miércoles, marzo 21, 2007

Tom Cruise intentará asesinar a Hitler

Pues sí, ha saltado la noticia de que el actor Tom Cruise protagonizará una película, aún sin título, basada en uno de los intentos de asesinato que Hitler sufrió durante la Segunda Guerra Mundial.

Será un thriller y tendrá como eje central al Führer, que parece que está moda. El proyecto ha recaído de improviso en Tom Cruise, tras ser adquirido la semana pasada por su compañía United Artists. Cruise, que en principio no se había interesado por la película, terminó firmando el contrato el martes pasado, después de que el que será director del filme, Bryan Singer, le ofreciera el papel.

Está previsto que el rodaje comience a principios de verano. Singer, que ha dirigido las dos primeras entregas de X-men y la de 'Superman Returns', había trabajado en el guión de "Sospechosos habituales".

Esta es la noticia, pero no lancemos las campanas la vuelo, porque a veces anuncian cosas de éstas y luego se van diluyendo hasta quedarse en nada. Habrá que ver, lo primero, de qué atentado se trata o si es de uno nuevo inventado, y después habrá que saber qué pinta Tom Cruise en todo esto, a ver dónde lo colocan, porque no me lo imagino haciendo de Von Stauffenberg o de uno de los generales que tramaron el atentado de la botella de coñac. Ya veremos a ver en qué acaba esto...

2 comentarios:

Roberto dijo...

Pues "faya"... al amigo Tomás Crucero no me lo imagino claro que me pasa lo mismo que con Will Smith depués de hacer el espantoso "Payaso de Bel Air", pilotar aviones y naves extraterrestres y se pone a interpretar novelas de Asimov...

A lo mejor Tomás hace de agente de la Gestapo... no le iría mal...

Render1939 dijo...

Atención, spoiler:

La película trata sobre un intento de asesinato contra Hitler urdido durante 1935 por una antigua sociedad secreta, los Illuminati, que en su afán por hacerse con el control del Sagrado Martillo con el que Jesús construía sus sillas antes de iniciar su vida pública, chocan con los intentos del Führer por hacerse con este primigenio artefacto de poder para dominar el mundo y convertir en arios puros hasta a los esquimales.

Esta sociedad secreta, levemente molesta ante el hecho de tener que celebrar sus reuniones y rituales en Dachau, opta por encargar a uno de sus miembros, penúltimo descendiente bastardo del linaje de los merovingios por parte de madre (papel magistralmente interpretado por Cruise) que se infiltre en la guardia de élite de Hitler para asesinarlo.

Tras un intenso periodo de preparación, mentalización y entrenamiento, durante el cual Cruise aprendió a caminar con zancos para no verse descubierto en los desfiles, le fue mostrada la diferencia entre judío, medio judío, polaco, ario y latino ardiente, pero en general bastante inútil, y fue encerrado en el calabozo por matar, no sólo a su cachorrito, sino también al de la señora del Obergrüppenführer, llega una de las escenas más hermosas del film: Cruise, ya integrado plenamente en las SS, escalará (sin cuerdas y con los zancos) el monte Elbrus, en el Cáucaso.

Una vez en lo alto de la montaña, y tras admirar el majestuoso paisaje, el pequeño emisor-receptor de radio de 15 kilos que Cruise lleva a la espalda le transmite su misión: deberá asesinar a Hitler durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Berín.

Tras un sinfín de peripecias y ardientes juegos de seducción con la selección femenina de lanzadoras de martillo soviéticas, creada expresamente para la película, Cruise se encontrará ante Hitler armado con dos beretta 92 manifiestamente anacrónicas, pero a estas alturas de la película, como que ya nos da lo mismo. Despues de unos angustiosos segundos en los que el Führer y Cruise cruzan sus miradas entre el rugido de la multitud (que se oye de forma atenuada para acentuar el dramatismo de la secuencia), el clímax se rompe cuando una voz femenina, pero sorprendentemente firme grita:

-¿Te quieres quitar de ahí, gilipollas, que me jodes la luz?

Vuelve a oírse el rugido de la multitud en todo su esplendor y la película finaliza con Tom Cruise saliendo del Berliner Olympiastadion cabizbajo por no haber podido cumplir con su misión por culpa de Leni Riefenstahl, cosa que a los Illuminati les importa un bledo, porque fueron gaseados en el minuto 27 de la película.

Gracias por su atención, depositen los envases vacíos en la papelera al salir.