lunes, noviembre 15, 2010

El hombre que nos salvó de la III Guerra Mundial



Bien, todavía estoy digiriendo el disgusto por lo de Fernando Alonso, es que el cabreo que llevo por la chapuza de Ferrari, con tanto ingeniero de pista y tanto ordenador, no me lo quita nadie y creo que me va a durar bastante... esa imagen del coche amarillo de Petrov delante del de Alonso va a ser una pesadilla recurrente durante mucho tiempo...

Bueno, vamos a lo que importa... ¿os suena este cantante? Igual él no, pero la canción segurísimo que la habéis oido alguna vez:




Se trata del cantante británico JAMES BLUNT. Pues bien, resulta que este hombre nos salvó de la Tercera Guerra Mundial, o al menos es lo que se desprende de lo que ha declarado a una emisora de radio.

Blunt, que antes de convertirse en cantante de éxito fue militar, fue el protagonista de una acción que discurrió en Kosovo en 1999. Según él, evitó que estallase un conflicto con Rusia al rechazar una orden del general estadounidense Wesley Clark de desalojar por la fuerza a los soldados rusos que tomaron el control del aeropuerto de Pristina, capital de Kosovo.

El cantante, que entonces dirigía al batallón británico que llegó al aeropuerto kosovar, aseguró que tuvo claro que atacar a los rusos hubiera desencadenado un conflicto mundial y que por eso rechazó la orden de un superior pese a saber que afrontaba un juicio militar.



"Recibí la orden directa de rendir por la fuerza a los aproximadamente 200 rusos que había allí. Yo era el mando y tenía a los hombres detrás. Eran soldados del Regimiento de Paracaidistas, así que obviamente estaban preparados para luchar", dijo Blunt a la emisora.

"La orden directa vino del general Wesley Clark y era la de rendirlos por la fuerza. Se utilizaron palabras a las que no estábamos acostumbrados, palabras como 'destruir' se escucharon a través de la radio".

Blunt lo recordó como "una situación de locos", porque "teníamos en frente a doscientos rusos apuntándonos con sus armas de manera agresiva y nos habían dicho que teníamos que tomar el control del aeropuerto para que la OTAN tuviera la iniciativa".

El cantante tiene claro que haber hecho caso a Clark, entonces comandante supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa, hubiera desencadenado una contienda mundial: "Sin duda, y esa es la razón por la que pusimos en cuestión las instrucciones del general".

"Afortunadamente, se escuchó en la radio al general Mike Jackson, cuyas palabras exactas en aquel momento fueron: 'No voy a hacer responsables a mis soldados de comenzar la Tercera Guerra Mundial'". "Nos dijo también que nos disolviéramos a lo largo de la carretera, es decir que rodeáramos el aeropuerto. Después de un par de días los rusos nos dijeron: 'Un momento, no tenemos comida y no tenemos agua. ¿Podemos compartir el aeropuerto con vosotros?'".

Sí, todo esto suena un poco así, aunque todos sabemos que los casus belli los carga el diablo. De todos modos, eso de pegarse la vacilada de decir "yo salvé al mundo" no está al alcance de cualquiera...

miércoles, noviembre 10, 2010

Entrevista en Radio 5


Bueno, como sabéis, mañana 11 de noviembre se cumplen 92 años del final de la Primera Guerra Mundial. Con ese motivo, y en calidad de experto en la materia -o de historiador que tenían más a mano-, mañana me entrevistan en RADIO 5.

Será una cosa cortita, 5-10 minutos, y se emitirá sobre las 12.45 del mediodía aproximadamente.

La web de la emisora, en la que se puede escuchar en directo, es ESTA.

Para destacar la efemérides, tenía pensado narraros aquí los últimos instantes de la Gran Guerra tal como se vivió entonces, el que sería el momento más emocionante de todo el conflicto y en el que tuvo lugar también una pequeña tragedia, pero nada, el que quiera saberlo, que se compre mi libro TODO LO QUE DEBE SABER SOBRE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, en el que viene todo bien explicadito...

Pues venga, espero que la entrevista os resulte interesante.

lunes, noviembre 08, 2010

A Brasil en el Hindenburg


Bueno, si se me apareciese un hada madrina y me concediese un deseo, no tengo ninguna duda de lo que pediría; ni lo último de Apple, ni una megatele de plasma, ni siquiera un Hummer... le pediría poder viajar en el tiempo. No sé si vosotros también pediríais lo mismo, aunque me temo que bastantes sois tan frikis como yo y coincidiríais conmigo...

...y también me temo que el primero de esos viajes en el tiempo sería a Alemania en los años treinta, como si no os conociera. Pues sí, la verdad es que me pondría las botas; el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín, un día en el Congreso del Partido en Núremberg en el que estuviera programada la espectacular Catedral de Luz de Speer..., y por supuesto, realizar un viaje en el dirigible Hindenburg.



Si me dieran a elegir un trayecto, escogería el de la ruta a Brasil, que también cubrió el Graf Zeppelin. En efecto, el Hindenburg realizó un total de siete viajes a Río de Janeiro. El primero tuvo lugar el 31 de marzo de 1936, y es narrado en detalle en mi último libro, EL DESASTRE DEL HINDENBURG.

La tarde anterior, los 52 afortunados pasajeros de ese vuelo inaugural fueron llegando al Hotel Kurgarten de Frankfurt, en donde recibieron sus billetes. Después de una cena frugal se acostaron muy temprano, ya que debían ponerse en pie antes de las tres de la madrugada para estar en el aeródromo de Lowental a las cuatro.

