miércoles, diciembre 12, 2007

Hitler es hincha del Tottenham

Dejamos aparcado momentáneamente el tema de la Guerra de Secesión y volvemos a nuestros clásicos...

Pues yo pensaba que Hitler, aunque no era muy futbolero, sentía simpatías por el Dresden, pero no, se ve que en realidad era hincha del Tottenham, el histórico club londinense que ahora entrena Juande Ramos. Al menos, esto es lo que se puede ver en el siguiente video que está en el Youtube:

VIDEO

Ahí podéis ver que Hitler, en su despacho del búnker, escucha atentamente cómo va el partido Tottenham-Arsenal, que él cree que su equipo va ganado por 1-0. Un oficial alemán le explica que el Arsenal ha marcado un gol. Hitler, aunque es seguidor acérrimo del Tottenham, se conforma con el 1-1: "Un resultado justo", confiesa.

Pero otro oficial se arma de valor para decir al Führer toda la verdad: "El resultado final ha sido de 3-1 para el Arsenal". Entonces, la ira de Hitler se desata y todo el mundo se acojona vivo. "¡No les hemos ganado desde 1999!, se queja a gritos. Incluso protesta por la fama de los seguidores del equipo rival, como la reina Isabel II o Bin Laden. "Se supone que ésta iba a ser nuestra temporada...", acaba lamentándose amargamente.

Este vídeo, que no es más que una escena de la peli de El Hundimiento con subtítulos, ha cosechado más de 70.000 visionados y sigue subiendo. Curiosamente, el Tottenham se considera tradicionalmente el club judío de Londres...

Pues yo fui a ver un partido del Tottenham en su campo allá por el año 1993, contra el Aston Villa. La verdad es que no vi mucho, porque la entrada que compré en la reventa a un tipo por diez libras era la que quedaba justo detrás de una columna, esas típicas de los viejos campos ingleses, y tenía que estar todo el rato esquivándola para ver el partido, ¡vaya timo!

Pues esa escena de El Hundimiento no ha servido sólo para fines futbolísticos; el cabreo de Hitler también ha permitido una parodia a costa de comparar la consola Wii de Nintendo con la Xbox de Microsoft. "¡Imagínense las noticias!", exclama, "¡Hitler abandona la batalla y decide jugar con su Wii!", poco después de que alguien le intente convencer de que la consola de Nintendo podrá sustituir a la Xbox del Führer, de la que ha perdido su licencia.

La escena ha servido también para hacer que Hitler se cabree porque ha sido suprimida su cuenta de Youtube, o para hacer que Chávez (transformado en Hitler) monte en cólera tras perder la votación del otro día.

Lo que es curioso es que los vídeos que utilizan la imagen de Hitler proliferan de manera exponencial, por lo que está fuera de toda duda que el Führer vende, pero a ver quién se atreve a sacar un anuncio en la TV con su imagen...

martes, diciembre 11, 2007

El fantasma de Lincoln

Bien, esto corre el peligro de convertirse en un blog monográfico sobre la Guerra de Secesión, pero claro, voy descubriendo historias flipantes como las anteriores y siento la necesidad de explicarlas lo más pronto posible, sin haceros esperar a que salga el libro.

Ahora le toca el turno al fantasma de Abraham Lincoln. Este es un tema muy conocido, pero bueno, en el libro Ghosts and Haunts of the Civil War, de Christopher K. Coleman, he leído algunos datos interesantes sobre el tema, que no conocía.
Pues lo que está claro es que el espíritu de Lincoln no reposa en paz. Su principal campo de actuación es la Casa Blanca. El presidente Theodore Roosevelt y la esposa del presidente Calvin Coolidge dijeron haber tenido allí un encuentro con el espectro de Lincoln.
El presidente Franklin D. Roosevelt y su esposa Eleanor (en la foto de la izquierda, por cierto -para los cotillas- que Roosevelt le ponía los cuernos con una ex-novia y ella hacía lo mismo pero con su secretaria...) confesaron haber tenido algún inesperado encuentro con él en diferentes habitaciones y salas de la Casa Blanca.

Una de las sirvientas de los Roosevelt, Mary Evan, salió gritando del denominado dormitorio Lincoln cuando vio la figura de un hombre alto sentado en la cama y poniéndose unas botas.

El sucesor de Roosevelt, Harry Truman, no estaba seguro de que el fantasma de Lincoln habitase allí, pero sí estaba convencido de que la Casa Blanca estaba encantada. En una ocasión, se despertó al oir dos fuertes golpes en la puerta de su habitación; cuando abrió no vio a nadie, pero escuchó unos pasos que se alejaban. De todos modos, Truman aseguró no sentir ningún temor, pues –según dijo- le preocupaban mucho más los problemas que le causaban los vivos...
El presidente Dwight D. Eisenhower tampoco vio al fantasma de Lincoln, pero afirmó haber notado su inquietante presencia. Lo mismo había sentido Winston Churchill cuando visitó la Casa Blanca en 1941; se le asignó el dormitorio Lincoln (en la foto de arriba, con un fantasma de Lincoln en la butaca más falso que un duro sevillano), pero la noche no fue muy apacible, pues notó la incómoda presencia de su antiguo ocupante. Para garantizarse un buen descanso, al día siguiente Churchill pidió que trasladasen la cama a otra alcoba.

De todos modos, el testigo que sin duda peor lo pasó fue la reina Guillermina de Holanda, que durante la Segunda Guerra Mundial estuvo invitada unos días en la Casa Blanca. La monarca neerlandesa en el exilio estaba durmiendo en la llamada habitación rosa cuando unos golpes en la puerta la despertaron; al abrir, se topó con el inconfundible espectro de Lincoln, desmayándose en ese mismo momento.

Lincoln no volvería a aparecerse en la Casa Blanca hasta los años ochenta, durante la presidencia de Ronald Reagan. Su hija Maureen estaba durmiendo con su marido en el dormitorio Lincoln cuando supuestamente vio el espectro del presidente caminar por la habitación. Reagan dijo no haberlo visto durante los ocho años que vivió en la Casa Blanca, pero es posible que su perro Rex sí que pudiera verlo, pues de repente comenzaba a ladrar furiosamente al vacío como si tuviera delante un intruso.

Curiosamente, Rex ladraba también cuando pasaba ante la puerta del dormitorio Lincoln, pero no se atrevía a entrar en él, y se resistía con todas sus fuerzas cuando su dueño trataba de que entrase en la habitación.

