domingo, enero 25, 2015

VAMOS A HABLAR MAL DE CHURCHILL



Como sabéis, se acaba de cumplir medio siglo de la muerte de Winston Churchill y, como era de prever, todo han sido panegíricos.

Pues aquí, para dar la nota, como de costumbre, vamos a hablar mal de este hombre.

Lo primero, vamos a centrarnos en su dependencia del alcohol, algo bien sabido pero que suele pasarse por alto. Churchill solía beber un vaso de whisky Johnnie Walker Black Label nada más despertarse, en la cama, aunque en este caso –y sin que sirviera de precedente- rebajado con agua. A partir de ahí, era raro el momento del día en el que no estaría con una copa en la mano. Ya antes de desayunar se tomaba una copa de jerez. Durante las comidas se bebía una botella de champán francés Pol Roger y después se hacía servir varias copas de coñac hasta quedarse dormido. Por la noche descorchaba otra botella de champán y una copa de coñac de noventa años era el epílogo a la cena. Después, antes de irse a dormir, se bebía un cuarto de botella del mismo whisky, aunque en este caso sin diluirlo en agua.

Su afición al alcohol dio pie a varias anécdotas. En 1946, la diputada Bessie Braddok le espetó durante una recepción: “¡Está usted borracho!”. Churchill le respondió: “Sí, pero yo mañana estaré sobrio y, en cambio, usted seguirá siendo igual de fea”.

En otra ocasión, durante una visita oficial a la residencia del rey de Arabia Saudí, Churchill se sorprendió de que en la mesa tan sólo hubiera zumo de naranja y pidió inmediatamente un whisky. El intérprete árabe le comentó que la ausencia de alcohol era debida a que la religión del rey se lo prohibía. Churchill le contestó muy serio que “mi religión personal exige beber alcohol antes, durante y después de las comidas, e incluso entre ellas”.




Pero el consumo exagerado de alcohol no fue el mayor de sus pecados. Algunas de sus decisiones bordearon el crimen de guerra. En febrero de 1942, su gobierno dictó el Area Bombing Directive, destinado al Mando de Bombardeo de la RAF, en el que designaba como objetivos las ciudades alemanas de mayor densidad de población. Se remarcaba claramente que los objetivos serían los núcleos de población -concretamente los barrios en los que residían los trabajadores industriales- y no, por ejemplo, los astilleros o la industria aeronáutica.

Así, el Comandante Supremo de Bombarderos, Arthur Bomber Harris, dirigió sus aviones contra los barrios obreros más populosos, y adoptó los métodos más eficaces para crear devastadoras tormentas de fuego, como la utilización de bombas de fósforo.




Churchill también estuvo a punto de provocar la temida utilización de gases asfixiantes en la Segunda Guerra Mundial. El 6 de julio de 1944, propuso al alto mando británico, no sabemos si con varios whiskys encima o no, que “se valorara fríamente” si el gas venenoso que poseían los Aliados para ser utilizado en caso necesario acortaría la guerra. “Sería absurdo anteponer cuestiones morales en este tema, cuando todo el mundo lo utilizó en la última guerra sin que se quejaran los moralistas o la Iglesia”, afirmó Churchill ante sus sorprendidos colaboradores.

El premier británico también sostuvo que “el bombardeo de ciudades había sido prohibido en la Gran Guerra, pero en la actualidad todo el mundo efectúa ese tipo de ataque”. Churchill llegó incluso a permitirse una frivolidad en un asunto tan grave como el que planteaba: “Es simplemente una cuestión de modas, como las faldas largas o cortas de las mujeres”.

A pesar de la insistencia de Churchill, sus estrategas demostraron más cordura, al responderle que “el gas probablemente sólo tendría un efecto hostigador” en Alemania, pero desataría una guerra química generalizada, incluyendo ataques contra Londres.

Afortunadamente, el comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa, el general Eisenhower, se mostró totalmente contrario a abrir la caja de Pandora de la guerra química. Al saber de la propuesta de Churchill, en una reunión con su estado mayor afirmó: “No estoy dispuesto a participar en la llamada represalia o utilización de gas. Por el amor de Dios, no perdamos de vista lo que nos interesa, y utilicemos un poco más de sentido común”.



