalmente por Beria. A su vez, Beria recibiría los correspondientes parabienes de Stalin cuando presentó su informe el 29 de febrero, en el que le comunicaba que la totalidad del pueblo checheno había sido deportado en apenas una semana.

La historia completa de la masacre de Khaibakh, así como de la deportación chechena -que se prolongaría hasta 1957-, la podréis encontrar en mi próximo libro, aunque para leerla tendréis que esperar todavía un poco...

7 comentarios:

rafael granados rodriguez dijo...

¡Estimado Jesús!:

Tengo serias dudas sobre la "facticidad" de este acontecimiento.

¿Se trata de un hecho real ó de una falsificación más de la era Gorbachov-Yeltsin, al estilo del "affaire Katyn" de esos años?.

Cómo puedes ver en la propia página de wikipedia se señala la controversia, y con motivo de la realización de la película en 2014, el ministerio de cultura ruso señaló que no hay el menor rastro documental de esta "masacre".

El origen de esta historia es bastante rocambolesca y hay alguna evidencia que detrás de ellas hay ONGS chechenas financiadas por EEUU.

Huelga decirte (porque tú lo sabes) la terrible dificultad que implica la literatura "a posteriori" testimonial muy posterior a los hechos y en el contexto de una ley de Rehabilitacion del pueblo Checheno de 1992.

Hoy sabemos que casi todas las rehabilitaciones de la era Kruschev-gorbachov-Yeltsin se basan en el puro escamoteo y la adulteración de la evidencia.

En este caso se quiere tapar el hecho fuera de todas duda, cómo es la colaboración pronazi de las chechenos, ingusetios, etc - en algunos casos llegó al 50 %-.

Es un tema muy bien estudiado en la historiografía rusa, aunque investigadores febrilmente anticomunistas como Otto Pohl lo nieguen.

Ya digo que aparte de la "historietografía" de los testigos "vivos", el asunto tiene muy poca evidencia docuemntal, por ejemplo el informe del coronel GVishiani ha sido apuntado por muchos historiadores rusos cómo una falsificación... además con un curioso "olor yankee".

Las alusiones a Beria en esta historia son de risa , como de novela mala, y además se contradicen totalmente con la política de Beria en los organos de seguridad soviéticos entre 1938-1953.

Esta política se basaba en el estricto control legal de la actuación del NKVD, subrayada por los mejores sovietólogos como Arch Getty y Wheatcroft, asi como por numerosos historiadores rusos.

Y deportados ó no, los chechenos eran ciudadanos soviéticos.

Beria no era un "cappo"mafioso al estilo Yezhov( además agente polaco y alemán ) sino un legalista y un firme partidario del Estado de derecho soviético(lo dice Getty por ejemplo).

Dificilmente Beria ha podido autorizar una acción asi, lo mismo que en caso Katyn.

Un saludo.

rafael granados rodriguez dijo...

Hay una discusión interesante en Internet, sobre el carácter espúreo del informe del coronel Gvshiani:

*In publications on Khaibakh one of them appears only "a report of Colonel Gvishiani":

"Top secret. People's Commissar of Internal Affairs of the USSR, Comrade. LP Beriya. For Your Eyes Only. In view of the transportability and not for the purpose of strict implementation of operations in the period of "Mountains", was forced to eliminate more than 700 residents in the village of Haibach. Colonel Gvishiani "[12].

Skeptical authors quite reasonably point out that the text made some grave errors of fact:

-operation deportation of Chechens and Ingush called "Lentils", instead of "Mountain" last name in the documents of those years is not found.

-naselennye points in Chechnya, never were called in the "boroughs"-only "villages" or "auls".

-vyrazhenie "For Your Eyes Only" was not used in the Soviet documents when describing their privacy. In this case, apparently, tracing paper used in the United States with the neck «For your eyes only».

-M. Gvishiani not wear while the rank of colonel and was commissioner of the 3rd rank state security [13].

-source of this "document" was never cited in the literature.

Constructive objection to these remarks are not fed, so upopyanuty "report" is considered to be a forgery. So lie about your village does not count.



https://www.politforums.net/eng/historypages/1348079934_1.html

rafael granados rodriguez dijo...

¡Estimado Jesús!:

Siento arruinarte la "historia" de Khabaikh para tu próximo libro... pereo tiene todos los visos de ser una "fabricación" de los años 90, dos estudios rusos se encargan de desmontar la superchería, uno de ellos es el ya conocido Dyukov.


