miércoles, noviembre 12, 2008

El primer recuerdo

Bueno, después de unas entradas un poco densas, con algunos comentarios de auténtico nivelazo (no voy a personalizar, pero chapeau), vamos con algo más ligero, o no, según se mire.
Pues esta noche, cenando, me he puesto a repasar El País del domingo pasado, y me he leído un artículo semanal que firma el escritor Enrique Vila-Matas y que sale en la edición para Cataluña. La verdad es que este autor no me entusiasma, pero a veces saca temas intemporales que te hacen pensar un poco.
Este versaba sobre los primeros recuerdos de una persona, y decía que él se dedica a "coleccionarlos", preguntando incluso a los taxistas. En el artículo explica unos cuantos y la cosa no va más allá.

Pero su lectura me ha hecho pensar en el primer recuerdo que conservo y creo que es lo suficientemente curioso como para reflejarlo aquí.
Yo debia tener tres años, porque todavía no había entrado en párvulos, y la hija de los vecinos le dijo a mi madre que si me podía llevar a su colegio, pues resulta que venía... el mismísimo Buffalo Bill.
Pues sí, lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora allí, en aquel patio de la escuela; era un señor vestido de vaquero que hacía una exhibición de sus habilidades. Hizo puntería con un revólver, lanzó unos cuchillos, etc.
Pero lo que más me impresionó fue lo típico de romper tiras de periódico cada vez más pequeñas con un látigo. Las tiras las sostenía una chica, vestida de vaquera. El hombre debía llamarse como le puso su madre, pero su nombre artístico era ése: Buffalo Bill. Y ése es el nombre con el que quedó fijado en mi memoria.

Como esto debió ocurrir en el año 1969, ese suplantador de Buffalo Bill debe ser ya muy mayor o quizás ya haya muerto, y la chica, pues lo mismo.Pero hablando de recuerdos, lo más inquietante es un hecho que he advertido: elaboramos nuestros propios recuerdos. Por ejemplo, yo visité Perpiñán con 14 años, y hasta hace tres no volví. En mi memoria, esa ciudad francesa figuraba con una serie de imágenes muy definidas, no tenía ninguna duda de que era así, tal como la recordaba. Pues cuando fui de nuevo, no era así, era totalmente diferente; iba a marcarme un tanto haciendo de cicerone con mi mujer pero los monumentos que recordaba no estaban allí, me volví loco buscándolos. Luego comprendí que pertenecían a otra localidad, Colliure, que también visité en ese viaje. Pero mi cerebro los archivó en la carpeta equivocada, y allí quedaron.

También suele pasar una cosa; los que ya tenéis una edad, como yo, seguro que os habéis encontrado con un antiguo colega después de veinte años. Pues me ha pasado en varias ocasiones que ese amigo recordaba a la perfección algún episodio o anécdota que yo era totalmente incapaz de recordar. Mi cerebro lo había borrado. Y viceversa, yo recordaba con todo detalle alguna historieta vivida en común y en cambio el colega no sabía de lo que le hablaba. Y lo peor viene cuando tú recuerdas ese hecho de una manera y él de otra muy distinta.
Sobre este tema, os aconsejo entusiásticamente la peli MEMENTO. Yo la he visto unas veinte veces, y siempre quedo fascinado. Trata precisamente de eso, de la memoria, de como cambiamos los recuerdos y los adaptamos inconscientemente a nuestra conveniencia.
Así que, como digo, resulta muy perturbador saber que no puedes fiarte de tus propios recuerdos, quizás algunos de ellos no ocurrieron nunca... Espero, al menos, que lo de Buffalo Bill haya sido real; si descubro que no, pillaré un trauma infantil con efectos retroactivos.

11 comentarios:

Nacho dijo...

Hola Jesus:
Precisamente lo que dices tiene su conexión con la II Guerra Mundial. Porque muchos textos sobre el conflicto están basados en declaraciones de testigos cuya memoria pudiera estar contaminada por recuerdos que no sucedieron. Leí un articulo al respecto. Decía que en muchas ocasiones un testigo, aunque esté convencido de decir la verdad, puede no ser cierta. En fin, el cerebro humano...
Saludos

tayeirand dijo...

¡Qué alegría me acabo de llevar!

Llegué hasta aquí desde una página guardada en mis favoritos desde hace un montón de tiempo.

Hace un par de meses leí dos de tus libros de la WWII. Me entretuvieron mucho; así que guardada queda la página.

Respecto a los recuerdos tienes razón. En Pontevedra era habitual que los colegios llevaran a la chavalería al Monte Santa Tecla, en la desembocadura del Miño, a ver los castros. Y, después se iba a comer a una explanada (que no tiene nada que ver) y que tiene una virgen de piedra.

Irremediablemente, hables con quien hables, siempre creerá que esa virgen estaba en medio de todos los castros...

Curiosas las cosas de la memoria, sí señor.

Lo dicho, volveré por aquí.

Myles dijo...