Reagan, al igual que Truman, tampoco sentía ningún temor por la presencia del fantasma. En una visita de unos escolares a la Casa Blanca en 1887, en el día del aniversario del nacimiento de Lincoln, Reagan respondió a la pregunta de un niño sobre si tenía miedo del espectro diciendo que "sería maravilloso tener un encuentro con él, y probablemente muy útil".

Pero la actividad de Lincoln no se ha limitado a vagar por la Casa Blanca. También ha sido visto en Fort Monroe, en una habitación en la que una vez se alojó, así como en su casa de Springfield (en la foto de abajo), hoy convertida en museo.
En este último caso, la figura del presidente ha aparecido en ocasiones acompañada de la de un niño, que los testigos han identificado como su hijo Willie, por el que su padre sentía un afecto especial. El personal del museo está seguro de que algo extraño sucede en la casa, pues a veces sienten que alguien les toca el hombro para descubrir, al girarse que no hay nadie. Los vigilantes afirman también que la mecedora de Lincoln suele balancearse por sí misma.

Como no podía ser de otro modo, la tumba de Lincoln en Oak Ridge también ha sido escenario de frecuentes apariciones. Es habitual que los visitantes digan haber escuchado profundos suspiros o ruido de pasos cerca de donde reposa el cuerpo del presidente, pero es a medianoche cuando es más fácil tener un encuentro con el fantasma, pues algunos de los que han visitado el lugar a esa hora aseguran haberlo visto entre las sombras.

Además de este repertorio de apariciones en vivo, el espectro de Lincoln ha hecho alguna incursión en el mundo de la fotografía. Abajo podéis ver un famoso retrato de su viuda, Mary Todd (por cierto, que estaba como una cabra y hacía la vida imposible a Lincoln, se ve que hasta le cascaba y todo), tomado en 1872, en el que la figura fantasmal de su marido aparece tras ella, abrazándola por los hombros en un cálido gesto protector.
En este caso, es muy probable que se trate de un fraude, no tanto por el montaje fotográfico que se aprecia, sino por esa poco probable actitud afectiva de Lincoln después de muerto hacia la mujer que tanto le atormentó en vida, a no ser que lo que pretendía fuera estrangularla...

Pues si os gustan las historias de fantasmas de la Guerra de Secesión tengo algunas más, ya las iré poniendo.

lunes, diciembre 10, 2007

La bala mágica

Ya estoy de vuelta del puente. Como no hay un duro, pues he ido a gorrear alojamiento a casa de mi hermano, que vive en la costa de Tarragona, y aunque no hace tiempo de playa, pues al menos se respira otro aire que el de aquí. Ayer por la mañana volví y por la tarde fui con mi mujer a ver el musical Mamma Mia!, que lo hacen ahora en Barcelona.

Por cierto, el día antes de irme me vi en el ordenador la peli Punto límite cero. Una pasada; recuerdo perfectamente que la vi de pequeño en la TV, tendría unos 12 años, y me quedó para siempre el nombre del héroe protagonista: Kowalski.
Hace unos meses vi la peli de Tarantino Death Proof, que es bastante malilla, pero que era un homenaje a esa película de 1971; así que la pude buscar porque no recordaba el título y el otro día me puse a verla, pertrechado de una tableta de chocolate Lindt. Me lo pasé genial, así que ya véis con que poco me monto la fiesta; la verdad es que me lo pasé mejor que con el Mamma Mia!, y mucho más barato, claro. Por cierto, que me han dicho que la de Punto límite cero la han sacado en DVD, al haberla puesto ahora de moda Tarantino, y que la venden a 8,50 eurillos.

Pues me dejo de historietas personales, y vamos con una Historia, con mayúsculas, de la Guerra de Secesión, la que he bautizado como la de "La Bala Mágica" (un guiño al espectador por JFK), que supuestamente ocurrió a una pareja de jóvenes, que quedó unida para siempre por la trayectoria de una bala.
El protagonista masculino del episodio, un joven soldado confederado, estaba combatiendo en la batalla de Raymond, el 12 de mayo de 1863. En medio de la refriega, en torno a las tres de la tarde, el soldado rebelde resultó herido de bala en las pelotas (¡uggh!).
En ese doloroso momento, a unos cientos de metros, una joven de diecisiete años estaba refugiada en el interior de una cabaña junto a sus padres, esperando que terminase el intercambio de disparos. Pero la bala que había herido al soldado en tan crítico lugar, al seguir su camino, entró por la ventana de la cabaña, hiriendo a la joven en el bajo vientre y quedando alojada en su interior.
Al finalizar el combate, el soldado herido pudo ser atendido por el doctor del regimiento, que le practicó las curas necesarias. La bala había entrado por la pierna y se había llevado en su camino el testículo izquierdo.
Al poco rato, el galeno fue requerido por la familia de la muchacha; al llegar a la cabaña, atendió a la joven, pero no detectó la presencia de la bala. En ese momento no sospechó ningún tipo de relación entre ambas heridas.

Ese episodio ya formaba parte del pasado cuando, tres meses más tarde, la muchacha descubrió que estaba embarazada, pese a que ella afirmaba, ante el comprensible escepticismo de sus padres, que eso era totalmente imposible. El increíble caso llegó a oídos del doctor que aquel día la había atendido; al comprobar personalmente la virtud intacta de la joven, llegó a la insólita conclusión de que la bala que había herido al soldado era la responsable de que ahora estuviera embarazada.

El soldado, que desde el incidente se encontraba abatido por el convencimiento de que nunca iba a ser padre a consecuencia de la herida, recibió la noticia de su próxima paternidad con perplejidad, pero después con una enorme alegría. En cuanto se conocieron personalmente, el amor surgió entre ellos y decidieron casarse. A los 278 días de embarazo, la muchacha dio a luz a un niño sano.
Pero aún quedaba otra sorpresa. El doctor observó una extraña hinchazón en el escroto del bebé. Le hizo una incisión y dentro encontró la bala gracias a la que debía su existencia.

Pese a ser ésta una historia increíble, ha sido dada por cierta en innumerables ocasiones. La razón es que el suceso fue publicado en una prestigiosa revista de medicina, la American Medical Weekly, el 21 de noviembre de 1874, en un artículo firmado por el doctor LeGrand G. Capers, cirujano jefe confederado en la campaña de Vicksburg.
A partir de ahí, otras revistas de medicina se hicieron eco del insólito episodio, cuya autencidad estaba aparentemente avalada por dicho doctor. Desde entonces, se ha venido relatando como un caso extraño pero real de la historia de la medicina.

