jueves, mayo 26, 2016

...Y AHORA, LA RECETA




Bien, amigos, a tenor de los comentarios que dejasteis en la anterior entrada, se ve que el test sobre el frente ruso fue demasiado sencillo. Pero aun así, estoy seguro de que no son pocos los que, después de responder el test, creen que deberían incrementar su nivel de conocimientos de este teatro de operaciones.

De todos modos, hay que decir que es muy normal ese desconocimiento. La historiografía se ha centrado en unos focos determinados que ejercen una potente atracción, como Leningrado, Moscú y Stalingrado, y Kursk y Bagration en menor medida, y todo lo demás parece cubierto por neblina cuando no de una espesa niebla. El historiador especialista en el frente oriental David Glantz constata en sus textos ese desequilibrio.




Por ejemplo, en febrero de 1943 todos tenemos ojos sólo para el trágico final del VI Ejército en Stalingrado, pero pocos se molestan en estudiar los terribles y decisivos combates que se estaban dando al mismo tiempo en el sector de Rostov del Don, en donde el Grupo de Ejércitos Sur estuvo en un tris de ser aniquilado. Me llama la atención, también, el fracasado desembarco anfibio de los soviéticos en la bahía de Osereika, del que apenas se encuentra información.




Pero no os preocupéis si tenéis lagunas en este frente, ya que esa carencia de información afecta incluso a los grandes historiadores.

Por ejemplo, mientras que el 19 de noviembre de 1942 los soviéticos lanzaban la Operación Urano, una maniobra de tenaza para cercar a los alemanes en Stalingrado, al norte de Moscú lanzaban la Operación Marte. De esta maniobra se tiene tan poca información -a pesar de que participaron cientos de miles de soldados- que supone una fuente de discusión para historiadores tan relevantes como el citado Glantz y Antony Beevor; mientras el primero, según los datos que baraja, está convencido de que Marte fue una ofensiva con todas las de la ley, el segundo cree que, según sus datos, no fue más que una maniobra de distracción para evitar que los alemanes mandasen refuerzos al sur. Hay que decir que el también historiador Max Hastings no sólo comparte punto de vista con Beevor, sino que asegura que Stalin chivó a los alemanes -a través de un doble agente- esa operación para asegurarse de que reforzaría ese sector y liberando el de Stalingrado.



Pues, para tratar de corregir esas carencias, vamos con la receta. Os quiero recomendar un libro que, en cuanto lo diga, va a hacer que los que habéis leído más sobre el tema os echéis las manos a la cabeza, TIERRA CALCINADA, de PAUL CARELL.

Éste es un libro que se publicó en los años sesenta. El autor, que no era historiador sino solamente periodista, se llamaba en realidad Paul Karl Schmidt, y su biografía la tenéis AQUÍ.


Su crónica de la campaña de Rusia de 1943-1944 ha sido ampliamente superada y no pocas de sus afirmaciones no se corresponden con la realidad, como en lo referente a Kursk, pero aun así me parece una herramienta muy útil para aclararse un poco en ese período del frente ruso. El libro está redactado en lenguaje periodístico, lo que lo hace muy ameno.

Circulan ediciones antiguas publicadas por Bruguera, así como una edición de Inédita de 2007 -en la foto-, por lo que no creo que sea muy difícil de localizar si hay alguien interesado (por cierto, si alguien ha leído su libro dedicado a Barbarroja, me gustaría que me dijera si vale la pena hacerse con él).

De todos modos, si alguien conoce otras opciones, además de las memorias de Von Manstein, VICTORIAS FRUSTRADAS, se agradecerá que las citéis.




Pues, hablando de Manstein (en la foto, recibiendo a Hitler), os recomiendo este documental:





Ya sabéis de sobras que Manstein era un genio, solía atacar por el último punto en donde se esperaba el enemigo. Por ejemplo, en el saliente Kursk, se le ocurrió una idea genial; como los soviéticos esperaban la típica maniobra en tenaza, a Manstein se le ocurrió... pinchar el saliente por el punto más convexo, penetrar en él y luego abrirse hacia los extremos de donde se suponía que iban a salir las tenazas. ¿Quién se podía esperar eso? Sin embargo, al final esa idea no se impuso y se acabó lanzando la maniobra más ortodoxa... y más esperada por los soviéticos.

Para finalizar, vamos con otra receta; el último número de la revista MUY HISTORIA, titulado HITLER CONTRA STALIN.



En él participo con un artículo, STALINGRADO. LA WEHRMACHT EN LA RATONERA.



Está claro que estos especiales de las revistas de Historia no aportan mucho a los que ya tienen un importante bagaje de lecturas, pero creo que pueden ser interesantes para el que carece de esa base y quiere introducirse en el tema.

Pues aquí tenéis mis propuestas para adentraros en los episodios menos conocidos del frente ruso, pero lo dicho, se aceptan sugerencias.