Hola Jesús:
Me identifico totalmente con tu entrada de hoy;es curioso que el que creo que es mi primer recuerdo es también de los tres años (1969) cuando me rompí la rótula jugando al balón (escayola y todo eso). Pero lo que más me ha llamado la atención es lo de que te cuenten cosas que ni recuerdas que te han ocurrido: eso exactamente nos pasa a unos antiguos compañeros del colegio que nos hemos reencontrado tras 30 años sin vernos ni saber unos de otros

Likuid dijo...

Todos hemos sentido eso que cuentas Jesús, y lo curioso es que te obsesionas con algo, y ese algo es mentira. Me sucedió la segunda vez que visité Brujas, estaba convencido de que una calle desembocaba en la Torre principal de esa ciudad, y nada, por más que buscaba no era así. Qué cosas tiene la memoria.


Respecto a Memento,

LOS QUE NO HAYAIS VISTO LA PELICULA NO SIGAIS LEYENDO!!!!!

imagino que habrás visto repetido el momento en que se desvela toda la película, ¿verdad?
Me refiero a este fotograma: http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Memento.jpg

Cada vez que me acuerdo sudo frío.

Saludos Jesús. Estos post tuyos que se salen de la historia me encantan.

Major Reisman dijo...

Buenas

Si no recuerdo mal ;-) hace unos 4 a 5 años salió un artículo en el "Investigación y Ciencia" sobre fabricación inconsciente de falsas memorias. De todas formas aquí te dejo el enlace a la wikipedia sobre dicho tema.

Además, tranquilo. Si lo aprovechas bien puedes acabar con un cargo político. Anda que no hay prebostes actuales con un pasado de aguerrido luchador antifranquista de toda la vida.

Un saludo

javier dijo...

¿A Perpinán con 14 años? ¿No será esa época en que los barceloneces (y el resto de españoles que podían) iban a Francia a ver guarrerías como decían los abueletes? ¿O Ud. era de los que iban allá a comprar los libros de Ruedo Ibérico y se los traían a escondidas dentro del capó del coche?

Dicho sea sin coña. Por poner un poco de pimienta a los recuerdos y memorias.

Raúl dijo...

Hola es la primera vez que escribo y me he decidido a hacerlo porqué el tema me ha parecido muy interesante.

En mi opinión una de las grandes diferencias entre la forma de almacenar recuerdos del cerebro y un sistema electrónico de almacenamiento de datos es que el cerebro dispone de un "sistema de archivos" asociativo, es decir que no almacena la información sin más, sino que lo hace relacionándola con otro u otros registros. Esto hace que la búsqueda de la información sea más rápida y eficaz, aunque tiene sus inconvenientes. El registro se haya sólidamente asentado en nuestra memoria, pero la forma de interpretarlo depende de como se relacione con otros recuerdos pudiéndose llegar a mezclar datos u obviar detalles del mismo.

Saludos.

Jesús Hernández dijo...

Je, je, pues va a ser que no. La edad de oro de los progres me pilló de pequeño; igual un día dedico una entrada a los recuerdos personales e intransferibles que tengo de los últimos años de Franco, la transición y todo eso, será curioso.
Y releyendo el artículo de Vila-Matas que dio origen a mi digresión he visto que dice que tiene comprobado que el concepto del mundo de cada uno queda concentrado en ese primer recuerdo. Así que, teniendo en cuenta lo de Buffalo Bill, no sé muy bien qué pensar...

GatoWeb dijo...

Un saludo Jesus, primero felicitarte por tus libros que lei hace tiempo, sobre el tema que planteas yo de recuerdos de más de 10 años soy un total desastre, me siento bastante como memento, respecto a como recordamos las cosas, lei por ahí que cada vez que rememoras un recuerdo lo modificas, idealizando lo que paso o lo que viste, se que es así por que personas que cuentan historias que ya conozco año tras año, estas hostorias se van modificando, convirtiendose en más una leyenda sobre lo que sucedió que en la realidad, además tendemos a modificar los recuerdos de manera que no nos 'molesten' si actuamos mal en algún momento, acabaremos recordando que no fuimos tan malos o lo hicimos por algúna razón que justifique nuestra acción.
Por cierto, lei hace mucho dos libros de Cornelius Ryan, El día más largo y Un puente lejano, se que ha escrito otro libro sobre la armada titulado la última batalla, ¿sabes si se ha publicado en español?. Saludos

Jesús Hernández dijo...

Hola, gatoweb: "La última batalla" es sobre la batalla de Berlín. Yo tengo la edición que sacó Salvat en 2003, pero no me extrañaría que Inédita sacase una nueva edición, tal como ha hecho con Hermanos de Sangre, de la misma editorial.

eugenio dijo...

Hola a todos era para avisar a todos los fans de los carros que achtung panzer! ya está a la venta por lo visto los de tempus se han adelantado unos dias la verdad es que el libro está bastante bien por lo poco que he visto (no os preocupeis por lo que dicen de las pésimas traducciones de tempus porque yo no he visto ningun error en este libro).

un saludo