En realidad, como es fácil de imaginar, esa estrambótica inseminación nunca ocurrió. El artículo original del doctor Capers estaba redactado en un tono escasamente científico, y había que interpretarlo como una anécdota propia de la vida en el frente.
Para evitar confusiones, dos semanas más tarde, la revista se publicó una nota firmada por el director de la misma, también en tono humorístico, en la que aclaraba que el autor del artículo no respondía de su veracidad, al ser una historia que alguien le había contado, y que lo único que esperaba era que los lectores hubieran disfrutado con ella. Pero el episodio ya había cobrado vida propia, resultando imposible detener su propagación, que ha llegado incluso hasta nuestros días.

La historia ha alcanzado tal renombre que se ha hecho merecedora de una exposición permanente en Vicksburg. En el Old Courthouse Museum de esta ciudad puede contemplarse una muestra que explica con todo detalle el episodio supuestamente ocurrido aquel lejano 12 de mayo de 1863 en Raymond, a 56 kilómetros de allí. En el museo se expone una bala similar a la que llevó a cabo ese trabajo de mensajero y una copia del artículo publicado por el doctor Capers, así como una fotografía suya.
El lema de la exposición resume la actitud que se ha de tener ante éste y otros increíbles sucesos supuestamente ocurridos durante la Guerra Civil: We don't ask you to believe the story, just enjoy it! (No le pedimos que crea esta historia, ¡tan sólo disfrútela!).

miércoles, diciembre 05, 2007

Las benévolas

Bueno, amigos, pues dejemos aparcada por unos días la Guerra de Secesión, pese que veo que también os pone.

La verdad es que debería hablaros de la Primera Guerra Mundial, para promocionar en plan Umbral mi último libro, el TODO LO QUE DEBE SABER SOBRE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, pero me pasa lo de siempre, que cuando me entrevistan para hablar de mi último libro ya estoy enzarzado en otro que absorbe todo mi interés, y el otro libro ya me parece demasiado lejano y me da mucha pereza hablar de él. Pero bueno, a ver si la semana que viene os explico algo de la I Guerra Mundial, aunque parece que el libro se está vendiendo muy bien; ya me han dicho que en algún FNAC ya se han agotado todos los ejemplares.


Pues os voy a hablar del libro del que todo el mundo habla, lo más de lo más, lo último de lo último... LAS BENÉVOLAS. ¿Cómo? ¿Que no has oído hablar de este libro? ¡No puede ser! Pues nada, ¡a enterarse!

Las benévolas, pese a un título tan disuasorio (parece de una novela costumbrista de Pérez Galdós) resulta que es uno de los mayores fenómenos literarios de los últimos meses. El libro, que aborda el Holocausto a través de un oficial de las SS, ha contado con una magnífica acogida de la crítica y ha vendido por ahora un millón de ejemplares.

El escritor Jorge Semprún ha dicho de él que es el "acontecimiento del siglo" y Le Monde que es "uno de los libros más impresionantes que se han escrito nunca". En España lo edita RBA y vale 25 eurillos, tampoco se han pasado.

El autor, Jonathan Littell, nació en Nueva York en 1967 y creció en el sur de Francia. Ha estado en Rusia, en la antigua Yugoslavia, en Ruanda, en Afganistán y en Pakistán, como parte de su trabajo humanitario en la ONG Acción contra el hambre. Actualmente reside en Barcelona para escapar del peso de la fama en Francia.


Pues bien, para estar a la última tenéis que leer este libro. Yo, por el momento, no lo pienso hacer; resulta que el libro de marras tiene 1.200 páginas (!) y la verdad es que tengo tantos libros pendientes que no puedo meterme con semejante mamotreto. Igual es muy bueno, como dicen los críticos, pero por ahora me va muy mal; si existe mucha presión social, como me pasó con el Código Da Vinci, igual lo pillo para el verano. Aquí tenéis una crítica de un pavo que se ve que sí, que se ha leído todo el libro, y que defiende la tesis de que sí, que está más o menos bien, pero que tampoco es para tanto.
Para los que no tengáis pensado leerlo pero queráis saber un poco de qué va, aquí podéis leer el primer capítulo. Yo ni siquiera he leído eso todavía; a ver si durante este puente tengo un ratillo y me pongo al menos a leer ese trozo, para que no se diga.

Pues eso, si hay alguno que se lo haya comprado y ya se haya puesto, que nos diga a ver qué tal, pero a mi me parece que es el típico libro que la gente se compra porque todo el mundo se lo compra pero luego no se atreve a decir que no le ha gustado (como el de La sombra del viento o La catedral del Mar), y si dicen que un millón de tíos lo han comprado (aunque me gustaría cuántos se lo han leído después), pues venga, no podemos ser menos.

Ojalá me equivoque y el libro esté muy bien. Ya diréis algo.

lunes, diciembre 03, 2007

El grito de guerra rebelde

Bueno, hoy os iba a hablar de la novela de la Segunda Guerra Mundial de la que todo el mundo habla, y de la que ya se han vendido un millón de copias sólo en Francia, LAS BENÉVOLAS, pero no he podido resistir la tentación de explicaros otra cosilla de la Guerra de Secesión.

Si habéis visto pelis ambientadas en esa guerra, seguro que habéis visto a los soldados sudistas lanzando un singular grito de guerra. Pues no es un grito cualquier, no, se trata del mítico REBEL YELL.

El sonido exacto de este peculiar grito se desconoce, lo que ha dado lugar a muchas especulaciones sobre cómo era en realidad, con el consiguiente debate entre los investigadores. Las descripciones de los contemporáneos no han ayudado a definirlo, ya que, por ejemplo, era comparado con el chillido de un conejo o el rugido de un puma, aunque otros aseguraban que era parecido al grito de guerra utilizado en algunas tribus indias.

El origen del grito confederado se desconoce; unos defienden que es precisamente una imitación de los guerreros indios, pero otros creen que es una imitación de los aullidos de los perros de caza.
No obstante, últimamente se está abriendo paso la hipótesis planteda por algunos historiadores, que sitúa su origen en el grito de guerra ancestral de los highlanders escoceses y que habría llegado a través de la inmigración de origen celta, mayoritaria en el Sur, en contraposición a la anglosajona, con mayor presencia en el Norte.

En 1938, con ocasión del 75 aniversario de la batalla de Gettysburg, varios veteranos sudistas accedieron a dejar grabadas para la posteridad sus interpretaciones personales del Rebel Yell. El experimento dio como resultado versiones un tanto diferentes, por lo que se cree que quizás cada regimiento tenía su particular grito de guerra, lo que explicaría la falta de uniformidad de las descripciones de la época.

Pues aquí tenéis ni más ni menos que un auténtico Rebel Yell, en la voz de un veterano de la Guerra Civil, el soldado raso Thomas N. Alexander (en la foto). Fue grabado en 1935 por una emisora de Charlotte, Carolina del Norte, cuando éste era ya un vejete de 90 años.