A la hora prevista, envueltos todavía en la oscuridad de la noche pero excitados por el inminente viaje, pasajeros y tripulantes se levantaron, recogieron su equipaje y fueron trasladados al campo de aviación. Una vez allí, cumplimentaron las formalidades aduaneras y subieron a bordo del Hindenburg por la escalera articulada.

La aeronave soltó amarras e inició su ascenso a las cinco y media, poniendo rumbo al norte, ya que los franceses no concedieron permiso para que el dirigible atravesase su territorio. En su ruta sobre el canal de la Mancha, el Hindenburg recibió el saludo en cubierta de los pasajeros de un barco de la organización KdF, el Oceana, en el que viajaban trabajadores alemanes a los que les había correspondido el disfrute de un crucero de dos semanas a Madeira. El dirigible también recibiría el saludo, aunque más comedido, de los tripulantes de tres destructores británicos que navegaban a unas cincuenta millas al noroeste de Lisboa.



El tiempo sobre el golfo de Vizcaya sería algo movido, y el zepelín tuvo que volar a unos escasos doscientos cincuenta metros del agua para evitar los fuertes vientos que soplaban en capas superiores. Pero después volvería la calma y los pasajeros pudieron disfrutar del viaje.

Para algunas señoras, su mayor preocupación consistía al principio en elegir el vestido adecuado, ya que la mayoría de ellas se ponían un vestido de noche a la hora de la cena. Sin embargo, con el paso de los días, esa distinción dejó poco a poco de existir y cada una comenzó a combinar su vestuario de manera más desenfadada.

Aún así, tanto hombres como mujeres se pusieron sus mejores galas en la madrugada del viernes 3 de abril para celebrar el tradicional paso del ecuador; se sirvió una cena especial regada con buen vino que comenzó muy tranquila, pero que acabó con los pasajeros regándose unos a otros con botellas de agua con gas y formando una improvisada conga que recorrió toda la cubierta. Una vez recuperado el resuello, y como guinda de la fiesta, el capitán entregó a cada uno de los viajeros un “certificado” que atestiguaba que el interesado había atravesado el ecuador.

A las nueve de la mañana del sábado, mientras la mayoría del pasaje descansaba todavía en sus camarotes, reponiendo fuerzas tras la divertida velada, el Hindenburg alcanzó la costa brasileña a la altura de Recife. Naturalmente, en cuanto corrió la voz, todos los viajeros salieron apresuradamente de sus camarotes y se precipitaron sobre los ventanales para poder contemplar tierra brasileña.

Para que os ambientéis, poneos de fondo esta música:



Aunque el Hindenburg pasaba de largo en dirección a Río, los habitantes de Recife se lanzaron a las calles para darle la bienvenida a Brasil. Los pasajeros, sorprendidos y emocionados por el caluroso recibimiento, agitaban sus pañuelos a través de los grandes ventanales. Desde la aeronave se arrojó una saca de correspondencia que tenía como destino el norte del país y prosiguió su ruta.



El Hindenburg llegó a Río de Janeiro al amanecer del sábado 4 de abril de 1936. Sus pasajeros pudieron admirar desde las alturas el Pan de Azúcar y el Cristo de Corcovado, así como las playas bordeadas de palmeras. Sin embargo, en esa primera ocasión, la lluvia vino a deslucir esa visión, pero en los vuelos sucesivos los viajeros sí que pudieron disfrutar de ese extraordinario panorama resplandeciente bajo los rayos de un sol tropical.

Se preveía que el recibimiento del dirigible germano a la entonces capital brasileña iba a ser apoteósico, pero la intensa lluvia hizo que la gente desistiese de acudir en masa al aeródromo de Santa Cruz. De todos modos, el gobierno brasileño no había organizado ningún recibimiento oficial, al existir un cierto malestar con el gobierno alemán por culpa de algunas diferencias sobre la financiación de un hangar para dirigibles que se estaba construyendo en el aeródromo.

Aquí, una foto del antecesor del Hindenburg, el Graf Zeppelin, sobrevolando también Río de Janeiro.



Con la llegada del Hindenburg a Río, ese primer viaje a Sudamérica se había saldado con un éxito brillante. Los diarios brasileños, británicos y holandeses, además obviamente de los alemanes, vertieron todo tipo de elogios hacia el comportamiento de la aeronave en ese reto del que había salido airosa.

No obstante, el trayecto de vuelta resultaría muy movido y a punto estuvo de acabar en tragedia, pero eso ya tendréis que leerlo en mi libro.

Al leer sobre estos viajes, y comparándolos con los actuales, tan adocenados, asépticos e impersonales, uno experimenta esa extraña sensación de la nostalgia por algo que no se ha vivido... y como parece que las hadas madrinas no se prodigan mucho últimamente, no tenemos otro remedio que conformarnos con imaginar cómo tuvo que ser disfrutar de ese viaje a Brasil en el Hindenburg, tan cargado de exotismo y aventura...

miércoles, noviembre 03, 2010

La épica aventura del Afrikaschiff

Bueno, amigos, disculpad mi prolongada ausencia… como dije, he estado liado con un asuntillo personal. Nada serio, simplemente que me he operado de la miopía; después de algunos años de dudas, ya que eso de que te anden en el ojo no es algo que despierte entusiasmo, me decidí a ello. Gracias a Dios y la precisión del láser todo ha ido todo perfecto, y ahora lo único que lamento es no haberlo hecho antes. Si alguno de vosotros le está dando vueltas y no se decide, que se anime; eso sí, que vaya a una clínica de reconocido prestigio sin mirar el precio, que en este tema las ofertas salen muy caras, y si tiene alguna duda que me lo comente por mail.

