sábado, julio 29, 2017

MI VISITA AL PARQUE TEMÁTICO DE DACHAU




Bien, amigos, ya estoy de vuelta de mi viaje a Múnich. En mi pasada visita en 2010 dejé pendiente el campo de concentración de Dachau, a fin de tener una excusa para volver, así que ahora ya he cubierto ese expediente.

Vamos allá con la crónica.

Visitar Dachau desde Múnich no tiene ninguna complicación. Desde el centro de la ciudad se toma la línea S2 dirección Petershausen y hay que bajar en la estación de Dachau. Tened presente que, para llegar hasta esa zona tarifaria, necesitaréis sacar un billete München XXL como éste, que cuesta 8,80 euros y sirve para viajar todo el día:


Una vez lleguéis a la estación, saliendo a mano izquierda veréis de inmediato la parada del autobús 726, en la que hay un cartel que indica claramente que va al campo de concentración, así que no tiene pérdida. El billete de metro es válido también para el autobús.

Después de un trayecto de unos diez minutos se llega a la parada del campo. Allí está el centro de atención al visitante, en el que se puede obtener este plano en español, pero no está a la vista sino que hay que pedirlo. En la librería está a la venta la guía del campo, por 18 euros, que incluye un CD. Está en alemán, inglés, francés, italiano y algún idioma más, pero no en español; les enviaré una queja.

Una vez pasado por el lavabo y puesto en situación, uno ya está dispuesto a comenzar la visita.

Tengo que pediros disculpas por la infame calidad de las fotos. Inexplicablemente, me olvidé la cámara buena en casa, pese a que la tenía preparada, así que tuve que apañarme con la compacta que siempre llevo por si las moscas, y la cámara del móvil.

Esta es la puerta de entrada.



No podía faltar la foto de la famosa reja de la entrada.



Aunque veáis poca gente en las fotos, ya que esperé a que aclarase o me aparté a alguna zona en la que no hubiera nadie, había una gran cantidad de visitantes. Podías encontrarte todo el tiempo con grupos organizados de turistas o de estudiantes tomando notas, además de los visitantes particulares.

No quiero parecer uno de esos elitistas que desprecian el turismo de masas, cuando ellos mismos son también turistas, y me parece muy bien que sean muchos los que se interesen de ese modo por la historia. Igualmente, me parece fantástico que lleven a los estudiantes a ver ese campo.

Pero las cosas son como son, y esa masificación va en detrimento de la experiencia personal al visitar Dachau y, por ejemplo, Auschwitz I (Auschwitz Birkenau es tan extenso que, por mucha gente que haya, siempre parece que estás solo), en el que también se da ese efecto que yo definiría de parque temático.

Así que nada que ver la visita a esos dos campos con la experiencia de visitar Buchenwald o Neuengamme, que están fuera de los circuitos turísticos. En ellos apenas te cruzas con algún otro visitante. Tienes la sensación de que hay muchas cosas que están casi como estaban entonces, e incluso -como en el caso de Buchenwald- se pueden explorar los alrededores para descubrir entre la maleza restos de construcciones. Para disfrutar de la experiencia de visitar un campo de concentración, tiene que hacerse de ese modo, no abriéndose paso entre grupos de turistas.

Una vez dentro de Dachau, hay que visitar el edificio principal, destinado a intendencia y administración. En él se encuentran las salas de exposiciones. No os puedo contar gran cosa porque pasé volando por las sucesivas salas, ya que estaban todas llenas de gente y guías turísticos y profesores dando explicaciones en voz alta.

Aun así, encontré este aviso de Prohibido fumar pintado en la pared.



También me acerqué a esta vitrina en la que había dos piezas de la famosa porcelana Allach, junto a un catálogo.



Mientras la gente se apiñaba en las salas del museo, la zona de las alambradas estaba inesperadamente solitaria, así que aproveché para hacer fotos, aquí tenéis un par.





Se puede apreciar el sistema de cercado del campo. De dentro hacia afuera había: una "zona de la muerte", una zanja, una alambrada, otra alambrada electrificada, una vía de servicio y un muro exterior.



Aquí tenéis una visión general del campo.




