martes, septiembre 01, 2015

LAS LLAMABAN "COCA-COLAS"




Bien, amigos, ya estoy de nuevo por aquí, con las pilas cargadas y animado para emprender un nuevo curso. Espero que hayáis descansado estas vacaciones y estéis también animados para retomar la pelea diaria.

Como primer post de la temporada, os voy a ofrecer material recogido durante mis vacaciones. Podréis comprobar que hasta en lugares a priori escasamente relacionados con la Segunda Guerra Mundial se puede encontrar alguna historia digna de conocerse, así que, allá donde vayáis, id siempre con los ojos bien abiertos, porque no sabéis lo que os podéis encontrar.

Por lo tanto, os voy a explicar la historia de las "Coca-Colas", ambientada en Fortaleza, capital del estado de Ceará, en el nordeste de Brasil.

Su historia nace en este edificio situado en la playa de Iracema, en la misma ciudad, que aquí podéis ver:




Esta villa, construida en 1926 y conocida como Vila Morena, fue durante su primera época reducto de intelectuales, bohemios y políticos.






Con la entrada de Brasil en la guerra del bando aliado, en agosto de 1942, Estados Unidos pudo contar con bases desde las que controlar el tráfico marítimo en el Atlántico, así como las rutas aéreas que unían el continente americano con el africano.

Para proporcionar distracciones a los oficiales de permiso, el gobierno de Washington alquiló esa villa para convertirla en club de oficiales.





Los nuevos inquilinos lo rebautizarían con el nombre de Estoril. Hoy es un restaurante y local de copas con actuaciones en vivo, pero afortunadamente mantiene intacto el aspecto que tenía entonces.




Con la llegada de los norteamericanos, la villa adquiriría una animación inusitada, para que lo que se acostumbraba en la apacible y provinciana Fortaleza. A partir de ese momento, allí se escucharían los discos de moda en Estados Unidos y se celebrarían bailes y veladas hasta altas horas de la madrugada en los que no era raro que se presentase alguna estrella de Hollywood.

Los domingos por la mañana se disputarían en la playa partidos de fútbol americano, que solían acabar con un chapuzón.

Aquí tenéis una foto de la playa, pero posterior, tal vez de los años sesenta, aunque sirve para dar una idea de cómo podía ser entonces:




Hoy, la playa que hay delante del Estoril ofrece un aspecto bien diferente:




Esas actividades de recreo atraían la curiosidad de los habitantes de Fortaleza, que se acercaban para observar lo que allí tenía lugar. Los norteamericanos, con el fin de establecer un clima de cordialidad con la población local, decidieron cursar invitaciones a las “buenas familias” de Fortaleza para que acudieran a sus actos sociales, una presencia que se haría habitual.

Aquí, un grupo de amigas en un banco de la plaza Ferreira de Fortaleza, en una imagen de 1936:




Como era de prever, las chicas pertenecientes a esas familias despertaron de inmediato el interés de los oficiales. Por entonces, la mentalidad imperante en Fortaleza, muy influida por la Iglesia católica, era conservadora; no estaban bien vistas las relaciones con extranjeros, pero aun así las muchachas se decidieron a entablar relaciones con ellos.

Así pues, aquellas jóvenes se acercaban hasta el Estoril bien maquilladas, calzando zapatos de tacón alto y con vestidos y escotes considerados provocativos, lo que suponía un escándalo para sus compatriotas.




Por su parte, los jóvenes de Fortaleza, contrariados por la inesperada competencia, comenzaron a llamarlas “Coca-Colas”, ya que eso era lo que ellas solían beber con los oficiales en las terrazas del Estoril. Hasta ese momento, la popular bebida sólo se veía en las pantallas de cine, por lo que sólo esas chicas tenían el privilegio de saborearla.

Pero el apelativo respondía también a que consideraban despectivamente que las chicas eran apenas como botellas de Coca-Cola, siendo usadas por los norteamericanos como un simple refresco de usar y tirar.




Las muchachas no sólo tuvieron que soportar murmuraciones y algún insulto por la calle; llegaron a circular por la ciudad listas con los nombres de aquellas “depravadas”. Al acabar la guerra, los norteamericanos se marcharon y ellas quedaron marcadas. Aunque pertenecían a las mejores familias de Fortaleza, les sería difícil encontrar un novio de su misma clase social.

También se convertirían en diana de los carnavales; un grupo de sargentos de aeronáutica se decidió a formar un cordão o comparsa en el que sus miembros irían disfrazados de “Coca-Colas”. Este cordão llegaría a ser una de las principales atracciones del carnaval de Fortaleza.

Pues espero que os haya gustado este anecdótico episodio que, aunque sea intrascendente, demuestra que en el lugar más insospechado podéis tropezaros con una pequeña historia de la Segunda Guerra Mundial.



3 comentarios:

JULIO AGUILAR dijo...

Exelente!

isra dijo...

No tiene nada que ver con la segunda guerra mundial pero si con las Coca Colas... en la España de postquerra no hace falta decir que las pasaron bien jodidas y no se veía una coca cola ni por asomo, el caso es que a dos muchachas de pueblo las habían invitado unos extranjeros a tomar una coca cola, y cuando una le pregunta a la otra ¿qué es una coca cola? la otra, sin despeinarse la responde, no lo sé, pero por si acaso me he puesto bragas limpias...

Mejor empezar la jornada "completa" con una sonrisa... por cierto, excelente entrada.

Roberto dijo...

Veo Jesús que pudiste conocer el verdadero Brasil, del que te hablé en alguna entrada hace unos años. El Brasil negro, africano, el nordestino, esclavo y orgulloso de ser preto!!

Saludos,
Roberto