Pues vamos con el tema de hoy. Seguimos con mi libro de reciente aparición, EL DESASTRE DEL HINDENBURG. Ya he comprobado que está por todas partes, y bien situado, ahora a esperar a ver qué tal responde el público; todavía no tengo ningún dato al respecto.

Como es lógico, en mi libro hablo del malogrado Hindenburg, pero también hablo de la historia de los dirigibles, explicando todo el proceso que llevó a la construcción de ese prodigio de la técnica. Y el capítulo que me gusta más es el dedicado a los dirigibles durante la Primera Guerra Mundial.

Podréis comprobar que se dieron entonces historias realmente increíbles. Hay que reconocer que los tripulantes de los zepelines los tenían bien puestos para subirse a aquellos entonces rudimentarios artefactos, debido al alto riesgo de que cualquier tormenta los desmantelase a varios miles de metros de altura.

De eso hablo en el libro, pero hay otra historia que me ha llamado la atención. Se trata de la épica aventura de un dirigible al que se le encargó la misión de atravesar el continente africano de norte a sur. En el otoño de 1917, el káiser autorizó una operación para avituallar por aire, mediante un dirigible, a las tropas que se encontraban luchando heroicamente en el Africa Oriental alemana. Allí, el general Von Lettow-Vorbeck -un tipo que me cae genial-, al mando de un puñado de hombres y tropas indígenas, resistía todos los intentos británicos por desalojarlos del continente negro, una épica aventura que explico también en mi libro TODO LO QUE DEBE SABER SOBRE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.



Estaba previsto que la nave partiese a principios de octubre de 1917 y que llegase a mediados de mes. Para esta misión se recurrió al L 57, que fue construido añadiéndole dos bolsas de gas suplementarias, con lo que se convertiría en el mayor dirigible del mundo en ese momento. El Afrikaschiff, como así se denominó, fue cargado con ametralladoras, munición, víveres, medicinas y piezas de repuesto para la radio. Como el viaje sólo iba a ser de ida, el L 57 se construyó con materiales que pudieran ser aprovechados; la cubierta era de algodón destinado a la confección de uniformes -se enviaba una máquina de coser para ello- y con las piezas de la estructura de metal podía ensamblarse un generador eléctrico. Las bolsas de gas también podían reutilizarse.



El Afrikaschiff llegó al aeródromo de Yambol, situado en el sur Bulgaria, la base más meridional con que contaban las potencias centrales. Desde allí debía partir rumbo a un punto de la actual Tanzania previamente acordado por radio con Von Lettow-Vorbeck. Pero en la base búlgara la mala suerte se cebó con el L 57. El 7 de octubre, una vez cargado y listo para el viaje, se decidió realizar un vuelo de prueba para ver su comportamiento en vuelo, pero una tormenta tan violenta como inesperada le hizo precipitarse a tierra, quedando totalmente destrozado. Sin embargo, como venía siendo habitual, el desastre no hizo mella en el ánimo de los alemanes; un nuevo dirigible, el L 59 fue adaptado para la naturaleza de la misión y a mediados de noviembre ya estaba listo para emprenderla.

El nuevo Afrikaschiff partió de Yambol el 21 de noviembre de 1917. Pero, inmediatamente después de que el L 59 iniciase su largo viaje rumbo al sur de Africa, llegó a Alemania la noticia de que las tropas de Von Lettow-Vorbeck habían tenido que marcharse del lugar en el que se hallaban a la espera del dirigible, acosados por las fuerzas británicas, y se habían internado en la colonia portuguesa de Mozambique. El vuelo del L 59 debía abortarse, pero resultó imposible ponerse en contacto por radio con él, así que el Afrikaschiff siguió adelante con su viaje sin saber que sus compatriotas no estarían esperándoles en el punto de encuentro acordado.

El L 59 voló a través de Turquía, el Mediterráneo oriental y penetró en el continente africano al oeste del delta del Nilo, para evitar ser descubierto por los británicos, que se hallaban en la zona de El Cairo.



Cuando el Afrikaschiff se hallaba a la latitud de Khartum, el 23 de noviembre, se consiguió establecer contacto por radio él; se le informó por fin de que el encuentro con Von Lettow-Vorbeck no sería posible y que la misión quedaba anulada. Por tanto, debían dar media vuelta; así lo hicieron, y el L 59 regresó a Yambol el 25 de noviembre.

Aunque la misión no pudo completarse con éxito, el viaje del Afrikaschiff fue una gesta considerable, el viaje más largo hecho nunca por un dirigible hasta el momento. El L 59 había cubierto 7.000 kilómetros en vuelo continuado, atravesando una región de clima extremo, como era el desierto del Sáhara. La aeronave se quedó en Yambol, desde donde efectuaría varias misiones de bombardeo de larga distancia en el Mediterráneo, con un éxito modesto. Finalmente, el 7 de abril de 1918 el Afrikashiff se incendió en pleno vuelo por motivos desconocidos cuando se dirigía a bombardear Malta.

Así es como yo lo explico en el libro, pero he encontrado otras versiones sobre aquel épico viaje, así que esto que os digo aquí no es la Biblia. De todos modos, ya véis que aquí hay materia de sobras para una buena película...

Si queréis saber más cosas sobre los dirigibles durante la Primera Guerra Mundial, ya tendréis que leer mi libro… y si el tema os interesa mucho, os recomiendo consultar la obra de Osprey "Zeppelins: German Airships 1900-40", de la que AQUÍ tenéis unas páginas de muestra en el Google Books.

miércoles, octubre 20, 2010

Fumando en el Hindenburg


Para que hagáis boca con mi nuevo libro, EL DESASTRE DEL HINDENBURG, os voy a hablar de la que era, sin duda, la sala más sorprendente del célebre dirigible. Aunque el aparato estaba dotado con más de 100.000 metros cúbicos de gas inflamable en su interior, y las medidas de seguridad eran extremas para evitar que saltase alguna chispa fortuita, los ingenieros alemanes consiguieron dotar a la aeronave... ¡de una sala de fumadores!