Este increíble testimonio sonoro lo tenéis a vuestra disposición aquí.

¿Os imagináis cientos o miles de tipos lanzando ese grito, como si fuera una jauría de perros, justo antes de cargar a la bayoneta?


Por cierto, si hay alguno que quiera un uniforme confederado a buen precio, unos 90 euros, he encontrado el lugar adecuado; aquí tenéis el de soldado y aquí el de oficial, que mola un montón, aunque parece ser que, sorprendentemente, el uniforme más vendido no es ninguno de éstos, sino éste otro.

jueves, noviembre 29, 2007

El misil confederado

Bien, estoy un poco cansado porque esta mañana me he chupado cuatro horas de cola para conseguir las entradas para el concierto de Bruce Springsteen en el Camp Nou. La verdad es que paso del Boss, desde el Born in USA está viviendo de rentas, pero a mi mujer le hace mucha ilusión ir a verlo... así que me ha tocado hacer allí el pringao toda la mañana. Por cierto, la gente ha arrasado y en ocho horas se han vendido las 74.000 entradas, y eso que valían una pasta, luego dicen que la gente no puede con la hipoteca.

Nada, nosotros a lo nuestro; como he visto que alguno ha alucinado con la historia del submarino confederado, pues voy a sorprender con algo más increíble... ni más ni menos que la historia del misil balístico de la Confederación.

Pero antes mirad esta foto que he descubierto, de unos soldados norteamericanos en la Guerra de Vietnam enarbolando la bandera de guerra rebelde, curioso, ¿no?

Pues vamos a lo que vamos. Resulta que en 1958 saltó a las páginas de los periódicos un relato impactante. Ese año, varios rotativos sureños reprodujeron una crónica desde Viena de un corresponsal que firmaba simplemente como "C.R. Johnson". En ella, su autor revelaba un supuesto plan secreto que había sido llevado a cabo por el gobierno confederado durante la Guerra Civil, y del que nadie había sabido nada hasta ese momento.

Al parecer, el hijo de un agente secreto británico que había sido destinado entonces a la capital rebelde, Richmond, se había decidido a hacer público el trabajo que su padre había desarrollado al servicio de la causa sudista. Resulta que el agente inglés proporcionó a los científicos sureños la clave para licuar el oxígeno y obtuvo la ayuda de un físico alemán, Ernst Mach, para construir una pequeña turbina dotada de un giroscopio estabilizador. El resultado de la labor de este anónimo agente británico sería la construcción del primer misil balístico de la historia.

Siempre siguiendo la crónica del corresponsal en Viena, la evolución del proyecto no culminó hasta marzo de 1865, cuando se decidió el lanzamiento del artefacto. El misil, en el que aparecían bien visibles las letras CSA, fue emplazado en la orilla del río James. Tanto el presidente Jefferson Davis (en la foto) como el resto del gabinete escribieron su nombre en él. El destino del misil sería impactar en la capital federal, Washington.

Se envió un grupo de exploradores para que se situasen entre las dos capitales, con el fin de que pudieran seguir la trayectoria, pertrechados de catalejos. El misil fue encendido mediante un dispositivo eléctrico y se elevó en el aire, hasta desaparecer en el cielo. El misil no alcanzó su objetivo, pero tampoco nadie vio dónde cayó, por lo que nunca pudo éste ser analizado. La documentación relativa a su construcción fue destruida, por lo que todo el proyecto permaneció en secreto, hasta que el afortunado corresponsal en Viena tuvo la suerte de contar con el explosivo testimonio del hijo de aquel agente británico.

Esta historia es relatada en la página 245 del ameno e interesante libro de Burke Davis The Civil War. Strange & Fascinating Facts, correspondiente al capítulo dedicado a los mitos y leyendas del conflicto, a lo que el autor denomina The Folklore.
Así que siento decepcionar a los que creían que este episodio podía ser cierto; no fue más que una invención de ese corresponsal vienés, pero hay que reconocer que la historia merecería ser cierta...

martes, noviembre 27, 2007

Los héroes del submarino Hunley

Pues nada, como veo que la Guerra de Secesión despierta bastante interés, vamos con uno de los episodios más fascinantes de todo el conflicto: La misión del submarino confederado CSS Hunley. Seguro que habrá alguno que diga: ¿Cómorrr, un submarino en la Guerra de Secesión? Pues sí, aunque entonces ni siquiera existía la palabra "submarino".

Los confederados construyeron el Hunley, que no era más que una especie de caldera de hierro de doce metros de largo, propulsada por una manivela a tracción humana (!). Tripulado por ocho hombres, se desplazaba justo por debajo de la superficie. Las pruebas realizadas con este submarino no serían precisamente un éxito; llegó a hundirse hasta en tres ocasiones, provocando que varios marineros muriesen ahogados. Se ve que los cadáveres se hincharon tanto que hubo que cortarlos con sierra para poder sacarlos... Pero el objetivo último del submarino, romper el bloqueo que los navíos unionistas estaban llevando a cabo sobre el puerto de Charleston, era demasiado importante como para abandonar el proyecto.

Finalmente, en la noche del 17 de febrero de 1864 se verían los frutos de esta insistencia; el Hunley logró aproximarse al USS Housatonic (en la foto) y pudo colocar una mina adherida a su casco. La explosión resultante hundió el buque unionista, pero también alcanzó al propio Hunley, que no tuvo tiempo suficiente para alejarse del foco de la explosión y resultó también hundido.

Los ocho hombres que participaron y murieron en aquella misión han sido elevados a la categoría de héroes, un encumbramiento totalmente justificado, ya que debían ser conscientes de las escasas posibilidades que tenían de volver con vida. Sin embargo, muy poco se sabe de ellos, y ni siquiera se conocen suficientes datos biográficos del hombre que estaba al mando, el teniente Dixon, del que se creía que esta foto era suya, pero que hoy existen serias dudas de que corresponda a él.
Todo lo que rodeaba al Hunley estaba envuelto en el misterio -se desconocía incluso sus medidas y su forma-, hasta que en 1995 se localizó su emplazamiento. Gracias a sofisticados sistemas de elevación, el Hunley, que estaba casi cubierto por el lodo, fue izado en bloque en el año 2000, y sometido a un completo estudio.

Lo primero que sorprendió a los expertos fue su diseño avanzado; tenía forma alargada y los remaches estaban aplastados, lo que evidenciaba una preocupación por la aerodinámica. De todos modos, carecía de sistema de ventilación y una vela era la encargada de alertar de la falta de oxígeno.

