jueves, abril 21, 2016

VISITA AL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE BUCHENWALD (5ª Y ÚLTIMA PARTE). LA COLONIA DE VACACIONES NAZI





Bien, amigos, después del paréntesis del documental de Stalin y la exposición de Franco, vamos a finiquitar mi visita al campo de Buchenwald, que ya veis que ha dado para mucho.

Nos habíamos quedado en la salida del campo. Ahora vamos a ver las atracciones que podemos encontrar fuera del recinto.

Saliendo por la puerta a mano derecha, nos dirigiremos, siguiendo la valla (tal como veis en la foto que abre el post) hacia el lugar que ocupaba la armería de las SS y la sede de la banda de música.

Esto es lo que había...




Y esto es todo lo que queda:




En la imagen no se aprecia, pero sobrevive la planta de los edificios.


Luego seguimos caminando y llegamos a la cantera, en la que trabajaban los internos del campo.




Hay que decir que, si no fuera por la proximidad del campo de concentración, el paisaje es precioso y muy relajante, el lugar ideal para ir de excursión y picnic.

Así lo veían también los nazis, que muy cerca de la cantera construyeron las casas, o villas, destinadas a los oficiales.

Aquí vemos cómo eran esas casas:



Entre ellas estaba Villa Koch, la del comandante Karl Otto Koch y su esposa, Ilse. En mi libro BESTIAS NAZIS. LOS VERDUGOS DE LAS SS describo lo que sucedía allí:

Desde 1938, en Villa Koch se celebraban mensualmente unas fiestas, denominadas veladas de camaradería de las SS, en las que se daban todo tipo de excesos. Según testimonios como el del prisionero Eugen Kogon, que formaba parte del personal de la casa, las fiestas se iniciaban con una recepción al aire libre, en donde comenzaba a correr el alcohol con generosidad. Posteriormente, la velada continuaba en el interior de la casa con una comilona; para cada plato había de seis a ocho vinos diferentes. Según Kogon, estas fiestas acababan indefectiblemente en desenfrenadas orgías.


Esto es lo que queda ahora de Villa Koch y el resto de casas de los oficiales de las SS:







Pues sí, sic transit...

Como decía, la zona es muy agradable, y los nazis la contemplaban casi como una colonia de vacaciones. Por ejemplo, cerca de las casas podemos encontrar los restos de la la casa de cetrería con que contaba el complejo, ya que los nazis eran aficionados a esta elitista actividad.






Por último, abandonamos esta zona dedicada a las residencias privadas de los oficiales y, después de caminar unos diez minutos, llegamos a la antigua estación de tren.




Hasta marzo de 1943, los prisioneros llegaban a la estación de Weimar y desde allí tenían que llegar caminando al campo, pero a partir de entonces contó con su propia estación, que ahí podéis ver.

Y con esto llegamos al fin de la visita a Buchenwald. Espero que os haya gustado y que os animéis a visitarlo, porque vale la pena.

lunes, abril 18, 2016

"¿FRANCO NEUTRAL?" LA EXPOSICIÓN-POTITO QUE TE PUEDES PERDER TRANQUILAMENTE




Bien, amigos, como imagino que ya todos habéis disfrutado del documental Apocalipsis Stalin que os recomendé, vamos con otro tema.

El pasado jueves fui a tomar una cerveza con un amigo escritor, José Luis Caballero, que me obsequió su última novela NZERE KONGO, y luego me fui a ver una exposición que ha organizado aquí en Barcelona el Memorial Democràtic de la Generalitat de Catalunya, en su sede de la calle Peu de la Creu, 4.




La exposición se titula ¿FRANCO NEUTRAL? y en su folleto ya nos avisa a las claras de lo que pretende: "¿Franco Neutral? muestra el alcance de la amistad y la colaboración de la dictadura franquista con el Eje en todas sus vertientes, y refuta el mito propagado por el régimen de la "neutralidad" de Franco en la Guerra Mundial. Un mito cuyos ecos llegan hasta la fecha y que es necesario refutar una vez más a la luz de las investigaciones históricas más recientes".

Quien firma eso es el comisario de la exposición, Joan Maria Thomàs Andreu, profesor de historia en la Universidad Rovira i Virgili.

En el libreto disponible a la entrada un tal Jordi Palou-Loverdos se pregunta escandalizado: "¿Cómo es que, todavía hoy, en los mapas de historia aparece España de color gris como país neutral durante la Segunda Guerra Mundial?".