Pues sí; para que ningún hipotético escape de hidrógeno pudiera entrar en esa sala, la habitación era mantenida a una presión mayor que la del resto del dirigible. Además, tanto la sala de fumadores como el bar adyacente estaban separados de las otras estancias por una doble puerta para garantizar el mantenimiento de la alta presión.



La sala de fumadores del Hindenburg disponía de un encendedor eléctrico, ya que las cerillas y los mecheros estaban estrictamente prohibidos a bordo; antes de subir al dirigible, los pasajeros debían entregar estos artículos, que les eran entregados a su llegada a destino.

La sala de fumadores estaba pintada de azul y el mobiliario era azul oscuro. La decoración mural para esta estancia representaba la historia del globo y el dirigible, desde los hermanos Montgolfier al Graf Zeppelin. Mientras uno fumaba un puro o una pipa, podía admirar los paisajes atravesados por el Hindenburg en su camino, pero en este caso, obviamente, no era posible abrir las ventanas, que estaban selladas para mantener la presión en su interior. Sin duda, la sala de fumadores era la estancia más popular de la aeronave.



De paso voy a hablaros del bar del Hindenburg que, tal como he dicho, era una pequeña antesala situada en un extremo de la sala de fumadores, justo antes de la doble puerta de salida. El camarero encargado de apagar la sed de los que hasta allí se acercaban era el veterano Max Schulze, de 60 años, que había sido también barman en los transatlánticos de la mítica línea Hamburg-Amerika.

Aquí tenéis a Schulze ofreciendo puros a un oficial de la Luftwaffe:



Aquí podéis ver la pequeña barra desde la que Schulze despachaba las bebidas. Como podéis ver, en la pared del fondo estaba pintada una escena típica española, no me preguntéis por qué:



Los cócteles que gozaban de más predicamento eran los denominados LZ 129 en honor al Hindenburg, que jugaban con distintas variaciones sobre una base de ginebra con zumo de naranja, todo siempre muy frío, o los Maybach, una combinación que Schulze mantenía en secreto y que, de hecho, se llevaría a la tumba, pues moriría en el accidente. No obstante, debido a la habitual presencia de pasajeros estadounidenses a bordo, Schulze era requerido para servir los típicos cócteles norteamericanos, como el Manhattan, que entonces era muy popular. Pero Schulze no sólo debía ocuparse de agitar la coctelera, sino que debía estar muy atento para ningún pasajero, en un descuido, saliera de la sala presurizada con un cigarrillo encendido.

Aquí podéis ver a unos pasajeros tomándose unos cócteles -creo que unos Manhattans-, con el mural typical spanish al fondo:



¿Qué costaba tomarse una copa en el Hindenburg?
Pues he calculado que un refresco costaba el equivalente hoy día a 6 euros, una cerveza 13 euros, los cócteles variaban entre 15 y 18 euros y un vaso de whisky con soda costaba 24 euros. Si durante las comidas alguien deseaba una botella de vino extra, los precios variaban entre los 45 euros de un vino del Rin o un Mosela a los 90 euros de un vino espumoso Kessler o los 100 euros del Deinhard Cabinet, pasando por los 50 euros que costaba un burdeos o los 60 de un borgoña, aunque aún había botellas más caras reservadas para los viajeros más pudientes.

Pues hasta aquí, lo que os explico gratis; para conocer más detalles de la vida a bordo del Hindenburg, ya os tendréis que comprar mi libro...

lunes, octubre 18, 2010

HOY SALE A LA VENTA MI NUEVO LIBRO

Bueno, pues eso, que hoy lunes 18 de octubre sale a la venta mi nuevo libro, EL DESASTRE DEL HINDENBURG, publicado por la editorial Tempus.



Y nada, la novedad viene con anécdota. Como os comenté, llevé a cabo un seguimiento especial y exhaustivo de la portada, controlando cada uno de los detalles de la misma... Pues bien, con el libro ya salido de la imprenta, me doy cuenta de que en el lateral de la portada, en donde debería poner "Historia", pone "Historia Militar", cuando evidentemente el libro no es de Historia Militar.

Bien, el error, de quien quiera que haya sido, no tiene mayor importancia, pero la conclusión que podemos sacar es que, aunque tengamos todo bien controlado, aunque hagamos un seguimiento total y exhaustivo de una cuestión para que no se nos escape ni un detalle, siempre hay la posibilidad de que surja un factor imprevisto e impredecible que eche por tierra lo que nosotros pensábamos ilusamente que teníamos bajo nuestro control. Y esto sirve tanto en el diseño de portadas como en la vida en general.

Como me suele pasar casi siempre, aunque el libro sale a la venta hoy, todavía no tengo en mi poder ningún ejemplar, así que si alguno de vosotros lo ve en una librería tendrá el honor de verlo antes que yo.

Seguramente a última hora de la tarde me daré una vuelta a ver si lo veo por ahí.

Pues nada, que lo disfrutéis y espero vuestras opiniones, siempre y cuando sean favorables, claro.

jueves, octubre 14, 2010

La normalización de Hitler

Bueno, nuestro amigo Speer ya lo avanzaba en el post anterior; este viernes 15 de octubre se inaugura en Berlín una exposición dedicada a Adolf Hitler, que se podrá visitar en el Museo de Historia hasta el próximo 6 de febrero.



