jueves, enero 12, 2017

EN HAMBURGO SE PUEDE DORMIR EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN (YO LO HICE)




Antes de la última entrada dedicada a mi viaje a Hamburgo, que estará dedicada a una historia tan triste como terrible, vamos con otro punto de interés en la ciudad.

Cuando busqué alojamiento en Hamburgo, escogí el Hostel de la cadena A&O que hay en la calle Spaldingstrasse 152-162, cerca del metro Berliner Tor. Esa es una cadena muy recomendable para vuestros viajes a Alemania, yo suelo alojarme en ellos.




Pues, cuando me estaba documentando sobre los puntos a visitar en Hamburgo, vi que en octubre de 1944 se creo en la propia ciudad un subcampo del campo de concentración de Neuengamme. Su nombre era KZ-Außenlager Hamburg-Hammerbrook o también KZ-Außenlager Spaldingstrasse (St. Georgsburg).

El lugar elegido fue un edificio de siete plantas que había sido un almacén de tabaco, y que era uno de los pocos edificios que no había quedado destruido por los bombardeos. En él se alojaron unos dos mil prisioneros, que estarían encargados de retirar escombros y desactivar bombas que no habían explotado.

Cuando vi la dirección de este campo, Spaldingstrasse 152-162, recordé que el Hostel estaba en la misma calle. Busqué los números de uno y otro para ver si estaban cerca... y para mi sorpresa coincidían, ¡¡era el mismo edificio!!

Pues sí, señores, el antiguo campo de concentración es ahora un Hostel.

Aquí lo tenéis:




Así que, cosas del destino, al final resulta que iba a dormir en un campo de concentración...

Os estaréis preguntando por mis sensaciones al pernoctar en un lugar tan singular. Podría deciros que percibí una atmósfera especial en el edificio, que me llegaron vibraciones sensoriales que me remitían al padecimiento de aquellos infortunados, que sus muros querían hablarme para transmitirme todo el dolor del que fueron testigos y que por la noche entreví extrañas sombras y escuché lejanos lamentos...

Sin embargo, para mi decepción, nada de ello ocurrió. Era un Hostel como cualquier otro de la referida cadena y, si no hubiera sido porque me documenté antes de ir, ni me hubiera enterado de que había dormido en un campo de concentración.

Eso sí, en un pasillo de la planta baja han colocado un plafón que explica la historia del campo.




Como comentaba, el edificio alojaba a unos dos mil prisioneros. Las condiciones de vida de los rusos, polacos, franceses, belgas, daneses, checos y alemanes allí confinados fueron desastrosas. Estaban mal alimentados y tenían que vivir en condiciones higiénicas inadecuadas. Se levantaban a las 4:30 h, se hacía el recuento y entonces comenzaba una larga jornada de trabajo entre las ruinas de la ciudad hasta la puesta de sol. Hasta principios de abril de 1945, murieron unos 800 prisioneros.

Aquí tenéis unos prisioneros realizando labores de desescombro en el distrito de Hammerbrook:




En abril de 1945, el campo fue cerrado y se trasladó a los prisioneros a pie o en camión al centro de detención de Sandbostel. Muchos de ellos murieron antes e incluso después de la liberación por las tropas británicas el 29 de abril 1945.

En la década de los ochenta hubo los primeros intentos de poner una placa en el lugar de la antiguo subcampo, pero fracasaron debido a la resistencia del propietario. Por iniciativa de un ciudadano de Hamburgo, cuyo tío había muerto allí, y una asociación de Amigos del Memorial del Campo de Concentración de Neuengamme, el 26 de octubre de 2009 se colocaron en la fachada dos paneles informativos, después de negociaciones difíciles y prolongadas con el propietario del edificio, una empresa inmobilidaria.

Sin embargo, los inquilinos se quejaron y, tan sólo dos semanas después, los paneles fueron retirados porque aquel recordatorio era "malo para los negocios". Al final, los plafones se instalaron en un patio trasero del edificio, quedando fuera de la vista.

Después de las protestas de autoridades culturales, el Memorial del campo de Neuengamme, la comunidad judía de Hamburgo y asociaciones de supervivientes de Neuengamme, a finales de 2009 los paneles se volvieron a colocar en la parte delantera del edificio. El propietario reconoció que trasladar los paneles al patio trasero había sido un error.




Después de un cambio de propiedad, en mayo de 2012 se abrió allí el Hostel. Como digo, en la actualidad se puede ver un plafón informativo en el vestíbulo (arriba), aunque se encuentra en un pasillo secundario, junto a los lavabos.

Para mi gusto, creo que en la fachada debería haber algún recordatorio de lo que era el edificio, pero supongo que con ese modesto recuerdo todos se habrán dado por satisfechos.

Pues ya lo sabéis, si os hace una especial ilusión decir que habéis dormido en un antiguo campo de concentración, en Hamburgo tenéis la oportunidad.

2 comentarios:

isra dijo...

¡Joder!, pensé que se dormía en esas literas de madera, como en el campo de concentración original (sí, muy friki, pero hay gente pa to)... pero al menos el desayuno que fuese "comme il faut".

Juanjo Galiano dijo...

No os creáis que no lo he pensado yo también... Y que existiera un parque temático en el que se pudiera experimentar con las sensaciones de un campo de prisionero. Pero frivolizar con el sufrimiento de otras personas, no se, no se, sería muy mal interpretado por la mayoría...

Muy curioso, me lo apunto por si pudiera ir por ahí