miércoles, noviembre 02, 2016

"EL GRAN DELIRIO", DE NORMAN OHLER: UN LIBRO QUE DA LO QUE PROMETE (CONTRA TODO PRONÓSTICO)




Bien, amigos, seguimos con las reseñas de los libros que voy leyendo.

Últimante he imprimido más velocidad a mis lecturas porque nos estamos acercando a final de año y apenas llevo leídos 19 libros, cuando debería llevar unos 30 como mínimo. Así que hoy he terminado EL GRAN DELIRIO. HITLER, DROGAS Y EL III REICH, de Norman Ohler, publicado por Crítica.

He de deciros que, cuando lo vi por primera vez en una librería, lo hojeé y me pareció interesante, pero no se me pasó por la cabeza comprarlo. La utilización del Pervitin es bastante conocida, y sobre el consumo de drogas por Hitler ya han surgido muchas informaciones, además de documentales esclarecedores.

Así que cuando asistí a la campaña de publicidad de este libro que Crítica ha lanzado por tierra, mar y aire -tenemos entrevistas del autor hasta en la sopa, lo llegué a ver en un telediario de la noche en TVE-, pensé que el libro no era más que un producto de marketing para seguir explotando la figura de Hitler.



Sin embargo, un amigo de cuyo criterio me fío, me lo recomendó, y ahí cambió mi visión de esta obra.

El libro prometía una nueva visión de la Blitzkrieg, analizando el papel jugado por la metanfetamina en las tropas, así como revelaciones sobre Hitler y las drogas. Y la verdad es que Ohler cumple con lo que promete. Aunque podéis imaginar que he leído bastante sobre estos asuntos, el libro me ha proporcionado datos que no conocía.

Además, me ha sorprendido gratamente el estilo de escritura. Ohler es un novelista que se ha atrevido a escribir este libro de no ficción, y el experimento ha dado buen resultado. Hay tramos del libro, como los de la relación entre Hitler y el doctor Theodor Morell (ambos en la foto), que tienen la tensión y la fuerza de una novela.


Por otro lado, resulta pertinente el uso de palabras de argot del mundo de la droga, así como un sutil sentido del humor. Aunque era difícil, Ohler consigue encontrar el tono justo para abordar el tema, alejándose tanto del academicismo como de una excesiva vulgarización.

El único peligro de esta obra es caer en el monocausalismo, aunque el autor ya alerta de eso. Pero, aun así, lo que explica Ohler ayuda a entender mucho mejor determinados hechos y situaciones.

Por último, su ajustado precio pese a ser de tapa dura, 21.90 euros, hacen de este libro una pieza muy apetecible.

En resumen, si os interesa la figura de Hitler, creo que esta obra no puede faltar en vuestra biblioteca.


3 comentarios:

Nacho dijo...

Hola, pues yo he decidido no leerlo porque me parece una tomadura de pelo en toda regla. Relacionar a Hitler con las drogas sería tan justo como relacionarlo con la vida sana y el vegetarianismo, cosa que no se hace porque no vende y porque el vegetarianismo está muy de moda en la actualidad. Lo de las drogas vende bien porque son malas.

Que Hitler dependiera de las drogas es comprensible, dado el nivel de esfuerzo y trabajo que llevaba. Muy pocas personas serían capaces de asimilar la gran cantidad de trabajo que llevaba a diario. Apenas dormía.

A mi me parece muy bien que le quieran tachar de drogadicto. Pero eso en la era de las drogas no me cuela nada. Dependemos de las drogas para dormir, para cagar, para el sexo, para el ánimo.... y ahora resulta que Hitler fue un drogadicto. Tiene guasa el asunto.

¿Para cuándo el libro Churchill fue un borracho? ¿Para cuándo el libro sobre la relación entre el alcohol de Churchill y los bombardeos a Alemania? Supongo que sería lo justo. Pero en fin, estamos en lo de siempre.

Saludos,

rafael granados rodriguez dijo...

Coincido plenamente con el brillante análisis de Nacho, es ya llamativo que se le dé tanto bombo a este tipo de libros que intentan explicar todo por fenomenología química, sexual ó cualesquiera otro tipo.

Es una manera pueril de marginar el verdadero entendimiento de los procesos históricos y de las responsabilidades históricás del surgimiento del fascismo.

Desde las propias instituciones de la UE, se tolera y fomenta este fascismo amable -"un fascismo sin Hitler y Mussolini" que prolifera en muchos paises del Este y de la UE cómo Bélgica ó Francia cómo valladar primero ante la URSS y ahora contra Rusia.

Para los atlantistas otánicos resulta intolerable que la URSS ganase la guerra contra la alemania nazi, hoy corazón de la UE.


Pocos historiadores se permiten criticar este relanzamiento publicitario del fascismo, uno de ellos es Jabara Carley, el profesor norteamericano de la universidad de Montreal, por eso nunca se publicarán sus excelentes libros sobre la II GM y si en cambio se publicarán los mediocres panfletos de Ohler y cia.

Puede verse el valiente ataque- sin ambiguedades- de Carley a las tesis sovietófobas y profascistas de la UE y EEUU en:

"As Fascism Rises Again in Eastern Europe, It’s Quiet in the West"(Nov.2016)

http://www.strategic-culture.org/news/2016/11/01/fascism-rises-again-eastern-europe-quiet-west.html


Un saludo.

lbo dijo...

Creo que este tipo de obras no sólo tienen el defecto de ser "monocausales" sino de dar la impresión que el ejercito alemán fuera el único que se drogaba y que además tales drogas eran una especie de "arma secreta". También británicos y norteamericanos tomaban drogas similares (benzadrina). Y no se trataba de ningún secreto pues ya en los cuarenta era algo muy conocido en medicina militar y utilizado por otros ejércitos.