AQUÍ tenéis toda la información.

La verdad es que es una excusa genial para regresar a Berlín, pero yo no soy muy amigo del frío; si fuera en primavera-verano igual me escapaba, aunque no descarto que me dé el punto y me vaya para allá.

Pues creo que coincidiréis conmigo en que es una excelente noticia. Y no tanto por el interés que despierta la exposición en sí, sino por lo que tiene de contribución a la "normalización" de Hitler.

Considero que esta normalización es el camino correcto para conjurar los peligros de que haya gente dispuesta a verse seducida por esa ideología. Creo que muchos neonazis y admiradores de Hitler lo son precisamente por el atractivo que despierta lo prohibido, el malditismo, el tabú. Si ese elemento escandalizador se halla expuesto en un museo con total normalidad, pierde cualquier atractivo de inmediato...

Claro que también existe el peligro de lo que se llama la banalización del mal, el que se reste importancia a los crímenes nazis y el que se considere el nazismo como una apuesta política más, homologable a todas las demás, aunque creo que ya estamos vacunados ante ese peligro.

Pero, por desgracia, todavía hay sectores que consideran homologables al resto de opciones políticas otros planteamientos políticos de esencia totalitaria, como el comunismo o el nacionalismo excluyente, o no perciben -o no quieren percibir- esos comportamientos totalitarios cuando se dan en regímenes nominalmente democráticos, especialmente en lo que hace referencia a la ingeniería social, un campo en el que, por desgracia, están obteniendo unos resultados demoledores, que harían palidecer de envidia a Joseph Goebbels. La verdad es que no soy nada optimista de que todo eso se corrija a medio plazo, más bien diría que tenderá a empeorar en el futuro.

Bueno, pues eso, si alguien va a Berlín y se pasa por allí que nos cuente qué tal está la exposición.

domingo, octubre 10, 2010

Otra vez a Alemania...



Bien, os dije que el lunes os daría una buena-mala noticia... pues ahí va. Yo pensaba que tras conseguir el Gran Slam (visitar Berlín, Núremberg, Múnich y Berchtesgaden), ya podría tachar a Alemania de mis próximos objetivos, pero no es así...

Me he enterado ahora, con un poco de retraso, de que hace seis meses se inauguró un Museo de las SS en el Castillo de Wewelsburg. Seguro que todos tenéis ya referencias de este famoso castillo, epicentro de las idas de olla de Heinrich Himmler, pero si no, buscad un poco por el google y os ponéis al tanto.

Lo del castillo yo lo tenía como un objetivo a largo plazo, para verlo aprovechando que estuviera cerca por otro motivo, pero el que hayan instalado allí un Museo de las SS con 850 metros cuadrados de exposición hace que la tentación ya sea irresistible...

Total, que se impone otro viaje a Alemania... ya he mirado a ver y, al menos, la escapada no parece demasiado complicada. Se trataría de coger un vuelo a Frankfurt, que son frecuentes y relativamente baratos y desde allí pillar el tren a Bad Wünnenberg, que está a unos 250 kilómetros hacia el norte. Tomando Bad Wünnenberg como base de operaciones, pues al ser un pueblo turístico tiene una buena oferta de hoteles, el castillo queda a 15 kilómetros hacia el norte, tengo que mirar como ir hasta allí, pero no creo que haya problema.

También hay la posibilidad de alojarse en el mismo castillo, ya que hay allí un Albergue Juvenil. En este caso se puede llegar en autobús desde Paderborn, que está a unos 20 kilómetros al norte. Lo de dormir en el castillo de Himmler debe tener su gracia, así que es una idea a considerar seriamente. Lo malo es que acabé muy harto de los Youth Hostels... ya veré a ver qué hago.

Pues eso, el año que viene ya tengo escapada programada...

jueves, octubre 07, 2010

LA PORTADA



Bueno, pues ésta es la portada de mi nuevo libro, EL DESASTRE DEL HINDENBURG, cuya fecha prevista de salida a la venta es el próximo 18 de octubre.

La portada es algo muy importante en un libro, aunque parezca que es un elemento secundario. Yo no tengo duda de que una parte importante de la culpa del éxito de mi primer libro, el "Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial" la tuvo la portada. A mí, sinceramente, no me acabó de convencer la primera vez que la vi, pero luego funcionó de maravilla, e hizo al libro ampliamente reconocible.



Supongo que alguno se preguntará cómo va esto de la portada, qué criterio se sigue para crear una, hasta qué punto el autor tiene capacidad para influir en su diseño, etc.

Bien, como es obvio, de crear la portada se encarga el diseñador con el que cuente la editorial y, hasta la fecha, la verdad es que he tenido mucha suerte con los diseñadores que me han tocado, todos han sido muy competentes. En principio el diseñador idea algún boceto y te lo manda por mail para que le des tu opinión y aportes alguna sugerencia. Otros te mandan un par o tres de ideas para que le digas cuál ves mejor. Normalmente suelo dar el visto bueno a lo que me mandan porque ya lo veo bien y, como mucho, sugiero alguna pequeña mejora.

Pero, en el caso de este nuevo libro, tenía un especial interés en que la portada resultase impactante para reflejar toda la espectacularidad de la catástrofe del Hindenburg, así que, aun a riesgo de que al diseñador no le sentase bien mi intromisión, decidí hacer eso, entrometerme, y ofrecerme a crear junto a él la portada.

