
Vamos con la tercera parte de este serial. Mi intención era hacerlo más seguido, para que el interés no se enfriase, pero las cosas van como van y vienen como vienen.
Como decía, los secuestradores palestinos entraron en el avión y vieron que estaba vacío. Supongo que dirían "¡Qué hijos de p..., nos han engañado!", pero en árabe, que no sé como se dirá. Pues sí, tan listos como eran y habían caído en una trampa.
Los dos terroristas regresaron corriendo hacia los helicópteros. En ese momento, el aeropuerto quedó súbitamente iluminado con bengalas y focos, y los francotiradores recibieron la orden de abrir fuego contra los secuestradores.
Los francotiradores acertaron contra dos de los secuestradores, que se hallaban vigilando a los pilotos retenidos. Pero otros tres terroristas se parapetaron detrás de los aparatos, fuera del alcance de los focos, y comenzaron a disparar. Un policía que estaba en la torre de control murió al alcanzarle una de las balas. En la confusión, los cuatro pilotos lograron escapar. Sin embargo, los atletas israelíes permanecían atados, brazos en alto, al techo del interior de los aparatos; los secuestrados intentaron desesperadamente deshacerse de las ligaduras, como indicarían las marcas de mordeduras que quedarían en las cuerdas.
Desde la torre de control, mediante un megáfono, intentaron convencer a los secuestadores para que se rindieran. Pero éstos estaban muy cabreados por la pirula que les habían hecho, como es perfectamente comprensible, así que no atendieron a razones y dispararon hacia la torre.
La tensión continuó creciendo hasta que a medianoche llegaron varias tanquetas de la policía, que rodearon completamente la pista. A las 00.04, uno de los terroristas, viendo que no ya había escapatoria, saltó del primer helicóptero, disparó contra los rehenes y finalmente lanzó una granada a su interior, que explotó con los cuatro atletas israelíes.
Antes de que el fuego de la primera explosión alcanzase el depósito de gasolina del segundo helicóptero, dos secuestradores salieron del aparato y comenzaron a disparar a la policía. Éstos respondieron a los disparos, abatiendo a ambos. Los rehenes del segundo helicóptero fueron ametrallados a corta distancia por un tercer secuestrador, aunque se cree que algunos pudieron ser alcanzados también por los disparos de la policía.
Cuatro terroristas sobrevivieron al asalto. Tres de ellos estaban heridos en el suelo. El último pudo escapar corriendo hacia el aparcamiento; la policía tardó cuarenta minutos en encontrarlo con la ayuda de perros rastreadores. Se produjo entonces un intercambio de disparos en el que el terrorista fue abatido. A la una y media de la madrugada, todo había terminado.La opinión pública mundial quedó horrorizada cuando trascendió que los nueve atletas habían sido asesinados, con lo que el total ascendía a once. Aquí, las fotos de todos ellos:

La operación de rescate de los rehenes había sido un completo fracaso. Para lo que se espera de los alemanes, que lo tienen todo siempre previsto y controlado, no como nosotros, que vamos a la buena de Dios, todo había sido una enorme chapuza.
El primer problema fue la responsabilidad del rescate recayó únicamente en la policía de Munich, ya que la Constitución impedía la intervención del Ejército en territorio alemán. Además, los francotiradores seleccionados eran unos aficionados; fueron elegidos porque practicaban el tiro los fines de semana. Además, de forma increíble, los francotiradores no disponían del equipo más elemental; sus rifles no eran de precisión ni disponían de teleobjetivos, no tenían dispositivos de visión nocturna y carecían de radios para coordinar su fuego. Para colmo, las tanquetas de la policía llegaron con media hora de retraso porque los vehículos se habían visto atrapados en un embotellamiento de tráfico.
Pero bueno, la historia no acaba aquí. Queda la venganza... pero, para eso, mejor os véis la peli Munich, de Spielberg.
En la próxima entrada hablaremos del best seller del momento.














