Así que lo de que España fue neutral durante la Segunda Guerra Mundial no es más que un mito, como los OVNI's nazis, el Experimento Filadelfia o la huida de Hitler a la Patagonia.

Pero primero vamos con la exposición en sí.

Aunque llevé una cámara, visto lo que había me limité a sacar algunas fotos con el móvil, de ahí la baja calidad de las imágenes.





Como veis, la exposición en sí no son más que seis pequeños plafones y siete fotos, además de un mapa, un par de vídeos con imágenes del NODO, dos mesas con publicaciones de la Segunda Guerra Mundial que parecen sacadas de un mercadillo (de hecho, uno de los libros expuestos lo compré en uno) y otro vídeo del NODO sobre la División Azul que se proyecta en una pantalla grande.

No hay más, lo cual es de agradecer, porque al menos no se habrán gastado mucho dinero de nuestros impuestos.




Si el objetivo de la exposición es demostrar que España no fue neutral durante la guerra, basta mirar en cualquier libro de historia para saber eso. España se declaró como no-beligerante el 12 de junio de 1940, abandonando así la estricta neutralidad declarada el 5 de septiembre de 1939, para retomarla el 3 de octubre de 1943.

Durante ese tiempo, Franco mostró su simpatía con el Eje y colaboró con él, pero no entró en la guerra tal como pretendía Hitler.



Los motivos que llevaron a Franco a no intervenir son todavía motivo de debate entre los historiadores, pero lo cierto es que mantuvo a España al margen de la guerra, aunque la exposición quiera transmitir lo contrario, ahorrando al visitante que tenga que pensar y ofreciéndole las conclusiones. Éste sólo se tiene que limitar a abrir la boca y tragarse el potito que le llevan a la boca.

¿Qué se pretende organizando esta exposición? Sin entrar demasiado en la cuestión, ya que éste es un blog de historia y no de política, de un tiempo a esta parte existe una estrategia de equiparar plenamente franquismo y nazismo para justificar así determinadas acciones. Por ejemplo, se dice "en Alemania no hay estatuas ni calles dedicadas a Hitler".

De ahí, todo lo que ha derivado de la época franquista, como la actual monarquía o la Constitución del 78, adolecería de ese pecado original y, por tanto, su legitimidad estaría en entredicho. Esta exposición formaría parte de esa lluvia fina que ya está dando sus frutos.

Y es que, como escribió el clarividente George Orwell en su novela 1984: "Quien controla el presente, controla el pasado, y quien controla el pasado, controlará el futuro".




Por último, si aun así os acercáis por el Memorial Democràtic para ver la exposición, os aconsejo que, como hice yo a la salida, al menos os pertrechéis de los numerosos folletos que hay en la entrada para visitar puntos de interés relacionados con la guerra civil, así disminuirá vuestra sensación de haber perdido el tiempo.


viernes, abril 15, 2016

ALUCINAD EN COLORES CON "APOCALIPSIS STALIN"





Bien, amigos vamos con algo que no es una recomendación, sino una conminación, así que seguirla no es opcional, es una obligación con todas las de la ley.

Ayer por la tarde, un amigo me dijo que había visto "Apocalipsis Stalin". Yo dije "¿Qué? ¿Han hecho un Apocalipsis dedicado a Stalin?". Como sabéis, hace un tiempo los franceses hicieron un documental llamado "Apocalipsis. La Segunda Guerra Mundial" tan extraordinario que luego hicieron otro dedicado a Hitler, de igual calidad. Lo atractivo de estos documentales es que contienen muchas imágenes inéditas, además de que las que son en blanco y negro están coloreadas, sin contar con que el guion está muy logrado. El resultado es un cóctel tan espectacular como sorprendente, incluso para los que ya nos hemos tragado todos los documentales habidos y por haber.

Así que ayer por la noche, al ver que estaban los dos primeros capítulos en Youtube, acudí a mi reserva estratégica de chocolate y me dispuse a disfrutar con el visionado, confiado en la calidad del "sello" Apocalipsis. Y si mis expectativas eran altas... lo que me he encontrado no sólo las ha satisfecho sino que las ha superado.