*As a note, Furr decided to send a message to me giving sources as to the falsity of the "700" claim:
There are a number of refutations of it. Here are two:

* Pykhalov, Igor. Местечковые страсти в чеченских горах. In his book (with A. Diukov), Velikaia obolgannaia voina, 2., chapter 2.

* Nikita Mendkovich. Khaibakhskoe delo. http://nnm.ru/blogs/gaalnixrlz/nikit...ybahskoe-delo/

(this was in fact published in the online journal "Aktual'naia Istoriia", "Current History" -- but I can't get that to come up today on my computer!).

Pykhalov is the better of the two. He points out that the supposed note from Beria to Stalin about this massacre in the village ("aul", name of villages in Chechnia), Khaibakh, is a forgery. It begins with the words "For your eyes only." This is an American expression, never used in Russian documents, where the phrase is "sovershenno sekretno" (= "top secret.").



Saludos.

Jesús Hernández dijo...

Muchas gracias, Rafael, por tus siempre interesantes aportes.

Constato que la "historia" de Khaibakh te merece la misma credibilidad que la autoría soviética en la matanza de Katyn.

Saludos!

rafael granados rodriguez dijo...

¡Estimado Jesús!:

Yo diría que esta "historia" cuenta con menos evidencia que la verisón oficial de Katyn y no se trata de "creer" ó no "Creer"(falacia del argumento de la credulidad) sino de analizar la evidencia de acuerdo a la metodología filológico-histórica estandard.

Si reproduces esta historia a tus lectores en el próximo libro, corres el riesgo de transmitirles una pura leyenda(con claro transfondo político) por lo que yo que tú les alertaría que puede tratarse de un pseudoacontecimiento.

Desgraciadamente, en el campo de la historia soviética las leyendas, los mitos y la propaganda natisoviética ha engullido a la realidad.

Un saludo.

alejandro bonifacio dijo...

gracias por la historia, y también leí los comentarios, pero de algo si podemos estar seguros: en los 90's los rusos eran muy odiados por los chechenos

rafael granados rodriguez dijo...

¡Estimado Bonifacio!: eso de que los chechenos odiaban a los rusos en los 90 es pura propaganda,la verdad es que fue una minoria de chechenos ultranacionalistas( y pronazis) financiados por EEUU, los que desarrollaron el "odio a rusia", la mayoria de la población chechena te reconocen "sotto voce" que sienten nostalgia de la URSS y que se sienten bien como parte de Rusia.

En este contexto se ha desarrollado toda esta historieta de la masacre de Khaibakh.

*Vid :Antonio Fernández Ortiz:"Chechenia versus Rusia.El caos como tecnología de la contrarevolución",Barcelona,2003.




En segundo lugar, debo decir que yo soy absolutamente escéptico en política, esto es ni soy comunista ni por supuesto anticomunista, por lo tanto mi único compromiso es con la verificación histórica.

Y a diferencia del 95 % de las poblaciones occidentales no tengo el "software" antisoviético ó anticomunista instalado en la cabeza de un modo verdaderamente irracional y contagioso gracias a nuestros "benditos" medios de información
"Libres".

*Hola Jesús: para el tema de las deportaciones chechenas y su fundamento objetivo en la insurgencia de cáracter pronazi, te recomiendo los artículos de Jeffrey Burds, es bastante objetivo ( en Academia edu).

En este artículo "The Soviet War against Fifth Columnists': The Case of Chechnya, 1942-4," Journal of Contemporary History, Volume 42, Number 2 (April 2007).

http://www.academia.edu/3420147/_The_Soviet_War_against_Fifth_Columnists_The_Case_of_Chechnya_1942-4_Journal_of_Contemporary_History_Volume_42_Number_2_April_2007_

En la nota 117, hace referencia al asunto de Khaibahk, da varias refrencias, una periodista rusa Olga Timofeeva y un especialista en literatura chechena Zaindi Shakhbiev que publicó un libro en 1996.

Ambos escamotean el carácter espúreo del documento del coronel Guishiani.

Por supuesto,Jeffrey Burds no ha estudiado el asunto e ignora que las "pruebas documentales son falsas.

Pero Burds es suficientemente imparcial para reconocer que la "documentación es muy limitada" sobre el asunto.

Un saludo.