Afortunadamente, la predisposición del diseñador fue fantástica y el trabajo a dúo resultó. Yo tenía una idea en la cabeza bastante clara de lo que quería, como lo de las letras góticas (me hacía gracia ver mi nombre en letra gótica), pero algunos elementos aportados por el diseñador me parecieron que mejoraban claramente mi esbozo, como el fondo rojo en el título, así que estoy plenamente satisfecho del resultado final.

Pero el caso del libro del Hindenburg es una excepción; creo que a los diseñadores hay que dejarles trabajar libremente porque son auténticos artistas, al menos los que se han cruzado en mi camino, a lo que hay que sumar que varios de ellos eran entusiastas de la Segunda Guerra Mundial, por lo que sabían perfectamente el tipo de portada que se debía realizar. Sin embargo, hay otros libros por ahí que presentan unas portadas realmente disuasorias, que no se corresponden con el excelente contenido, lo que es una lástima porque hace que desmerezca el conjunto.

Así que ésta es la historia de la portada de mi nuevo libro, de la que espero vuestras opiniones. Bueno, la foto no es de la portada definitiva, en la que saldrá todo más limpio, pero para haceros una idea ya sirve.

En una próxima entrada os hablaré de algunos de los contenidos del libro, que seguro que os sorprenderán.

domingo, octubre 03, 2010

Las enseñanzas de Guardiola



Seguro que habéis visto ya esta campaña publicitaria por tierra, mar y aire, la del entrenador del Barcelona, Pep Guardiola, anunciando un banco. Bien, pues la campaña toma como leitmotiv unos supuestos consejos de Guardiola, que no son más que perogrulladas, pero que puestos en su boca parecen aquellas frases que soltaba Peter Sellers en Bienvenido Mister Chance.

Pero bueno, hoy en el diario viene una página de publicidad en la que se incluye una supuesta entrevista a Guardiola, en la que dice algo sobre los jugadores de fútbol que me ha resultado muy interesante:

"El más talentoso es el más fatigado. Crear cuesta mucho y cansa mucho".

Bien, esto es verdad. Crear cuesta mucho, más de lo que la mayoría de gente piensa. Tiene un enorme mérito crear algo de la nada, armado únicamente del teclado de un ordenador, un lapiz y un papel, o un piano. Por ejemplo, cuando en una mañana he logrado escribir tres folios -y no digamos si son cuatro-, me siento extenuado. Alguien puede decir "pero si sólo es escribir", y sí, visto desde fuera parece que no entraña esfuerzo, pero no es así.

Por desgracia, quitando los casos en los que el éxito del creador es apabullante y se traduce en dinero, el tener una personalidad creativa acarrea muchos más inconvenientes que ventajas, y es que el que es capaz de crear algo atrae de inmediato sobre sí la sospecha. Yo, en los ámbitos en los que percibo que el pensamiento original no sólo no es valorado, sino que es contraproducente, intento mantener mi creatividad lo más oculta posible.

Bueno, entre los visitantes habituales de este blog contamos con unos cuantos creadores. El último en sumarse es un lector de mis libros, Fernando, que me mandó un mail dándome su opinión sobre ellos y, de paso, me dijo que había compuesto una canción sobre Sophie Scholl, la joven activista que pagó con su vida el enfrentarse al régimen nazi.

Yo me quedé sorprendido y le pedí que por favor me la mandase. Después de escucharla, pensé que merecía ser escuchada por mucha más gente, así que le sugerí que la subiese al Youtube para darle la difusión que merece.

Pues aquí tenéis este ejemplo de creación artística. Espero que os guste.



Desde aquí mis felicitaciones a Fernando. No es muy habitual que un músico español dedique un tema a un asunto de la Segunda Guerra Mundial, yo al menos no conozco ninguno, así que ahí va nuestro reconocimiento.

Y como reconocimiento también a los creadores que visitan el blog, os pediría que pusiéseis en los comentarios los enlaces a aquellas webs en las que se muestren vuestras creaciones artísticas. Para un creador no hay nada más estimulante que dar a conocer sus creaciones, así que adelante...

lunes, septiembre 27, 2010

Visita a Berchtesgaden. Epílogo

Bien, en la anterior entrada di por finiquitada la crónica de mi viaje de este verano a Berchstesgaden, pero revisando las fotos que hice he visto que aún quedaba algo que podía tener gracia.

¿Os acordáis de una entrada anterior en la que os comentaba el asombroso parecido entre el logo de una cerveza austríaca y el de la revista Signal? Lo podéis revisitar AQUÍ.




Pues resulta que la cerveza STIEGL la hacen en Salzburgo, y que se puede visitar su fábrica. Así que para el último día dejé esa interesante visita.

Allí se puede llegar en autobús, pero como estaba a unos veinte minutos andando desde el centro preferí llegar caminando, dando un paseo. La ubicación la podéis encontrar en cualquiera de esos mapas desplegables que dan en los hoteles, ya que es una atracción turística más.

El lugar en cuestión consta de la fábrica propiamente dicha, que no se puede visitar, y el edificio antiguo, en el que está instalado el museo y que es el que se visita.



Aunque la entrada cuesta 9 euros, vale la pena. El edificio tiene varias plantas y en ellas se puede ver el método de fabricación, antiguas calderas y demás elementos, así como la interesante historia de esta cerveza, que es la típica de Salzburgo.



Tras la visita te dan un obsequio, a escoger entre una botella especial para tenerla de recuerdo o un vaso serigrafiado con la marca; la botella estaba mejor, pero como no se puede llevar en el equipaje de mano del avión elegí el vaso.

Al final puedes visitar su tienda, en la que busqué infructuosamente una camiseta de mi talla con el logo clásico de Stiegl (la XL, tampoco nada raro, pero estaba agotada). En cambio, de XL había con el logo en versión fashion, y esas no me gustaban. Total, que me quedé sin la ansiada camiseta.

