Bueno, amigos, hola de nuevo. Vuelvo a tener internet; se ha cumplido eso de que muchos problemas tienden a resolverse por sí mismos si no intervenimos en ellos. Así que la conexión que se fue en su día ha venido, y nadie sabe cómo ha sido.

La verdad es que tampoco me ha ido mal el estar sin internet. A salvo de tentaciones como la prensa digital, el facebook o la actualización de este blog, he podido escribir más. Y bueno, tengo que deciros que estoy disfrutando mucho con el nuevo libro que estoy escribiendo... el que hará el número dieciséis, si los dioses y los editores quieren.
Hoy me lo he pasado tan bien que he estado desde las 09.30 hasta las 13.30 pegado al asiento, escribiendo, y sin sentir nada de cansancio. Cuando estoy inspirado, el tiempo pasa volando.

Además, con este nuevo libro enseguida he cogido la velocidad de crucero, que es cuando el libro comienza a escribrirse prácticamente solo... Eso me suele ocurrir cuando paso de la página 50 más o menos. Pero en este ha sido a partir de la 15 o así, y llevo ya 40, por lo que creo que no tardaré mucho en acabarlo, calculo que para Navidad.
Pues hoy he caído en que, aunque llevo unos diez años escribiendo, sigo haciéndolo con la ilusión del primer día, como dice el manido tópico. Ahora hace diez años que, con mi primer libro acabado, trataba infructuosamente de publicarlo, siendo rechazado una y otra vez por las editoriales. Tardé más de cuatro años en verlo en las librerías, pero hubiera esperado el tiempo que hubiera hecho falta...
El martes vi el programa de TV "Españoles en el mundo" dedicado a Londres, mi ciudad favorita. Allí salía la famosa bailarina de ballet Tamara Rojo, que es primera bailarina del Royal Ballet de Londres, y dijo algo que me gustó; aseguró que en sus inicios sólo contemplaba la posibilidad de dedicarse a bailar, así que estaba decidida a bailar o bailar, y "que no tenía Plan B".

Eso me llegó, porque me recordó a mí cuando comencé a escribir. Necesitaba publicar o publicar, tampoco tenía Plan B. Sé de algún visitante habitual de este blog que también, por desgracia para él, sufre de esa misma necesidad, y está comprobando que además de tener cierta habilidad para juntar letras hay que poseer mucha paciencia y perseverancia, pero bueno, como este amigo tampoco tiene Plan B, estoy seguro de que acabará publicando...
Así que ya lo sabéis; la clave para conseguir algo es no tener Plan B. Lástima que entonces mi Plan A no hubiera sido ganar ya mi primer millón de dólares, pero nada, tuvo que ser lo de escribir.
Bueno, pues disculpad este paréntesis en el relato de mi viaje a Alemania por fascículos, pero necesitaba aclimatarme de nuevo. No os preocupéis, que la próxima entrada sí que va a resultaros interesante; preparaos para entrar en el Hotel Gestapo de Colonia...