El documental es extraordinariamente bueno, con imágenes que nunca había visto. Me han sorprendido sobre todo las de Lenin, Trotski y la guerra civil rusa. De Stalin hay imágenes muy curiosas, como unas en las que se le ve de joven, evidenciando la pequeña cojera que sufría. También me han sorprendido las de la madre de Stalin, así como las de su hijo Jakob cuando cayó en manos de los alemanes. Igualmente, hay imágenes de la Segunda Guerra Mundial que no tenía vistas. Y hay una tan significativa como impagable, de Churchill escuchando respetuosamente la Internacional a su llegada en avión a Moscú.

Encomiable el trabajo de los documentalistas, que seguro que han buceado hasta en la última filmoteca rusa para hallar y restaurar esas históricas filmaciones.

La serie, de tres capítulos, se comenzó a emitir el viernes pasado en La 2 de TVE. Emitieron los dos primeros capítulos.

Aquí tenéis el primero, titulado EL DEMONIO.





Y aquí, el segundo, titulado ROJO.






El tercer capítulo, EL AMO DEL MUNDO, lo emiten hoy viernes, en La 2 de TVE a las 00.00 h.


AQUÍ tenéis más información.


Y recordad, no es que aconseje verlo, es que es preceptivo. Así que alucinad en colores con Apocalipsis Stalin y buen fin de semana.


domingo, abril 10, 2016

VISITA AL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE BUCHENWALD (4ª PARTE). EL CEMENTERIO DE LOS MUERTOS OLVIDADOS.





Seguimos con nuestro recorrido por el campo de Buchenwald. Como podéis comprobar, la visita da para mucho, pero para no eternizarnos iremos ya un poco rápidos.

Después de ver el crematorio, la visita sigue en dirección al fondo del campo. Allí nos encontramos con el "Roble de Goethe", el famoso escritor alemán. Según la tradición, Goethe buscaba la inspiración a la sombra de ese roble pero, teniendo en cuenta que se encuentra a 10 km de Weimar, me parece que era ir demasiado lejos para sentarse bajo un árbol, así que imagino que eso es una leyenda. Lo cierto es que los prisioneros bautizaron el árbol -que fue respetado cuando se construyó el campo- de esa manera.

El magnífico roble resultó muy dañado por el fuego en un bombardeo aliado el 24 de agosto de 1944, y tuvo que ser cortado. Se conservó únicamente el tocón.

Aquí lo tenéis.







Y aquí tenéis una foto de la época en la que aparece el mítico árbol, y el aspecto actual. Podéis apreciar que el edificio que estaba frente a él desapareció, pero todavía existe el que estaba detrás de ése.







Después de ver el roble, se puede visitar el edificio de desinfección (1942), en el que hay una muestra de arte. Y al lado está el gran edificio para el depósito de efectos personales (1939), que es el que se ve en la última foto. Allí está la exposición permanente de la historia del campo, pero ahora se encuentra cerrado por reformas.

Y ahora pasamos al motivo central de esta entrada. Tras la liberación de Buchenwald por los norteamericanos, el 11 de abril de 1945, se puede pensar que la historia del campo acabó ahí, pero no fue así. Buchenwald se encontraba en la zona que luego pasaría a manos de los soviéticos, y éstos decidieron aprovechar la infraestructura dejada por los nazis para confinar a sus propios prisioneros.

Buchenwald fue entregado a la policía política estalinista, la NKVD, y se convirtió en el Campo Especial Soviético Nº2. Comenzó a funcionar nuevamente como campo de concentración en agosto de 1945 y en 1948 pasó a integrarse en el Gulag. Cerca de treinta mil personas, incluyendo un millar de mujeres, estuvieron allí cautivas, de las que morirían 7.113, según los registros soviéticos.

Allí eran enviados antiguos nazis, opositores al estalinismo, o sospechosos de cualquier cosa. Los detenidos no tenían derecho a juicio y no podían tener ningún contacto con el exterior. Los familiares no recibían ninguna información y ni siquiera se les informaba de su muerte. La NKVD no hacía ningún esfuerzo para determinar la culpabilidad del interno.

En enero de 1950, los soviéticos entregaron el campo a las autoridades de la RDA, pero a éstas no les debió hacer gracia ese regalo, ya que lo clausuraron ese mismo año y lo demolieron, dejando en pie sólo lo que hoy día se puede ver. Por ejemplo, de las 22 emblemáticas torres de vigilancia con que contaba el campo, dejaron dos.

