lunes, enero 09, 2017

VISITA A LA TORRE FLAK DE HAMBURGO (Y UNA DIGRESIÓN FUTBOLERA SOBRE EL SINGULAR ST. PAULI)




Bien, amigos, vamos con la penúltima entrada dedicada a mi viaje a Hamburgo. Quedará una que versará sobre una espeluznante historia que necesita su desarrollo y no se puede matar simplemente con unas fotos, así que queda pendiente.

Hoy os presento a la Torre Flak -o torre de defensa antiaérea- que hay junto al estadio de fútbol del St. Pauli. Los que sois futboleros ya conoceréis la singularidad de este club de fútbol que toma el nombre del barrio rojo en el que está radicado, Sankt Pauli, un distrito al que antaño acudían a divertirse los rudos marineros que llegaban al puerto desde todas las partes del mundo. Hoy es ya sólo una curiosidad turística, en la que abundan los sex-shops y las salas de juego, pero lejos de aquel lugar de vicio y perversión que debió ser en sus días dorados.

Pues el club de fútbol St. Pauli es, sin duda, especial. Fue fundado por estibadores portuarios que conservaron el color de su uniforme de trabajo; así, es el único equipo del mundo que viste de marrón (para no mentir, creo que comparte ese honor con un equipo argentino).



Sus seguidores, declarados antifascistas, hacen suya la causa antirracista, feminista o gay, tienen como escudo no oficial la bandera pirata y son amantes del rock (cuando saltan al campo los jugadores, suena por los altavoces el Hell's Bells de AC/DC).





Así que hice coincidir mi visita a la Torre Flak con un apasionante St. Pauli-Bochum de la Segunda División alemana para ver el ambiente que se respiraba por allí. Podéis ver el grandioso búnker a la derecha.



La verdad es que la afición me pareció bastante normal. Lo único que me sorprendió fue las botellas vacías de Jägermeister que había por los alrededores del estadio, sin contar la gran cantidad de cajas de botellas vacías de cerveza que había también por allí. Supongo que es una manera de combatir el frío (aunque era cerca de las 13.00 h, estábamos a cero grados).




Pues aquí tenéis la torre con los aficionados que iban llegando al estadio.



En la realidad, la torre es más grande incluso de lo que parece en la foto. En Hamburgo hay otra Torre Flak -que ha sido reconvertida en central eléctrica- pero más pequeña que ésta.




Durante los bombardeos, las ventanas se cubrían con gruesas planchas de acero.



Estas torres indestructibles servían como refugio para la población civil y como emplazamiento para la artillería antiaérea. Los muros de esta torre tienen tres metros y medio de espesor, y los de la azotea, cinco. En su interior podían acomodarse 18.000 personas.

Aquí intenté hacer algo medio artístico:



El interior de la gigantesca torre ha sido reformado para acoger viviendas, tiendas y sedes de pequeñas empresas.

Esta es la puerta:


El interior me pareció tan descorazonador que no quise ni hacer fotos. En la planta baja y en la primera hay una megatienda de artículos musicales. Fui subiendo las escaleras y vi que en el resto había oficinas. Supongo que en otra ala estarán las viviendas.

Ni rastro de la función original del edificio. Podían haber dejado algún letrero o, mejor, emplazar un pequeño museo, algo, pero nada...

En fin, al menos tenemos suerte que no decidieron derruir la torre y hoy podemos admirar su intimidadora enormidad.

Por último, os dejó AQUÍ mi entrevista con el programa de radio Nueva Dimensión en la que hablo de mi último libro, ¡Japón ganó la guerra!.


2 comentarios:

Juanjo Galiano dijo...

Unas obras impresionantes las flakturm estas, junto a los bunkers de submarinos colosales. Es una lástima si que no haya un panel informativo de su función original, pero ya se sabe... Al menos está en pie.

Cachengue dijo...

El equipo argentino que viste de marrón es el Club Atlético Platense.