lunes, noviembre 03, 2014

EL ÉPICO PASADO DE LAS BOTAS HUNTER




Después de la primera entrega de la colección de Gregorio Torres, vamos con un post ligero, trivial y casi diría que hasta frívolo.

Hace unos tres años, supongo que a vosotros también os sorprendió ver de pronto al pijerío femenino con botas de agua a la mínima que se ponía nublado; pero no eran botas de agua cualquiera, of course, sino que debían ser de la marca británica HUNTER.

Intrigado, busqué una respuesta a esa intrigante y trascendente cuestión y descubrí que, al parecer, una chica que creo que está casada con alguien de la casa real británica había puesto de moda lo de usar botas de agua, aunque éstas son de una marca francesa:




Pero esta famosa modelo sí que acostumbraba a lucir unas embarradas Hunter a la mínima ocasión:





Ahora me da la sensación de que este año no se ven tanto, quizás porque al final se las compró hasta el gato, y han perdido la exclusividad que entonces tenían; un efecto parecido al de las Bikkembergs, que ahora sólo las llevan los garrulos pensando que todavía molan.

Pues bien, este domingo, hojeando un suplemento dominical, me enteré de que las botas Hunter tienen un pasado épico.

La marca nació en 1856 en Edimburgo para la fabricación de botas de goma, aunque luego fue abriendo el abanico de producción de artículos de este material. Pero su gran expansión se produjo con el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando la Oficina de Guerra encargó a la empresa la fabricación de unas botas de agua que soportasen las condiciones extremas que se daban en las trincheras.



En total, 1.185.036 pares de botas fueron fabricadas por Hunter con destino a los sufridos pies de los soldados británicos. Curiosamente, estas botas serían objeto de envidia de los soldados alemanes.



Cuando llegó la Segunda Guerra Mundial, la fábrica Hunter recibió de nuevo la llamada de las autoridades militares británicas, que hicieron un gran pedido de botas de agua, pero también de otros elementos de goma, como colchonetas, máscaras antigás o chalecos salvavidas. Las botas Hunter fueron muy apreciadas en los terrenos que solían permanecer siempre encharcados.



Al final de la Segunda Guerra Mundial, las botas Hunter se popularizarían también entre la población civil; si se habían mostrado muy útiles en el frente, también lo serían en las faenas del campo. Y a partir de ahí, las botas se abrirían camino entre el gran público, hasta llegar a hoy, que son un glamuroso artículo de moda a pesar de ser unas sencillas botas de agua.




Pues ya lo sabéis; cuando a partir de ahora veáis por ahí unas botas Hunter, pensad en la historia bélica que hay detrás, aunque os decepcione saber que los modelos más populares están ahora hechos en China.


Por último, os invito a leer una interesante entrevista que me ha hecho la escritora y guionista Angela Armero para su blog, en la que hablo de mi último libro, LOS MAGOS DE HITLER.



La podéis leer AQUÍ.