Bien, amigos, hoy he terminado de leer la
biografía de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson. Como os adelanté, me ha entusiasmado. Y eso que acudí a este libro con todas las prevenciones posibles: la figura de Jobs no me interesaba demasiado, tampoco me interesaba mucho la historia de Apple, temía que se tratase de una hagiografía al uso destinada a aprovechar la muerte del protagonista y, en cualquier caso, una obra de 783 páginas no dejaba de ser intimidante.
Sin embargo, me equivocaba. El libro merece un sobresaliente; no veo ningún motivo por el que no le tenga que dar un diez. Y, a parte del juego que da el personaje, casi todo el mérito es de Isaacson. Es increíble como este autor consigue que el relato sea claro, entretenido, con progresión dramática... y todo ello sin recurrir a ningún artificio. Parece escrito de un tirón. Además, aunque se hace referencia a más de un centenar de personajes, no te pierdes en ningún momento, y eso que yo me suelo perder con facilidad.
Yo sé lo difícil que es escribir algo que parezca sencillo. Siempre escribo teniendo a mano el Diccionario de ideas afines y el Diccionario euléxico, y puedo perder diez minutos en encontrar el verbo o el adjetivo adecuado. Y luego me miro y remiro el texto para eliminar todo lo que es prescindible o acortar frases. Al final, parece eso mismo, que se ha escrito de un tirón, pero no es así. Como sé lo que cuesta,
chapeau para Isaacson por lograr ese efecto, y más en un libro de esa extensión oceánica.
Sobre Steve Jobs, mejor lo dejo para otro
post en el que lo compararé con Adolf Hitler; como apunté, es asombrosa la cantidad de coincidencias entre estos dos personajes históricos, y no me refiero a los aspectos más anecdóticos, como que ambos eran vegetarianos y murieron a los 56 años.
Pero se me ha quedado una referencia de Jobs a una máxima del jugador de hockey sobre hielo Wayne Gretzky. A mí me sonaba este jugador, pero la verdad es que de hockey sobre hielo sólo sé lo que sale en
El castañazo.
Esa máxima de Gretzky es que hay que
"patinar hacia el lugar a donde va a ir el disco, no hacia donde ya ha estado".
Pues sí, es una perogrullada, lo diga Gretzky o su porquero, pero ese principio posee un trasfondo muy potente. Eso es lo que hizo Jobs toda su vida; por ejemplo, fue el primero en eliminar la disquetera de un ordenador, cuando todo el mundo utilizaba ese método de almacenamiento. En ese momento era una locura, pero no pasó mucho tiempo hasta que todos hicieron lo mismo. Y así con todo. Sí, claro, esa actitud le reportó también más de un fracaso, pero los éxitos que obtuvo lo compensaron.
Pues esto viene a colación de mi próximo movimiento, que es la publicación de mi primer e-book. Ya sabéis que hay versión en e-book de casi todos mis libros en papel, pero éste va a ser sólo en formato digital. También se contempla la posibilidad de sacarlo en papel, pero la inversión del proceso ya se ha producido.
El viernes hice una batida por las librerías del centro y me llevé una impresión deplorable. Apenas hay novedades, por ejemplo, de la Segunda Guerra Mundial, casi nada. Y de otros temas, poca cosa hay. Eso sí, de Steve Jobs conté cinco libros, y de libros de autoayuda lo que quieras, pero en general no había nada que despertase mi interés. Por otro lado, tal vez era porque fui a la hora de comer, pero las cajas estaban vacías, todo me parecía desangelado. ¿La crisis, los e-books, el pirateo? No lo sé, pero si tuviera que montar un negocio lo último que haría sería abrir una librería.
Para mí, insisto, el libro como tal está muerto. Este debate ya lo hemos tenido aquí y sería reiterativo reabrirlo, pero cada vez lo veo más claro. Se está operando un cambio total y la publicación de mi e-book es una maniobra para coger ese tren a tiempo. Hay gente -escritores, editoriales, libreros e incluso lectores- que todavía dudan en si ese cambio se va a producir, pero la realidad es que ya estamos inmersos en él.
AQUÍ tenéis un interesante artículo sobre ese cambio radical que se está operando ante nuestros ojos.
Las consecuencias de este cambio, en principio, reconozco que pueden ser funestas. La gente no va a estar dispuesta a pagar más de 2 o 3 euros por un libro, lo que hace imposible que un autor acometa el reto de confeccionar una obra ambiciosa, como por ejemplo mi
Reich de los Mil Años. Al contrario, los autores vamos a tener que escribir libros a buen ritmo y fáciles de consumir, pero algunos tendremos que mantener un estándar de calidad; tengo amigos que se han bajado libros
low cost en Amazon que, por lo que me dicen, son auténticas bazofias, así que creo que se producirá una lógica selección natural en la que la gente no se gastará esos 99 céntimos alegremente, sino que buscará un autor que sepa que le va a dar calidad. Sí, calidad a buen precio... es la cuadratura del círculo, pero Steve Jobs demostró que es posible lograr lo que parece imposible.
Sé que va a ser difícil defenderse en ese nuevo ecosistema hostil, pero tengo un plan y lo voy a intentar. Esta semana tendréis noticias...