Y creo que también merece figurar en la cara oscura de Churchill su traición a los polacos. Aunque éstos se dejaron la vida en Montecassino y en otros muchos lugares, además de en los cielos de Inglaterra, Churchill no tuvo empacho en traicionarlos, obligando al gobierno polaco en el exilio a aceptar que Stalin se quedase con la parte oriental del país, a cambio de otra zona en Alemania. También miró para otro lado cuando le llegaban las evidencias de que Katyn había sido un crimen soviético, y siempre permanecerá la sospecha sobre la oportunísima muerte del general Sikorski en Gibraltar.

Después de despacharme contra él, también hay que reconocer que, sin Churchill, es posible que los panzer hubieran acabado desfilando por Trafalgar Square. Podríamos decir que Churchill fue un estadista mourinhista; lo puso absolutamente todo en función de su objetivo final, que era la victoria a cualquier precio. Si para ello debía aceptar que Polonia pasase de manos de un tirano a otro, quemar vivos a cientos de miles de alemanes o arruinar económicamente a su país (la deuda con Estados Unidos se acabó de pagar en 2006), era un precio que él estaba dispuesto a pagar.

Aunque bueno, no todo es negativo en este señor. Como recordáis, para la portada de mi primer libro, Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial, mi editor decidió poner la imagen de Churchill con una metralleta Thompson que encabeza la entrada. Yo no lo vi claro en ese momento, pero el éxito del libro demuestra que la decisión fue acertada. Así que, si Gran Bretaña le tiene que agradecer que le hizo ganar una guerra mundial, yo le tengo que agradecer que se vendiesen unos cuantos ejemplares más de mi libro.



11 comentarios:

lbo dijo...

Con todos sus defectos, creo que hay que reconocerle a Churchill ser el hombre providencial que se empeñó en proseguir la guerra y evitó la tentación de llegar a una entente con Hitler tras el desastre de Francia, opción que muy posiblemente hubieran preferido la mayoría de ministros de Chamberlain (el de asuntos exteriores Halifax incluido), y, no nos engañemos, la mayoría de ingleses.

rafael granados rodriguez dijo...

¡Estimado Jesús Hernández! ,


Ciertamente aciertas en lo que escribes sobre Churchill e incluso es mucho peor de lo que afirmas; ahora bien siento disentir en cuanto a lo de la traición de Polonia; el principal traidor a Polonia y a su pueblo fue su fánatico gobierno de los coroneles (Beck y cia) y luego el gobierno del exilio en Londrés responsable último de un verdadero crimen tan estúpido como innecesario como fue la sublevación de Varsovia en Agosto de 1944;puede verse una descripción detallada y objetiva de estas cuestiones y de la política soviética hacia Polonia en Geoffrey roberts:"Las guerras de stalin, 1939-1953", univ.Yale, 2006(ed.francesa,edicions Dega,2014); en cuanto a Katyn es un asunto abierto ya que cómo sabes ó debieras saber existe una controversia sobre la materia, especialmente con la aparición de nueva evidencia entre 2010 y 2013,( vid. Grover Furr. BLOOD LIES: The Evidence that Every Accusation against Joseph Stalin and the Soviet Union in Timothy Snyder’s Bloodlands Is False. Plus: What Really Happened in: the Famine of 1932-33; the “Polish Operation”; the “Great Terror”; the Molotov-Ribbentrop Pact; the “Soviet invasion of Poland”; the“Katyn Massacre”; the Warsaw Uprising; and “Stalin’s Anti-Semitism”. New York: Red Star Publishers, 2014.

Por cierto, que el libro clave de Geoffrey Roberts está vetado en Polonia y censurado vergonzosamente en las bibliotecas universitarias de Francia.Ver la polémica desencadenada en la web de Annie Lacroix rix:

http://www.historiographie.info/debats.html

Un saludo muy cordial.

Nacho dijo...