Otro dato sorprendente fue la aparición de los esqueletos en perfecto orden junto a la manivela, lo que denotaba que los tripulantes no habían intentado escapar, sino que se habían mantenido sentados hasta el último momento. Este dato ha hecho que el misterio sobre cómo fue el final de aquellos audaces marineros continúe sin resolverse; es posible que hubieran ido cayendo inconscientes por el agotamiento y el enrarecimiento del aire, o que, una vez en el fondo, abriesen una válvula a para que el buque se inundase y acelerar así una muerte cierta. Hasta ahora, todo son especulaciones, así como el motivo por el que el Hunley cayó hasta el fondo; pudo deberse a la onda de la explosión, a la entrada de agua por una escotilla mal cerrada, por alguna vía de agua producida por disparos procedentes del barco, etc.



Lo que sí confirmó el hallazgo del submarino fue la veracidad de una leyenda que acompañaba al teniente Dixon. Se aseguraba que Dixon llevaba siempre consigo una moneda de oro de veinte dólares, regalada por su novia, Queenie Bennett, para que le sirviera de amuleto. La moneda cumplió su cometido, puesto que en la batalla de Shiloh una bala impactó contra la moneda, salvándole así la vida. Esa moneda, doblada y con la inscripción Shiloh 6 de abril de 1862, fue hallada junto al esqueleto de Dixon, confirmando que la historia era auténtica.

Después de los análisis realizados por expertos forenses, quedó establecida, aunque con algunas reservas, la posible identidad de los ocho tripulantes: Teniente George E. Dixon, Frank Collins, Joseph Ridgaway, James A. Wicks, Arnold Becker, J. F. Carlsen, Lumpkin y Miller (de estos dos últimos se desconoce el nombre de pila). Aquí está la reconstrucción de sus caretos, según una escultora forense que trabajó con sus cráneos:

El 17 de abril de 2004, todos ellos fueron enterrados con honores militares en el Cementerio Magnolia de Charleston, en una ceremonia a la que asistió una multitud de 50.000 personas, y que fue denominada "El Último Funeral Confederado". De esta ceremonia hay imágenes en youtube, aunque no es más que un montaje fotográfico un poco cutre.

Si os ha gustado esta historia, os aconsejo que os pilléis la peli para TV "The Hunley", que la podéis sacar de dónde ya sabéis. Sólo dura 45 minutos, pero está bastante bien hecha y la reconstrucción de toda la misión es muy convincente. Si queréis saber más, podéis buscar del mismo modo el interesante documental que se ha hecho sobre el Hunley.

Y si os quedáis con hambre, siempre podréis atiborraros de información sobre el heroico submarino en la web FRIENDS OF THE HUNLEY, en donde además os podéis hacer miembros del club de fans oficial del Hunley por 50 dólares al año, aquí tenéis las condiciones.

domingo, noviembre 25, 2007

Versión demo de mis libros

Bien, continúo tremendamente liado con el libro de la Guerra de Secesión, a ver si puedo terminarlo dentro de poco, pero mientras voy tocando otras teclas...


El viernes por la noche tuve una entrevista en Tarragona Radio, para el interesante programa BOIRA, pero mi catarro me jugó una mala pasada y me dieron varios ataques de tos.

Así que lo que debía ser una entrevista para hablar de mi libro de la Primera Guerra Mundial se convirtió en una emisión de interés médico, por la variedad de toses y estornudos que ofrecí en antena (lo siento, amigos de Tarragona Radio, espero estar en mejores condiciones la próxima vez). De todos modos, si la suben a la web, ya daré el aviso por si la queréis escuchar.

Por otro lado, estoy en pleno proceso de un tema que saldrá el año que viene, y que tendrá una cierta dimensión. No digo más, espero que en unos cuatro meses salga a la luz; seguiré informando. Y a parte otra cosa que también estará bien, que igual sale para el verano.

Pues, visto lo visto, estoy pensando en contratar un "negro" para que me vaya escribiendo todos los encargos que tengo... Esto me recuerda una anécdota; no sé si era Victor Hugo, que uno le dio la noticia de que su "negro" había muerto, pero al ver al gran novelista compungido le dijo en voz baja: "no se preocupe, él tenía a su vez otro negro, y ése está vivo".
Y en el programa aquél tan bueno del Sánchez Dragó, una vez entrevistaron a un "negro" anónimo que sólo aparecía de espaldas; pues bien, al final del programa se dio a conocer y lo sacaron de frente... y resulta que era un negro de verdad, un guineano ecuatorial que hablaba un castellano perfecto, se quedó con todos.




Bueno, pues mientras salen estas nuevas cosillas, los que quieran pueden fisgonear un poco en mis libros sin gastarse ni un duro. Nowtilus ha llegado a un acuerdo con Google para publicar versiones demo -por así decirlo- de mis libros, en archivo pdf. Por ejemplo, os podéis bajar estos tres:




Enigmas y Misterios de la Segunda Guerra Mundial

Breve Historia de la Segunda Guerra Mundial

Historias Asombrosas de la Segunda Guerra Mundial


Se pueden leer capítulos enteros, no está nada mal; mi editor me dijo que era el 30 por ciento del libro, pero da la sensación de que sea más.

¡Ah! Y resulta que el libro de la Primera Guerra Mundial ya está disponible en Amazon para todo el mundo; aquí está.

Por último, me hago eco de dos recomendaciones que me ha hecho llegar el amigo Pedro, un visitante del blog y que las pongo para que las disfrutéis todos:

Aquí, un interesante foro sobre temas militares:

http://www.arismartin.com/viewtopic.php?t=62

Y aquí una web muy curiosa sobre restos de la Segunda Guerra Mundial en Galicia. Está muy currada:


http://josecadaveira.tripod.com/militaryruins/index.html

Pues venga, a ver si voy localizando recomendaciones anteriores que se me pasaron de publicar y las voy poniendo aquí.

martes, noviembre 20, 2007

La inagotable Guerra de Secesión

Pues sí, yo sigo a lo mío. Estoy en la última -y al parecer, eterna- fase final de mi libro sobre la Guerra de Secesión, y la verdad es que estoy disfrutando tanto que no me importaría pasarme varios meses más investigando y escribiendo, lo que pasa es que tengo algunos librillos apalabrados y tengo que ir acabando éste.

Esta guerra es increíblemente interesante, y no dejo de descubrir nuevos y excitantes capítulos. El último fue ayer mismo, por la noche, en una jornada que fue casi monotemática.