Hay que señalar que Dachau es un campo relativamente pequeño en comparación con otros, pero es porque sólo se visita la zona destinada a los prisioneros. Los campos nazis eran enormes complejos en los que ese recinto era la parte menor. Fuera se encontraban las casas de los oficiales, fábricas, la estación ferroviaria, los garajes, los cuarteles para el personal, etc.

En la foto de esta maqueta que se expone en el museo he señalado el recinto rectangular destinado a alojar a los prisioneros.



Todo lo demás es lo que he apuntado, ya veis que el complejo era enorme. Algunos de esos edificios del exterior del campo siguen en pie, pero en la actualidad son utilizados por la policía de Baviera, así que no se pueden visitar.

Aquí podéis ver uno de esos edificios de las SS, perfectamente conservado.



También, junto a la puerta de entrada al campo, se pueden ver restos de una vía y un andén.



Siguiendo con la visita al campo, se puede entrar en uno de los dos barracones reconstruidos. Allí se pueden ver las literas que ocupaban los internos.


Aquí, los lavabos.




Al final del recinto hay varias capillas de distintas confesiones, para recordar a los religiosos que estuvieron allí confinados, incluyendo un convento de los carmelitas.

Pero lo que me llamó más la atención es esta capilla ortodoxa rusa, emplazada fuera del recinto del campo.




También fuera del recinto se encuentra el antiguo crematorio.



Y éste es el edificio del nuevo crematorio.




Aquí se pueden ver cámaras de desinfección de ropa.




Y aquí podéis ver la cámara de gas.




Tengo que deciros que he buscado la información existente sobre ella y no he llegado a ninguna conclusión. En el panel informativo aclara que esa cámara no se utilizó para asesinatos masivos, así que se supone que fue experimental, o se empleó para asesinatos selectivos.

Estos son los hornos crematorios.




Una sala que hacía la función de depósito de cadáveres.


En ella se encuentra esta placa.



A unos 50 metros de este edificio se encuentran las fosas comunes en donde se arrojaban la cenizas.



También se puede ver el lugar en donde los prisioneros eran ejecutados.




Después de ver esto, regresé a la entrada del campo y de ahí fui a ver el último edificio que me quedaba por ver, el "búnker" o prisión del campo. De forma rectangular alargada, tenía celdas a los lados.



Aquí las podéis ver.




En esta celda estuvo preso Georg Elser, el autor del atentado contra Hitler en la cervecería de Múnich, en 1939.


Fue ejecutado aquí en Dachau, sólo un mes antes de que acabase la guerra.

Antes de irme, hice alguna foto más a la emblemática reja que, por cierto, es una réplica de la original.


Pues esto es todo. Después de la visita me quedé a comer en el restaurante del centro de visitantes; es una buena opción si no queréis regresar de inmediato a Múnich.

En resumidas cuentas, si viajáis a Múnich, Dachau es una visita obligada, pero que no merece la pena ir expresamente para verlo.

Si ya habéis estado en Dachau, espero vuestras opiniones.

1 comentario:

Nacho dijo...

Hola Jesus. Visité Dachau hace muchos años. Recuerdo que en la sala de la cámara de gas había un cartel que decía "nunca se utilizó para gasear gente" o algo así. Sin embargo, las personas son testarudas. No reparaban en la nota y se iban con la idea de que, efectivamente, en esa sala la gente moría gaseada.

Los campos de concentración, como bien dices, se han convertido en parques temáticos, especialmente Auschswitz. Cuando ves las largas filas de autobuses esperando bajar turistas, te das cuenta de que algo no funciona. Los campos de concentración siguen teniendo la misma utilidad para la que fueron construidos: son lugares en donde te obligan a salir con una idea. Es el mismo concepto por el que fueron construidos. El comunismo cayó hace ya mucho tiempo y no se exhiben sus terribles campos de exterminio.

No soy partidario de los símbolos políticos. No creo que haya diferencia entre querer dinamitar el Valle de los Caídos y en la conservación de los campos de concentración nazis.

Los campos de concentración nazis son los nuevos lugares de culto. Pero bueno, también es cierto que unen en el concepto a, pongamos por caso, Pablo Iglesias y Rajoy. Los dos opinan exactamente al respecto. Y eso es lo que hay meditar.