Pero el que el campo nazi hubiera dado su relevo a un campo soviético no encajaba en el relato que gustaba de ofrecer la RDA, así que ese tema se convirtió en tabú. Mientras que las nuevas autoridades erigieron varios monumentos a las víctimas del nazismo, se trató de tapar la historia posterior, enterrándola en el olvido. Así, las fosas comunes en las que fueron inhumados los cadáveres se disimularon plantando árboles encima.




En total, hubo diez de estos campos en la geografía alemana, incluyendo el de Sachsenhausen, cerca de Berlín. Según cifras oficiales, de las 122.000 personas que fueron internadas, murieron 42.000, la mayoría a causa de hambre y enfermedades, 750 fueron ejecutadas y 12.000 deportadas a la Unión Soviética, aunque según otras fuentes las víctimas pudieron ser muchas más, entre 65.000 y 130.000. Las autoridades soviéticas no reconocieron la existencia de estos campos -acabaron haciéndolo presionados por los aliados- y hasta 1948 ningún prisionero fue liberado.

Afortunadamente, con la caída del Muro, se recuperó la memoria de esos muertos olvidados. En 1995 se erigieron unas estelas de acero inoxidable que señalan los puntos de enterramiento. Aquí veis una en detalle.




Esa zona está ya en el exterior del campo. Este camino era la pista por la que patrullaban los guardias, siguiendo el perímetro.




Podéis ver que la valla exterior no está restaurada como en la parte de la entrada al campo. Todavía hay restos de alambre de púas.




En esta foto podéis ver al fondo la puerta de entrada al campo.




En esta otra del interior del campo la puerta queda en la parte derecha.




Y ahora vamos con otra de esas fotos del antes y el después. Éste es el aspecto que tenía entonces el campo.



Y éste es el aspecto actual desde el mismo punto que se hizo la foto. Podéis apreciar que sobrevive el edificio del fondo, que es el mismo que se ve en la foto del roble de Goethe.




Otro ejemplo del antes y después. Ésta era la Apellplatz, o plaza en la que debían reunirse todos los internos para el recuento.



Y la Apellplatz, hoy.



Este Memorial recuerda a los prisioneros gitanos.



Por último, aquí tenéis un barracón original, que servía de enfermería. Si no recuerdo mal, el barracón fue desmontado y vendido a una pequeña empresa, que la utilizó durante décadas como oficina.

Finalmente, se pudo recuperar el barracón, que estaba en perfecto estado; se desmontó y fue transportado al campo, donde se ensambló de nuevo.




La siguiente entrada, con que concluirá esta visita al campo, estará dedicada a los puntos de interés que se encuentran fuera del recinto.


miércoles, abril 06, 2016

VISITA AL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE BUCHENWALD (3ª PARTE). EL CREMATORIO.





Seguimos con la visita al campo de Buchenwald. Ahora le toca el turno al edificio que podíais ver de fondo en la imagen del zoo publicada en la 2ª parte, el crematorio.

Esta es la parte más impactante de la visita, ya que era el lugar en el que quemaban los cuerpos de los prisioneros que fallecían durante su internamiento. El edificio fue construido en 1940, cuando la capacidad del crematorio municipal de Weimar, que hasta entonces era el que se venía utilizando, quedó desbordada.

Sólo en el hospital del campo, en 1939 se habían producido 1.235 muertes, mientras que en 1940 éstas ascenderían a 1.772. Las cifras totales de muertos casi doblarían esas cantidades. Por tanto, el comandante Karl Koch decidió la construcción del crematorio, al que sólo un pequeño grupo de las SS podía acceder.

Antes de la incineración, a los cuerpos se les extraían los dientes de oro, que, después de fundidos, en su mayor parte iban a engrosar el botín personal de Koch y sus adláteres. De los internos que trabajaban en el crematorio, ninguno salió de allí con vida.

Vamos con la visita. El edificio del crematorio está rodeado de un muro. Este es el patio.




Y aquí tenéis ese mismo lugar, tras la liberación del campo por las tropas norteamericanas. Podéis ver que está prácticamente igual.





Al entrar, tiene unas salas destinadas a los exámenes forenses.




Luego, después de pasar por una puerta, se entra en el crematorio propiamente dicho. Una vez cierras la puerta detrás de ti, la sala queda totalmente cerrada, y como estaba yo solo, el silencio era absoluto.