Hola, se suele pasar por alto su participación en la guerra de los Boers, en donde no destacó precisamente por su justicia. Churchill es un símbolo y eso no se puede negar. Los británicos lo adoran, aunque tras la guerra le apartaran del poder. Cuando hay conflictos bélicos las personas tienden a tomar partido muy rápidamente. Ocurre también con los atentados terroristas. Y eso impide ver muchas realidades. Y, que duda cabe, Churchill fue un criminal de guerra. Solo que la ganó. El hecho de que aún no se habla de ello con claridad nos indica que los mismos poderes que se instauraron tras la contienda, siguen presentes. Ayer mismo envié un comentario a un periódico insistiendo en los crímenes de Churchill y lo censuraron. Al parecer es mejor seguir presentándolo como un gran personaje imprescindible .

Y su alcoholismo. Hitler lo sabía y se mofaba de ello. El que un alcohólico dirija los designios de un país y decida bombardear poblaciones enteras, mofándose de ello, es muy preocupante. Pero, mientras la gente ve en el alcoholismo un problema o una enfermadad, en Churchill se ve como otra de sus proezas. Poco hemos cambiado, me temo.

Saludos a todos,

isra dijo...

Un tipo que suelta estas perlas merece mis respetos :

“El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria.”

“El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia".

“Ningún sistema socialista puede ser establecido sin una policía política.”

addenda - en menos de una legislatura del coletas lo podríamos comprobar con nuestros ojitos

addenda2 - Churchill me inspira, te mando una cosa...

Onor dijo...

Hola Jesús, creo que deberías haber empezado con el desastre de Gallipoli.
A su vez reconocerle a Churchill que pese a todo solo murieron en la II GM cientos de miles de británicos y no millones como murieron en la I GM.
Estaba claro que escrúpulos tenía pocos, y sí muy claro lo que pasaría con Europa tras la apisonadora de Stalin.

Un saludo

Jesús Hernández dijo...

Muchas gracias, Isra, por proporcionarme esa fantástica cabecera para el blog que acabo de estrenar, y por todas las demás que iré poniendo más adelante, a cual mejor, ¡un saludo!

rafael granados rodriguez dijo...

Estos comentarios de KOKURKOVO, especialista en filología eslava y en historia de los países del este, publicados en el Blog "ciencia histórica" aclaran muy bien todas estas cuestiones pseudohistóricas de carácter antisoviético (y antiruso) en relación con Polonia:


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respuesta a J.G.Barcala:
Decir que los aliados y Polonia provocaron la Segunda Guerra Mundial es muy ilustrativo sobre tu “conocimiento” de la historia, pero además afirmar que la URSS no invadió Polonia sólo porque su gobierno se había exiliado es un insulto a la inteligencia y a la historia. No pienso publicar ni responder a más de estos […]
Pues en mi opinión Rafael tiene razón, y le aseguro que algo de historia de Europa Central y Oriental sé. Pero es que lo fundamental, para mí, no es que el gobierno polaco estuviera exiliado, sino que Polonia ya estaba derrotada por los nazis y en la práctica ya no existía como país independiente. Si la URSS no hubiera invadido Polonia, los nazis habrían ocupado todo el territorio sin ningún problema a los dos días a los sumo, y eso era evidente en ese momento (un detalle que se suele olvidar es que cuando comenzó la entrada de tropas soviéticas en Polonia los nazis estaban ya en la zona oriental de Polonia, aunque habían dejado atrás algunas ciudades asediadas sin ocupar). Además hay que tener en cuenta que en realidad lo que hizo la URSS fue liberar los territorios ocupados por Polonia en la década de los veinte (o evitar que los ocuparan los nazis en ese momento, a la postre acabaron haciéndolo, claro). Para los bielorrusos, los ucranianos o los lituanos los territorios orientales de Polonia eran territorios ocupados por una potencia extranjera (los polacos) y lo que hizo el Ejército Rojo fue liberarlos. ¿Por qué es importante la opinión de bielorrusos, lituanos y ucranianos? Pues porque eran precisamente la población mayoritaria de esas zonas. Por poner un ejemplo, le recuerdo que la capital histórica de Lituania, Vilnius, estaba en manos polacas y los soviéticos se la devolvieron a los lituanos (cosa que por cierto, no gustó a los comunistas bielorrusos que la consideraban ciudad bielorrusa, pero es otro tema). También devolvieron a los lituanos el territorio fronterizo junto a Vilnius conseguido por los polacos con amenazas aprovechándose de las reivindicaciones alemanas sobre Memel poco antes de que empezara la guerra (igual que hicieron con Checoslovaquia, por cierto). Otro ejemplo: en la historiografía bielorrusa eso que en Occidente se llama invasión soviética de Polonia, se denomina liberación de Bielorrusia Occidental (véase por ejemplo la obra de Semushin, de Poluyan, o sin ir más lejos del doctor en ciencias históricas P. Chigrinov). Cualquier libro sobre historia de Bielorrusia habla de la “Bielorrusia Occidental” ocupada por Polonia.