Por la mañana, un recado me llevó al centro de Barcelona, y después de acabar el asunto me entretuve por las tiendas del centro. Pues en una juguetería del Portal del Angel tenían ni más ni menos que las figuras del general Lee y el general Grant. Se ve que forman parte de una colección llamada Wild Wild West, de Comansi. Las figuras, pintadas y bastante curradas, de un palmo de altura, valían 9,20 eurillos, así que... ¡al saco!

Naturalmente, ambas figuras las compré para mi hijo de dos años y medio. Aunque él ahora parece estar más interesado en Pocoyó y los Lunnis, se las guardaré para cuando crezca, así que de momento adornan mi guarida y estimulan así mi inspiración literaria...

Y por la noche, sobre las once, decidí ver un trozo de la peli ANDERSONVILLE, que dura casi tres horas. Debido a eso, tenía intención de ver sólo una horita, pero resulta que esta peli... ¡es un peliculón! ¡¡Qué pasada!!

Esta producción del magnate Ted Turner para televisión por cable es para mí una de las grandes películas ambientadas en la Guerra de Secesión. Ahí se narra el terrible destino que sufren unos soldados nordistas capturados en junio de 1864 en la batalla de Cold Harbor y que son enviados al campo de prisioneros de Andersonville, en el que las pasarán canutas. Aquello será como un campo de concentración nazi, pero es que fue así en realidad. Aquí podéis leer la historia del campo.
Aunque tenía mucho sueño, me la vi entera, sin ni siquiera ir al lavabo, tan sólo fui a buscar chocolate (de comer, se entiende). Aquí os dejo la crítica de la peli elaborada por el Major Reisman, un visitante de este blog, cuyo blog sobre cine bélico es definitivo. Realmente me lo pasé genial viendo esta peli, acabas sufriendo con los protagonistas y odiando a los malos (los "Incursores") tanto como ellos; si podéis conseguirla, de un modo u otro, no os arrepentiréis.

Y nada, como no hay dos sin tres, hoy me entero de que acaba de salir publicada la novela de GODS AND GENERALS, en la que está basada la peli del mismo nombre.
El autor es Jeff Shaara, el hijo de Michael Shaara, el autor de Angeles Asesinos, la novela más conocida sobre la batalla de Gettysburg. Aunque lo he visto ya anunciado en algunas webs, no he conseguido averiguar la editorial, algo raro pasa, pero bueno, si es verdad que ha salido a la venta me lo pillaré.

Pues nada, ya véis que el tema de la Guerra de Secesión da para bastante...

Por cierto, aunque parece que no tenéis mucha curiosidad por el enigma que planteé hace dos entradas ahí va la respuesta; según los olfateadores de la NASA, la Luna huele... a pólvora.

sábado, noviembre 17, 2007

¿Quién sobrevivirá a una guerra nuclear?

Después que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunciase esta semana que su país va a desarrollar un programa nuclear, me he preguntado que pasaría si se le ocurre mandarnos dentro de un tiempo un misil intercontinental con varias cabezas atómicas, en venganza por el ya célebre "¿por qué no te callas?" que el rey le espetó en Chile.

Pues bien, supongo que todos habéis leído por ahí que, en caso de una guerra nuclear, los únicos supervivientes serían las cucarachas. Como sabéis, este animal, con todo lo asqueroso que es, lleva unos 280 millones de años sobre nuestro planeta. No hay quien acabe con ellas. Hasta pueden llegar a vivir una semana sin cabeza (!).

Sin embargo, su supervivencia en un holocausto atómico no es más que un mito. Las cucarachas serían unos de los primeros insectos en perecer en un ataque nuclear, eso sí, después de los humanos. El hombre la palma al recibir una radiación de 1.000 rads, las cucarachas a los 20.000 rads, mientras que una avispa aguanta hasta 180.000 rads.


Pero, ¿quién sobreviviría a la bomba ésta de Chávez? Pues alguien muy poco conocido: la bacteria Deinococcus radiodurans, que puede aguantar 1.500.000 de rads, la tía. Aunque es de color rosa y huele a calabaza podrida, es prácticamente indestructible. Se ve que los científicos más cachondos la llaman Conan, the Bacterium (esto en serio, no es un chiste mío). Incluso se la ha encontrado viviendo en el interior de rocas de granito en la Antártida, ya me diréis...

Así que, en el caso de que Chávez dedica mandarnos un recadito nuclear, nos queda el consuelo de que, al menos, quedaría alguna Deinococcus española para decirle al gorila rojo: "¿Por qué no te callas?".

Por cierto, si os queréis reir un rato, mirad esta selección de chistes sobre el famoso episodio.

martes, noviembre 13, 2007

El trabajo es más devastador que la guerra

Ahora estoy a saco con el libro que estoy escribiendo sobre la Guerra de Secesión. Pensaba que lo acabaría ahora, para noviembre, pero estoy encontrando más y más material interesantísimo, que no puedo dejar de incorporar, así que aún tardaré un tiempo en darlo por cerrado.

Por Amazon me ha llegado una nueva remesa de libros para documentarme sobre la Guerra de Secesión (por cierto, Amazon funciona cantidad de bien; ha habido un envío que no me ha llegado, no sé por qué, y enseguida que lo he comunicado me han mandado uno igual por paquete urgente). Pues yo en los pedidos, junto a los libros "serios", siempre entremeto alguno más ligero y que sea baratillo, para ver qué tal, sobre todo de trivia y datos curiosos. Pues bien, en este último me ha venido un libro con el que me lo estoy pasando muy bien. Se llama The Book of General Ignorance.

Este libro trata más de doscientos casos de verdades aceptadas por todos, pero que no son ciertas; ¿Sabéis que el Everest no es la montaña más alta? ¿Que Bangkok no es la capital de Tailandia? ¿Que lo más grande que puede tragarse una ballena es un grano de uva? ¿O que el animal que ha causado más muertos en la historia de la humanidad es.... la marmota mongola?

No sé a vosotros, pero a mí me encanta que me sorprendan con cosas que no sé. Y una cosa que me ha hecho gracia es que el trabajo es más devastador que la guerra. Sí, sí, habéis leído bien. Aproximadamente, cada año fallecen dos millones de personas en todo el mundo a consecuencia de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, mientras que las guerras sólo causan hoy día unos 650.000 muertos.
El oficio con más porcentaje de víctimas es el de maderero, seguido de los pescadores y los pilotos de aviones pequeños, pero se ve que el trabajo más peligroso de mundo es el de los pescadores de Alaska que capturan cangrejos en el Mar de Bering, que se ve que es muy chungo pero no me preguntéis por qué. Allí los alaskeños se van a pescar cangrejos y ya no saben si volverán a ver a su familia. De todos modos, se ve que la actividad con un índice de riesgo de muerte más alto es la de los jugadores de ruleta rusa, con un índice de 7,2 en una tabla del 0 al 8, aunque este caso es más fácil de entender.
Así que, ya que queda demostrado que el curro es más peligroso que ir a la guerra, os aconsejo que, si os lo podéis permitir, dejéis de trabajar.