Lo que me sorprendió es que se ve claramente que los hornos están reconstruidos con ladrillo, lo que le resta autenticidad, podríamos decir.

No obstante, me asomé al interior de los hornos y esa parte sí que parece original, se ve muy dañada y desgastada.




Después de esta sala, sales por una puerta al exterior y de ahí vuelves a entrar al edificio pero directamente por el sótano, bajando unas escaleras.

Aquí está el sótano. Los ganchos que veis eran utilizados por los SS para ahorcar a los condenados a muerte.



En una exposición de fotos que vi luego había una imagen en la que unos prisioneros del campo recién liberados explicaban a los norteamericanos cómo se llevaban a cabo estas ejecuciones, con la ayuda de un muñeco. La he podido encontrar, es ésta.





Desde esa sala, que servía de depósito de cadáveres, sube un ascensor por el que los cadáveres eran llevados al crematorio.





Como podéis imaginar, el lugar era bastante lúgubre, lo que se acentuaba por el silencio que también reinaba allí.

Aquí tenéis -en una sala protegida por un cristal, de ahí los reflejos- una partida de urnas de cerámica de las que utilizaban las SS para enviar las cenizas a los familiares.




Una vez en el exterior hice esta foto de la chimenea, que pretende ser artística y alegórica.



Para finalizar, un apunte de justicia poética. El comandante Koch, que había sido destituido y detenido en 1943 acusado de corrupción, sería condenado a muerte y fusilado el 3 de abril de 1945 en Buchenwald. Su cuerpo sería incinerado en el crematorio que él había ordenado construir. Cuando las tropas norteamericanas llegaron al campo, unos días después, encontrarían una de esas urnas de cerámica con el nombre “Koch” escrito en ella.

martes, abril 05, 2016

"AUSCHWITZ", UNA PEQUEÑA JOYA QUE NO MERECE PASAR DESAPERCIBIDA




Antes de proseguir con el relato de mi visita a Buchenwald, vamos con una reseña del libro que acabo de leer, AUSCHWITZ (Editorial Melusina, 2016), de la historiadora alemana Sybille Steinbacher (1966, de mi quinta).

Este libro lo tenía en casa desde hace un par de meses, cuando me lo remitió mi editor de Melusina porque sabía que me iba a interesar. Aunque es un libro corto, de 207 páginas, reconozco que me daba pereza comenzarlo, ya que he leído bastante sobre ese campo de concentración, que visité hace unos años, y pensaba que no me iba a aportar nada que no supiese.

Al regresar de mi viaje a Buchenwald decidí ponerme con él... y me llevé una agradable sorpresa. Steinbacher demuestra que no existen los temas agotados, sino que siempre hay la posibilidad de darles un nuevo enfoque. Esto lo consigue ofreciendo una perspectiva de Auschwitz que, en mi caso, era desconocida.

Así, la autora no se centra sólo en el campo propiamente dicho, sino que explica el interesante trasfondo histórico de la localidad de Auschwitz y, lo que resulta más novedoso, los ambiciosos planes urbanísticos y económicos de las SS. Así, Auschwitz era presentada como "Ciudad modelo" y un baluarte de la germanidad en el Este.

Hay que felicitarse de que este libro haya sido publicado en España, ya que creo que es una excelente introducción a la historia de este campo de concentración. Las buenas opiniones que ha tenido en el extranjero las podéis ver AQUÍ, en la ficha de Amazon.com, en donde ha merecido un 77% de calificaciones de cuatro y cinco estrellas.


Lo único que no me ha gustado del libro es el capítulo final, dedicado a los historiadores revisionistas. Me parece pertinente rebatir con datos y evidencias los argumentos de estos autores, pero me da la sensación de que Steinbacher sobreactúa con el fin de vacunarse ante alguna objeción que se pueda hacer a su trabajo. Así, la frase que ha elegido para concluir el libro ("Desde entonces a Irving se le puede calificar públicamente de falsificador de la historia, antisemita y racista") no me parece la más adecuada para servir de colofón a su meritoria obra.

Aun así, "Auschwtiz" es una pequeña joya que, debido a su brevedad y pequeño formato -lo que se refleja también en su atractivo precio-, no merece pasar desapercibida, sino pasar a formar parte de la bibliografía de referencia sobre este campo de concentración y exterminio del que, tal como demuestra Steinbacher, todavía no está dicho todo.