Pero lo mejor es al final, ya que el ticket de 9 euros incluye una degustación de tres tipos diferentes de su cerveza en el patio de la antigua fábrica, en plan Biergarten. Amablemente, el camarero te explica las características de las que hay disponibles, tú escoges de la carta las tres que más te interesan y te las sirven acompañadas de crackers para que entren mejor. Yo me pillé éstas:



La Stiegl normal, que es la que te sirven en todas las cervecerías de Salzburgo, está buena, aunque no es nada del otro mundo. Pero las tres Stiegl especiales que probé allí sí que estaban realmente buenas, estuve en un tris de seguir pidiendo las demás que había en la carta, pero bueno, eran las doce del mediodía y tampoco se trataba de empezar el día demasiado perjudicado.


Pues si váis a Salzburgo, no os perdáis la visita a la fábrica Stiegl, seguro que -al igual que yo- salís contentos de allí...

lunes, septiembre 20, 2010

Visita a Berchtesgaden (5ª Parte y última) Braunau am Inn.

Bueno, con esta quinta y última entrega acabaremos de matar mi viaje de este verano a Berchtesgaden y aledaños.

Como os comenté, desde Salzburgo viajé en tren a Braunau am Inn, el pueblo natal de Hitler; el viaje, creo recordar de una hora y pico, se alarga un poco porque va parando en todas las estaciones y apeaderos; el paisaje es llano pero bonito, se pasa por un lago y todo, así que el trayecto no se hace demasiado pesado.

Una vez que desciendes en la estación de Braunau am Inn -por cierto, bastante solitaria-, aunque hay autobuses, puedes ir caminando hasta el pueblo saliendo a mano derecha, está a un cuarto de hora.

El pueblo es pequeño y muy tranquilo, se trata básicamente de una sola calle que viene desde la orilla del río Inn. El otro lado río es Alemania. Cuando llegué al centro de Braunau, antes que nada me dirigí a la orilla alemana para tomar una fotos del pueblo viniendo del lado alemán, aquí las tenéis. Por cierto, el río Inn, aunque no es muy conocido, es muy caudaloso, mucho más que cualquiera de los ríos que tenemos por aquí.







Pues, como digo, Braunau es prácticamente una sola calle, que en su recorrido más cercano al río es muy ancha y con cierto encanto, tiene varias terrazas donde tomar cerveza, así como el inevitable Kebab de turno. Aquí tenéis el edificio del Ayuntamiento.



Ese tramo ancho finaliza en este paso de muralla bajo esta torre medieval. La foto está tomada mirando en dirección al río. Detrás de mí estaría la casa de Hitler.



Esta es la casa del susodicho. Se encuentra fácilmente; si venimos por la calle principal desde el río, está en la acera de la izquierda, y a unos doscientos metros de la torre medieval que hemos visto. No tiene pérdida; en todo caso, si preguntáis a alguien no tendrá reparos en indicaros cuál es, a no ser que vayáis rapados, con bomber y Dr. Martens, ya que en este caso es probable que llamen a la policía. Si no miente la web The Third Reich in Ruins, la ventana de la habitación en la que nació es ésa que os señalo con la flecha roja.



Aquí, la casa por la parte de atrás.



Y aquí, la foto que no puede faltar en el álbum de todo friki del Tercer Reich.



En la actualidad, la casa acoge un centro para niños discapacitados, algo que veo muy bien. A nadie se le escapa que el Ayuntamiento de Braunau tiene una difícil papeleta con esta casa, pero yo creo que la ha resuelto bien. Evidentemente, no van a poner una placa diciendo "Aquí nació Hitler", pero la idea de poner delante una piedra traída de Mauthausen para indicar el sitio creo que es una excelente idea.







Pues ya habéis visto Braunau am Inn. Si llegáis en tren, verificad bien el horario de vuelta con el jefe de estación; en el panel ponía una hora de vuelta, pero antes de subir tuve la intuición de preguntar al maquinista y me dijo que ese tren, el que se suponía que salía para Salzburgo, iba a otro sitio, lo que me confirmó el jefe de estación. Y como salen de allí cada hora, tuve que esperar dos horas, así que preguntad antes.

Pues hasta aquí toda la información sobre el viaje. Si hay alguna duda, la responderé con mucho gusto.

martes, septiembre 14, 2010

¡¡NUEVO LIBRO!!



Bien, llegó el momento de anunciaros que ya está en imprenta mi nuevo libro, que espero que esté en las librerías a mediados de octubre de cara a arrasar en Navidad.

Yo os hablaría ahora de él, el título, el tema y de lo que va, pero para saber todo eso tendréis que acudir a los que han logrado la primicia en exclusiva.



He de decir que he recibido un buen número de ofertas para conseguir esa primicia, pero han sido los señores de HISTORIAS DEL TERCER REICH los que finalmente se han llevado el gato al agua, al hacerme, como decía Vito Corleone, una oferta que no he podido rechazar.

Así que ya estáis tardando en clickar el enlace que os he puesto...

jueves, septiembre 09, 2010

Entre los eBooks más vendidos



Una buena noticia; desde la editorial Nowtilus me pasaron ayer el dato de que mis libros están entre los más vendidos de El Corte Inglés en su versión digital, o eBook, tal como podéis ver AQUÍ. El dato ha merecido la atención de Radio Inter, que me harán una entrevista, creo que es el lunes pero avisaré.