Pero este libro también me ha aportado otros datos curiosos. En Gran Bretaña a los brazos de gitano les llaman rollos suizos, sin que ni ellos mismos sepan la razón (aunque de hecho, no sé por qué nosotros les llamamos así). También me he enterado de que para los albaneses los perros ladran diciendo ham-ham, para los chinos wang-wang, para los griegos gav-gav, los italianos bau-bau o los ucranianos haf-haf. Qué ignorantes; todo el mundo sabe que los perros dicen guau-guau.
Pero, curiosamente, en el libro aseguran que se ha demostrado que realmente los perros ladran con acento distinto; los chuchos ingleses no ladran igual que los escoceses, porque imitan el habla de sus dueños. Supongo que aquí en España pasará algo parecido, pero el libro sólo se refiere al Reino Unido.

Y otro dato interesante es la respuesta a una pregunta que segurísimo que nunca os habéis formulado. No , no es "¿a qué huelen las nubes?" sino "¿a qué huele la Luna?".
Pues se ve que cuando en los años setenta regresó una misión lunar, la NASA no tenía mucho trabajo e hizo un estudio para conocer la respuesta; contrató un grupo de olfateadores profesionales y éstos olieron el polvo lunar que había quedado impregnado en los trajes espaciales.
Y ¿a qué huele? La respuesta, en la próxima entrada...

sábado, noviembre 10, 2007

Mi libro huérfano

Bien, como la liebre ya ha sido levantada, pues vamos allá.

Pues sí, acaba de salir a la venta mi séptimo libro, TODO LO QUE DEBE SABER SOBRE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL. Aunque el título suena a aquella peli de Woody Allen, Todo lo que quería saber sobre el sexo y no se atrevía a preguntar, o algo así, creo que es original y a mí me gusta.

Pues hoy he ido al Corte Inglés de aquí de Barcelona, del Portal del Angel, y estaba allí. La verdad es que en el Corte siempre me tratan bien, porque estaba en la mesa de novedades, junto a los últimos lanzamientos, así que me ha hecho ilusión. El libro es de tapa dura, tiene un montonazo de fotos y vale 19,95 eurillos.

Lo que pasa es que el libro ha nacido un poco huérfano. Resulta que mi nombre sale en la portada, sí, pero la editorial se ha olvidado de poner mi referencia biográfica y la lista de mis libros anteriores. Total, que el que no me conozca pues no tendrá ni p... idea de quién soy, y si hay alguien que le guste el libro, pues no sabrá que tengo otros. Genial.

Yo a mis libros los considero como hijos; hay el que es listillo y se apaña solo, vendiendo como un tiro, o el que es más torpón y va vendiendo menos... Pero éste es como si en la partida de nacimiento de mi hijo sólo pusiera que su padre es un tal Jesús Hernández, pero que no consta ni el DNI, ni se sabe de dónde es ni a qué dedica el tiempo libre. Me cabreé mucho cuando vi esa cagada, pero claro, no mandé mi manuscrito a luchar contra los elementos...

Total, que ya veremos a ver. La semana que viene hablaré un poco más del nuevo libro y os pasaré algún enlace interesante por si queréis echarle un vistazo sin moveros del ordenador.

miércoles, noviembre 07, 2007

Stalin sigue vivo

Bueno, después de las turbulencias de las dos últimas entradas, vamos a relajarnos un poco, pero tampoco mucho, ya que voy a comentar una de las noticias del día. Esta noche me he puesto a ver el Telenoticias de la TV3 y he oído que había habido la típica matanza protagonizada por un adolescente... ¡pero no en USA, sino en Finlandia!

En efecto, un pavo de 18 años, Pekka-Eric Auvinen, ha matado a ocho personas en un instituto finlandés antes de meterse él mismo un balazo en la cabeza y tras haber colgado en el YouTube un vídeo en el que anunciaba esa masacre (en la foto). Encima, el imbécil ni siquiera se ha matado, sino que está ingresado en el hospital en estado crítico.


Lo más sorprendente es que eso haya pasado en Finlandia. Con la gente tan fría que tienen allí (basta ver a Iceman Raikkonen) es increíble que alguien haya hecho esto. Pero me he quedado aún más sorprendido cuando he oído que el chaval ése era admirador de Stalin. Me he dicho: "¡Vaya! Qué raro, una matanza en la que el loco de turno no es un fan de Hitler!". Pero mi perplejidad ha durado poco, porque luego, en el cuerpo de la noticia han aclarado que el zumbao éste era un admirador de Stalin... y de Adolfo, claro, no podía fallar.

Y yo me pregunto: ¿Por qué todos estos tarados son admiradores de Hitler? Seguro que no tienen ni idea de Historia, pero se ven fascinados por el personaje y se ven impelidos a matar en su nombre.


Curiosamente, al menos hasta ahora, ninguno era fan de Stalin, de Mao o de Pol Pot, que eran tanto o más malos que Hitler, y que se cargaron mucha más gente. Por cierto, mi mujer me ha chivado que hay un cantante inglés que se llama Paul Pots, pero no sé si ése es su nombre real o el tío se lo ha puesto para hacer la coña (no os perdáis el vídeo, el tío es más feo que una multa pero canta como los ángeles, se ve que hasta ahora vendía móviles y lo acaban de descubrir en un Operación Triunfo inglés) .

Pero bueno, volviendo al tema, después de la hazaña de ese anormal seguro que Stalin, en su tumba, habrá sonreido al ver que su figura ha sido reivindicada por un aspirante a asesino de masas...

sábado, noviembre 03, 2007

Uno que va al infierno

Bien, después de la última entrada, veo que tendré menos lectores y visitantes de este blog, pero la verdad es que me es igual. Al menos, los que sigan saben que lo que digo aquí es porque realmente lo creo así. Lo que más me gustaría es que mi hijo, cuando sea mayor, también piense por sí mismo y que llegue a sus propias conclusiones, equivocadas o no, aunque no sean las de la mayoría dominante; que los únicos potitos que tome sean los que le damos ahora. Así que eppur si muove.

