
Ultimamente, como podéis comprobar, no pongo noticias bélicas, no sé si porque no encuentro ninguna suficientemente interesante o es que estoy en baja forma y no sé encontrarlas, y hablo de fútbol, que es muy socorrido.
Pero hoy he visto una que si creo que merece la pena comentar. Se trata de la muerte de
Kurt Waldheim. Para los más jóvenes quizás no os suene, pero para los que somos del pleistoceno es uno de esos personajes que formaban parte del paisaje cuando éramos chavales. Ahora he visto que estuvo diez años en el cargo de secretario general de la ONU, pero entonces parecía alguien eterno. Pasaban presidentes, pero él seguía ahí.
Ahora me he acordado de la impresión que me causó, de niño, ver a Richard Nixon en el telediario hablando en inglés. No sé por qué, yo pensaba que hablaba en español. También recuerdo cuando hablaban en la TV de la guerra de Vietnam, con un mapa en el que se veía la figura alargada del país, o aquel impresionante reportaje del terremoto de Managua de 1972 (cuando fui allí en 1993, en d

onde coincidí con un miting de Daniel Ortega, todavía estaba sin reconstruir), o lo del Watergate, Gerald Ford y la llegada de Jimmy Carter a la Casa Blanca, poniendo unas imágenes de él con sus cacahuetes (a la derecha).
También recuerdo que a la muerte de Mao le sucedió en el poder la llamada "Banda de los Cuatro", que parecía un grupo mafioso de Shangai, y que no acabó muy bien. Sin contar con Idi Amin o Bokassa, ¡qué personajes! A ver si les dedico una entrada. Por cierto, el coma andante Castro estaba entonces y está ahora, no todo cambia.
Y me acuerdo que se hablaba del Mercado Común; yo estaba convencido de que era un mercado muy grande y con muchas paradas que estaba en alguna ciudad europea (me imaginaba que estaba por Bélgica, pero no lo tenía muy claro) y en el que los españoles aún no podíamos entrar a comprar. También recuerdo perfectamente cuando sacaban en la TV a Olof Palme, el primer ministro sueco, con una hucha en las calles de Estocolmo en 1976 pidiendo dinero para la llegada de la democracia a España, pero daba la sensación de que pedía limosna para España, por lo que reaccioné con indignación diciendo "¡qué cabrón! ¡qué se ha pensado ese tío!" o algo parecido.

Pues allí estaba Kurt Waldheim. Con su pinta de zorro, estaba en las conferencias internacionales y parecía un hombre de paz, pero... luego nos caimos del guindo. El hombre había estado con la Wehrmacht destinado en los Balcanes, en donde los crímenes nazis contra los judíos y la población civil en general estaban a la orden del día. Total, que el tío estuvo en el ajo. El hombre que había presidido la ONU estaba con la mierda hasta el cuello. Lo más inquietante es que Waldheim aseguró que los servicios secretos de las potencias occidentales conocían muy bien su pasado cuando dirigió la ONU.

Ya se ve que de los altos mandatarios no te puedes fiar mucho. Ya veríamos luego lo que haría Clinton en su despacho con el puro y con lo que no era el puro, mientras que en Moscú Boris Yeltsin se pillaba unas cogorzas de aúpa, aunque le disculpaban diciendo que era un "bebedor social". Y esos dos eran los que regían las dos superpotencias. Hoy, con Bush y Putin la sensación no es menos desasosegante.
Pues nada, adiós a Kurt Waldheim; van desapareciendo las figuras de los años setenta, una época en la que la gente aún se creía las cosas...