Como véis, en la lista, mi libro ENIGMAS Y MISTERIOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL sale como el más vendido en la categoría de No Ficcíón. Bueno, la verdad es que yo no me lo creo porque me consta que las listas de libros más vendidos no suelen ser nada fiables, pero al menos supongo que eso querrá decir que se está vendiendo bastante bien. Otro libro mío, el HISTORIAS ASOMBROSAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, aparece en el décimo puesto de ese ranking.

Bien, en este caso, más que mérito mío, hay que apuntárselo a la editorial, ya que Nowtilus está peleando muy fuerte en el tema de los eBooks. No han pasado por alto el dato revelador de que Amazon venda ya más eBooks que libros en papel, y se han decidido a apostar decididamente por el formato digital para sus libros.

Como ejemplo, AQUÍ os podéis descargar gratuitamente un eBook recopilatorio de su exitosa colección BREVE HISTORIA, en la que salió mi BREVE HISTORIA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

Bueno, a mí, como supongo que a casi todos vosotros, esto del eBook me pilla un poco fuera de juego, pero quisiera saber si hay alguno que ya tenga un cacharro de estos y cuál es su experiencia con él. Tampoco se trata de que hagamos otro debate sobre este nuevo formato porque creo que ya hablamos de esto no hace mucho y sería repetitivo, pero sería interesante saber si entre nosotros ya ha calado el tema del eBook o todavía es demasiado pronto.



Otra cosa; en la revista de Historia CLÍO ha aparecido esta reseña sobre mi libro TODO LO QUE DEBE SABER SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, en la que lo deja bastante bien:



Pues nada, se agradece.

Para acabar con lo que yo llamo "noticias locales"; desde Nowtilus me han dicho también que están a punto de salir de la imprenta las nuevas ediciones del Breve Historia de la Segunda Guerra Mundial, el Enigmas y Misterios de la SGM y el Historias Asombrosas de la SGM, así que ya véis que este otoño voy a someter a las librerías a un intenso bombardeo de saturación.

Y por último, la semana que viene habrá una importante novedad...

A ver si en la próxima entrada ya os hablo de la visita a Braunau am Inn, espero que no salga nada más...

lunes, septiembre 06, 2010

Espartaco: sangre y arena



Bueno, dije que la próxima entrada estaría dedicada a mi visita a Braunau am Inn, a no ser que saliera otra cosa... pues eso, que ha salido.

Desde hace unos meses, mi hermano mediano me venía dando la matraca con que viera la serie ESPARTACO: SANGRE Y ARENA, y nada, no le hacía caso. Pero resulta que mi hermano pequeño me dijo el otro día que también la había visto online en Internet y que le había gustado mucho, así que nada, rápidamente me lancé a la busca y captura de esta serie. Uno de mis hermanos puede equivocarse, pero dos no.

La verdad es que a mí las series no me gustan nada de nada. Desde Raíces no he visto ninguna. La última que intenté ver fue, como no, Perdidos, pero vi el primer capítulo y me pareció un tostón; aunque tengo bajada la primera temporada no me he puesto, me da palo.

Pero nada, me puse a ver la serie ésta de Espartaco y me ha enganchado. Violencia, buenos y malos, más violencia, lenguaje poco ejemplarizante, sexo, sangre salpicando a la cámara, banda sonora guay y romanas de buen ver, todo ello con la estética de la peli "300". ¿Qué más podéis pedir?



Sí, claro, no es Yo Claudio, pero ni falta que le hace. Al igual que la Coronita es la cerveza para los que no les gusta la cerveza, Espartaco es la serie para los que no nos gustan las series...

Se puede ver online en varios sitios, pero el mejor que he encontrado es éste. Si queréis más info, podéis echar un vistazo a este blog.

Son sólo 13 capítulos, así que casi os la podéis ver de un tirón; ya me diréis que os ha parecido.

jueves, septiembre 02, 2010

Visita a Berchtesgaden (4ª Parte). Berchtesgaden

Bien, antes de ir a Braunau am Inn, el pueblo natal de Hitler, vamos a acabar de matar lo de Berchtesgaden, con algunas fotos del pueblo.

Por si hay alguien que todavía se hace un lío, recordemos que Berchtesgaden es el pueblo más cercano a la casa alpina de Hitler, el Obersalzberg es la montaña en la que se encuentra el complejo de edificaciones que rodeaba la casa, y el Berghof es la casa propiamente dicha.

Pues bien, desde el Berghof se desciende por la carretera hacia el pueblo, que se encuentra en el valle, por donde pasa el río. Berchtesgaden es pequeño pero bonito, presenta las típicas casas bávaras con murales en sus fachadas, aunque a mí me gusta más el pueblo de Garmisch-Partenkirchen, del que ya hablé, que tiene muchas más casas de este tipo.

Aquí tenéis algunas vistas del pueblo:





Este mural del antiguo Ayuntamiento se pintó en los años treinta para honrar la memoria de los caídos en la Primera Guerra Mundial. Después de la Segunda se añadieron las fechas de este último conflicto.



Aquí, en detalle:



Y ésta era la antigua caseta de control al complejo del Obersalzberg, que comenzaba ahí mismo, en el río, junto en donde acaba el pueblo. Para llegar al Berghof creo que había pasar tres controles más. Esta caseta, en verano es utilizada como tienda de souvenirs.



Como os dije, en Berchtesgaden hay bastantes cosas para ver, pero hay que echar toda una mañana para ir buscando cada uno de los edificios interesantes. Creo que es ideal para hacerlo una vez visitado todo el complejo del Obersalzberg.

Pues nada, sin más dilaciones la próxima entrada sí que será ya la dedicada a Braunau am Inn, a no ser que se me ocurra otra cosa antes.