Y no, el que se va de cabeza al infierno no soy yo, pese a no querer comulgar (con ruedas de molino), sino Paul Tibbets, el comandante del Enola Gay, el avión que arrojó la bomba atómica sobre Hiroshima, y que había bautizado con el nombre de soltera de su madre. Aunque el papa Ratzinger declaró cerrado el limbo, creo que el infierno sigue aún vigente, así que me imagino que el hijo de la señora Enola Gay ya ocupa la caldera que Pedro Botero le tenía reservada...
Como sabéis, Tibbets murió el pasado jueves 1 de noviembre, a los 92 años. Pese a que fue el ejecutor directo de las 100.000 personas que murieron en Hiroshima, Tibbets nunca sintió remordimientos. Claro que quien dio la orden fue el presidente Truman, y que Tibbets no fue el único que participó en la misión, pero era la cabeza visible y el que recibió todas las felicitaciones y condecoraciones.
Entonces, ahora que están de moda los juicios, ¿culpable o inocente? A favor suyo hay que decir que era un mandao, se limitó a cumplir órdenes. En contra hay que decir que sabía perfectamente el efecto que iba a causar la bomba y aun así lo hizo. Pero esto no nos lleva a poder emitir un veredicto.

La clave es si se arrepintió, o si mostró algún tipo de pena por las víctimas. Cuando los periodistas le preguntaban eso, él respondía:

"Otros periodistas me han preguntado antes qué siento ante las víctimas de Hiroshima, sus niños y ancianos. Pero ¿sabe una cosa? Nunca me preguntan por los habitantes de Colonia, Bonn, Dresden o Berlín. Allí también hubo montañas de cadáveres que jamás tendrán una respuesta y se trataba, otra vez, de nuestros bombarderos."

Tibbets conocía lo que su bomba había causado en Hiroshima, puesto que algunas semanas después del bombardeo de Nagasaki recorrió las calles de esta ciudad. Sobre lo que allí vio, dijo:"Lo peor que hayan nunca visto".

Aun así, NUNCA mostró arrepentimiento. Y no sólo eso, sino que dijo en todas las entrevistas que si su país le pedía que lo volviera hacer, lo haría. "En las mismas circunstancias, no dudaría en volver a hacerlo", decía. El lanzamiento de la bomba, afirmaba Tibbets, "puso fin a la guerra y al derramamiento de vidas, de una parte y de otra". En el 60° aniversario de los bombardeos nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, en 2005, Tibbets no cambió ni una coma de aquello que siempre declaró con orgullo: "Fue una orden que obedecí, como había sido adiestrado".

Al conocer su fallecimiento, Nori Tohei, un japo superviviente de la explosión y que representa a las víctimas de la bomba, ha dicho:
"Tibbets nunca pidió perdón pretendiendo, como el gobierno de Estados Unidos, que la bomba, al poner fin a la guerra, había salvado a millones de norteamericanos y japoneses. Pero me hubiera gustado que visitara Hiroshima y viera de frente lo que hizo. Como soldado siguió órdenes, pero yo hubiera querido que reconociera que fue un error y que pidiera perdón por todos los que murieron y por los que sufrieron las secuelas durante tantos años".
Se ve que cada 6 de agosto a Tibbets le llegaban toneladas de cartas a su casa recriminándole su acción, pero al tío se la pelaba totalmente.

Con mi mujer he hablado alguna vez del caso de este hombre, y yo al final le decía, haciendo de abogado del diablo, que esta reacción de Tibbets es lógica. Ante lo que pasó hay dos actitudes: o eres consciente de todo el horror que provocaste y, por tanto, te vuelves loco (como le pasó a alguno de los que participó en la misión), o te convences de que cumpliste con tu misión y estás orgulloso de ello. No hay duda de que para la salud mental es mejor esa segunda opción.

Pero eso sí, al no mostrar ningún arrepentimiento o conmiseración por las víctimas, lo que ha conseguido Paul Tibbets es ser aquí declarado culpable, sin posibilidad de recurso, así que ¡directo al infierno!

jueves, noviembre 01, 2007

El incendio del Reichstag

Bien, como sabéis, el tema del día no es otro que la sentencia del juicio del 11-M. Aquí no vamos a hablar en profundidad de ello, porque este blog no es de política, pero es evidente que con este dictamen de los jueces cada uno podrá arrimar el ascua a su sardina . Para unos, todo queda muy claro, todo coincide, los responsables se suicidaron y aquí paz y después gloria. Sin duda, es la versión más tranquilizadora. Pero para otros todo está igual; aún no se conoce el arma del crimen ni se sabe el autor intelectual, siendo ésta una versión mucho más perturbadora...

Aunque los paralelismos históricos los carga el diablo, esto me ha recordado un suceso ocurrido hace casi 75 años. Fue el célebre incendio del Reichstag. Era el 27 de febrero de 1933. Hitler había llegado al poder hacía menos de un mes. A las 9.14 de la noche, un cuartel de bomberos de Berlín recibió la alarma de que el edificio del Reichstag, la sede oficial del parlamento alemán, estaba ardiendo.
El fuego pareció haber sido iniciado en varios lugares y, en el momento en que llegaron los bomberos, se produjo un enorme incendio en la Cámara de Diputados. En cuanto llegó la policía, ésta rápidamente detuvo a un tipo que andaba por allí, y que respondía al nombre de Marinus van der Lubbe. Este hombre de escasas luces (en la foto ya se ve que no era un tipo muy despierto), era un ex comunista holandés y albañil desempleado que había estado vagabundeando por Europa en los últimos dos años. El holandés estaba medio desnudo, agachándose tras el edificio, presentando así su candidatura a chivo expiatorio cinco estrellas.

Hitler y Hermann Göring llegaron poco después al lugar y cuando vieron a Van der Lubbe, que respondía a la figura del agitador comunista, Göring declaró inmediatamente que el fuego había sido iniciado por los comunistas y mandó arrestar a los líderes del partido en la ciudad de Berlín.

El incendio del Reichstag fue aprovechado por Hitler en su beneficio; declaró el estado de emergencia y animó al anciano presidente Paul von Hindenburg a abolir la mayoría de las disposiciones de derechos humanos de la constitución la República de Weimar. Esto permitió dar un paso de gigante hacia la instauración del régimen nazi.

Pues a fecha de hoy aún no se sabe con certeza quién incendió el Reichstag. ¿Fue un plan elaborado y ejecutado por los nazis? ¿Fue realmente iniciativa del holandés perturbado?

Tanto en el incendio del Reichstag como en los atentados del 11-M los supuestos autores eran personajillos de tres al cuarto, pero en ambos casos se derivaron cambios políticos de calado. Dicen que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa, pero no sé si será éste el caso...

Pues nada, a pasarlo bien en este puente de Todos los Santos (los que tengáis esa suerte).