Fran Raymol dijo...

Una vez lei q Churchill al parecer nunca cogio el público ni tan poco condujo un coche y no porque fuese en bicicleta sino porque siempre viajo en coche oficial con chofer. Aristocrata total. En sus memorias parece simpatizar con "El Alzamiento" de Franco, por lo menos mas que con "los rojos", y no habla mal de Mussolini, con quien al parecer tuvo durante toda la guerra una correspondencia secreta - se especula en un documental que la inteligencia militar británica estuvo detrás del asesinato de Mussolini para que no hablara demasiado sobre ese tema. Os aconsejo por último que lea y su célebre artículo de 1919 "sionismo versus bolchevismo" un análisis magnífico del papel de los judíos en la Revolucion Rusa y en el mundo en general. En resumen claroscuros de un personaje idolatrado por los neo-con norteamericanos - su madre era estadounidense y se dice que ademas de la sangre de los Marlborough britanicos tenia algo de sangre indigena americana por parte de madre.

metworks dijo...

Desde luego que Churchill no fué un santo,al fin y al cabo aquello era una guerra sin cuartel contra los nazis.Pero también alertó contra el comunismo y estoy seguro que lo hubiera combatido con la misma determinación,al fin y al cabo son el mismo perro con distinto "color".
Por otra parte me parece increible que aún haya gente que sigua defendiendo un cadaver putrefacto como el comunista a pesar de todas las evidencias de sus crímenes como hay.EL MURO CAYÓ ¡¡¡ENTERATE!!!

rafael granados rodriguez dijo...

¡Estimado Jesús ¡, en relación con el “caso zhukov”, la degradación que sufrió en 1948 por parte de Stalin, de la que hablaste en tu artículo de la “Aventura de la historia”,septiembre 2014, ahora te proporciono información específica.

Quizás te sea útil para un futuro libro que hable pongamos sobre “los genios militares de la IIGM”.

Zhukov fue degradado no por animadversión de Stalin, por recelos ó por bonapartismo ó por una trama del NKVD, como sugiere el prof.Nuñez Seixas en su libro ´”Los imperios de la muerte.La guerra germanosoviética, 1941-1945,Madrid, 2007,p.310”.

Seixas que además se equivoca con el año , no fue en 1946, sino en 1948, desconoce toda la evidencia.
La causa de la degradación de Zhukov fue el robo de tesoros artísticos alemanes que depositó en su dacha de Rublevo(Moscú).
Se efectuó una investigación en la dacha los días 8-9 de enero de 1948, por parte del jefe del Nkvd,Abakumov y se emitió el dia 10 un informe “top secret” dirigido a Stalin con fotografías adjuntas de los bienes artísticos apropiados por Zhukov.

El tesoro comprendía una ingente colección suntuaria de pieles,tapices, cuadros, juegos de porcelana, acordeones de lujo y fusiles de caza de lujo de la firma Gatland entre otros objetos.

La evidencia fue publicada en una revista oficial “Voennii archivy Rossii,1,1993,pp.175-245 de la que sólo se editó un numero y que por tanto es una rareza bibliográfica.

Lo esencial del documento lo ha publicado en edición francesa Grover Furr: “Khrouchtchev a Menti.” Paris: Editions Delga, 2014.pags.377-380, el original completo en ruso se encuentra en la web del profesor Furr.
Un saludo y espero que esta información te sea útil a ti y a lectores interesados.

Jesús Hernández dijo...

Muchas gracias a todos por vuestras interesantes aportaciones.

En especial a Rafael Granados Rodríguez; independientemente de si puedo estar o no de acuerdo con algunos de tus planteamientos, la verdad es que ofreces una visión diferente de las comúnmente aceptadas, y eso es algo que valoro bastante.