jueves, noviembre 19, 2015

"EL BANQUETE DE LOS DICTADORES": LOS GUSTOS CULINARIOS DE LOS TIRANOS DEL SIGLO XX.





Mi editor de Melusina me remitió un ejemplar de este sorprendente libro, que me he zampado -nunca mejor dicho- de una tacada, y que me ha encantado, por lo que me ha parecido interesante compartirlo con vosotros, EL BANQUETE DE LOS DICTADORES.

Esta original obra nos describe los gustos culinarios de los grandes dictadores del siglo XX, desde los más conocidos, como Hitler, Mussolini o Stalin, hasta otros de los que no había oído nunca hablar -reconozco mi ignorancia-, como Hastings Kamuzu Banda, de Malawi, o Kwame Nkrumah, de Ghana, pasando por el dominicano Trujillo, el filipino Marcos, el camboyano Pol Pot o el iraquí Saddam Hussein.




Tampoco podían faltar los dictadores africanos por antonomasia, como Jean-Bédel Bokassa, de la República Centroafricana, o el inefable Idi Amin, de Uganda.

De todos ellos, las autoras, Victoria Clark y Melissa Scott, trazan una sucinta nota biográfica para de inmediato pasar a describir no sólo sus comidas favoritas, sino sus diversas excentricidades, a cual más sorprendente. Por ejemplo, el dictador de Zaire, Mobutu Sese Seko, para la boda de su hija, se hizo traer desde París una tarta de cuatro metros cuadrados, transportada en un vuelo chárter refrigerado con un coste de 65.000 dólares. También se hacía traer mejillones directamente desde Bélgica.

Tras relatar sus gustos a la mesa y otras anécdotas en torno a sus figuras, las autoras presentan una receta del plato favorito del dictador o, si se desconoce ese dato, un plato típico del país.

El referido dictador de Malawi, Banda, era gran aficionado a los gusanos mopani (o mopane); le gustaban deshidratados, los disfrutaba como tentempié, y tenía la costumbre de llevar siempre algunos en los bolsillos para repartirlos entre los niños. Si conseguís estos gusanos (los podéis adquirir AQUÍ), el libro os propone esta receta:




Tengo que reconocer que, debido a las sospechas de canibalismo que rodearon siempre a Idi Amin (preguntado por ese extremo declaró que "no me gusta la carne humana, la encuentro demasiado salada"), lo primero que hice fue acudir a la receta correspondiente a este tirano, para ver que las autoras han optado por un Pan de mijo y Luwombo (carne de cabra).




Los banquetes de Estado ofrecidos por Idi Amin no podían resultar menos apetecibles. A las razonables dudas sobre si el Luwombo era cabra u otra cosa, se sumaba la realidad de ver en los platos larvas de abeja, grillos, cigarras, hormigas voladoras y saltamontes...

Si queréis degustar algunas anécdotas más, podéis encontrarlas en esta reseña de El Confidencial.

En total, son 26 los dictadores que pasan por las páginas de este atípico libro, que es a la vez de historia y de cocina, pero que en ocasiones parece una novela de realismo mágico. Para mi, lo más interesante, aparte de la información que ofrece, centrada casi únicamente en las anécdotas, es que me ha despertado la curiosidad por algunos personajes de los que apenas tenía alguna referencia.


En suma, un trabajo fresco, ameno y no exento de humor que demuestra que siempre es posible encontrar un enfoque original de los episodios históricos. Lo único que lamento es que esa idea no se me hubiera ocurrido antes a mí.

Y si alguno se anima con la receta de los gusanos mopani, que nos cuente luego qué tal han salido.