martes, octubre 14, 2014

ENTREVISTA CON JAVIER FERNANDEZ AGUADO, AUTOR DE "EL MANAGEMENT DEL III REICH"





Amigos, hoy tenemos otra interesante visita a nuestro blog, en esta ocasión la de Javier Fernández Aguado, doctor en Económicas por la Complutense, y autor de varios libros centrados en dirección de empresas, gestión de personas y modelos de gestión organizativa.

Pero aquí nos interesa hablar con él por haber afrontado estos campos también desde un punto de vista muy original, como es estudiar el pasado y recabar sus enseñanzas para aplicarlas al mundo empresarial actual. Fruto de este estimulante planteamiento son títulos como EGIPTO, ESCUELA DE DIRECTIVOS o ROMA, ESCUELA DE DIRECTIVOS.

En esta misma línea, Javier Fernández acaba de publicar EL MANAGEMENT DEL III REICH (Editorial LID), en el que analiza el Tercer Reich desde el punto de vista de la gestión de las organizaciones modernas.


Javier, te agradezco que hayas accedido a presentar tu obra en este blog, en el que coincidimos muchos aficionados a la historia, que prestamos una especial atención a la Segunda Guerra Mundial y la Alemania de Hitler. ¿Cómo surgió la idea de escribir este libro? ¿Te interesaba con anterioridad el tema del III Reich o este interés nació a raíz de escribirlo?


He estudiado el III Reich, desde diversos ángulos, durante más de 30 años. He leído cientos de libros: entre otros, casi todas las memorias de los implicados (Speer, Guderian, von Manstein, Riefenstahl, Schellenberg, etc., etc.), a los principales autores, tanto alemanes como norteamericanos, británicos, franceses o españoles; y los discursos de Hitler, Goebbels y otros jerarcas nazis. También, obras divulgativas. Y obviamente tus libros, Jesús.

Además, he visitado físicamente muchos de los lugares que cito: desde campos de concentración y/o exterminio en Alemania, República Checa o Polonia; a zonas de desembarco en Francia (Normandia) o Italia (Anzio), pasando por lugares emblemáticos de la guerra, como la casa de Ana Frank, en Amsterdam, el puesto de mando de Churchill en Londres, los enclaves alcanzados por los alemanes frente a Moscú, las posiciones en San Petesburgo (entonces Leningrado), Peterhof, o el terreno que ocupó la cancillería de Hitler en Berlín. Además, museos sobre el holocausto, tanto en Estados Unidos como en Alemania o en Chequia.

El motivo concreto de escribir este libro es doble: el 80 aniversario –1934-2014- del año en el que Hitler sucede a Hindemburg tras el fallecimiento de éste; y el haber conocido de cerca directivos y organizaciones que condenando –con toda justicia y sentido común- el comportamiento de Hitler y sus colaboradores actúan igual que ellos –salvada la eliminación física, que no es poco- en su modo de tomar decisiones.




A nadie escapa que la original idea de unir el III Reich al concepto de management tiene un carácter políticamente incorrecto e incluso calculadamente provocador. ¿Qué acogida crees que puede tener esta propuesta? ¿Temes que alguien pueda plantear que de este modo banalizas de algún modo el nazismo?

Si en el trabajo investigador o en la vida profesional si se pretende agradar a todo el mundo nunca se haría nada. He escuchado en ocasiones –y no seré el único- juicios demoledores sobre obras de arte, formulados por indocumentados.

España es uno de los países en los que mientras unos trabajan otros critican. A pesar de esa patología tan hispana, los ecos que he recibido hasta el momento de lectores tanto en España como en otros muchos países han sido positivos. Basta ver las numerosas reseñas rigurosas y laudatorias que se han publicado en los medios más dispares a ambos lados del Atlántico.

Hace tiempo, por lo demás, que cuento con un grupo de profesionales, de la máxima cualificación empresarial y académica, cuya opinión es la que me importa. Algunos me han hecho precisiones oportunas sobre pequeñas erratas o específicos detalles que se corregirán en sucesivas ediciones. Se lo agradezco muy de veras.

Este libro en modo alguno banaliza el nazismo, más bien detalla los modos en que, desde el punto de vista de la toma de decisiones, permitió que un régimen criminal llegara tan lejos. Y si cabe, profundiza más que la mayoría en las raíces del mal, desentrañando lo que se oculta tras el término nacional-socialismo.

La banalización procede más bien de la ignorancia de los sucesos y sobre todo de sus raíces. La mediocridad campa allí donde se ausentan la investigación y la reflexión.




En el libro explicas en detalle todos los errores de management que dieron lugar a la derrota de la Alemania nazi. Sin embargo, no se entiende que, con todos esos errores, Hitler fuera acumulando espectaculares triunfos desde 1933 hasta la primera mitad de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo se explicarían?

En toda iniciativa, hay que diferenciar el corto del medio y el largo plazo. Como explico pormenorizadamente en el libro, la economía e industria alemanas fueron diseñadas por Hitler de una forma necesariamente insostenible. Sólo el expolio de los países conquistados logró mantener durante algún tiempo el diseño promovido por los nazis.

De forma paralela a todas las burbujas económicas o sociales que en el mundo han sido, es preciso esperar para contemplar los resultados y juzgar con objetividad. Quienes creyeron –o creen- en la bondad de Hitler sencillamente porque construía autopistas, o acabó con el desempleo, manifiestan una lamentable ignorancia miope, con toques en no pocos casos de esquizofrenia.


No hay duda de que el libro va a atraer la atención del público, ya que el tema del III Reich parece despertar un interés inagotable. ¿A qué crees que es debido?

Quizá hay más de un motivo. De un lado, algunos se dejan arrastrar por el morbo que indudablemente acumula Hitler, promotor de la tercera mayor máquina de matar de la historia de la humanidad, tras Mao y Stalin.

Además, y creo que esto es más relevante, los más avezados saben que hay periodos de la historia que quedan caracterizados por personas más que por sucesos. Así sucedió en el siglo XX. Adolf Hitler es –por repugnantes e inhumanas que fuesen sus decisiones- uno de ellos. Hitler es, en muchos sentidos, junto con los dos gobernantes antes mencionados, una encarnación del mal.




Por último, vamos a jugar en el terreno de las hipótesis. ¿Crees que si Alemania hubiera organizado de un modo más operativo la toma de decisiones, confiando más en el criterio de personajes con un gran sentido de la organización -como el ministro de Armamento y arquitecto favorito de Hitler, Albert Speer- hubiera tenido opciones de ganar la guerra?


Como se revela en El Management del III Reich, el liderazgo ha de contar con tres elementos: técnico (saber de qué se habla), de habilidades comportamentales y ética. Si Hitler hubiera trabajado de forma más organizada y contado con colaboradores más competentes, el horror nazi hubiera podido prolongarse más tiempo.

Sin embargo, las ansias de libertad y de dignidad de los pueblos sometidos habrían acabado por derrotar aquella dictadura. Así sucedería, décadas más tarde, con el otro desalmado sistema desarrollado en el siglo XX, el comunismo. Las dictaduras de derechas o de izquierdas (son calificativos epidérmicos, pues marxismo y nazismo en el fondo son dos experimentos sociales radicalmente semejantes en contra del ser humano) acaban por saltar.

Cuando un grupo de aprovechados se excusan en la masa (el pueblo, el proletariado, el Volk…), para su propio enriquecimiento, podrán mantenerse sólo mediante el empleo del terror y la mentira. Con el tiempo, acaban por desmoronarse, porque sus pies son de barro.